CeroCuatro.net: seis jodedores de madres años

Este blog, este querido diario, este intento de aprender algo de HTML, este plan para conseguir mujeres to get laid, esta hoja virtual de un cuaderno de “borrador” que no existe físicamente ha cumplido 6 años el 9 de agosto de 2009, la víspera del bicentenario del primer grito de la independencia dado en Quito. Un día antes de los 194 años de ese primer grito yo lanzaba el primer rebuzno en este espacio.

Un blog, más que a una persona creo que se parecería a un perro y con esa consideración los 6 años significarían que está más viejo que joven, más cerca de su muerte que de su venida al mundo, más aletargado que despierto. Y así mismo es, todo cambia, evoluciona, muta y se adapta a las nuevas condiciones, o se muere. Cualquier opción es posible aunque alguna sea más válida que la otra dependiendo del ojo con el que se mire.

Hace seis años me enteraba de lo que un blog era y decidí “montar” el mío propio. Pero nada de servicios de hospedaje gratuitos ni cosas por el estilo, la idea era hacer las cosas como hombre, con machete y con las herramientas que el poco nivel de “nerdura” me lo permitían y así fue que CeroCuatro se publicó en una instalación de la versión prehistórica de Movable Type de aquel entonces sobre una computadora celeron de 1.1GHz con 256MB en RAM, Windows 98, Perl, Apache y una IP pública.

Seis años después el blog sigue online, ya no con la misma frecuencia, ya no con el mismo objetivo, ya no con la misma emoción del novato pero sigue, se mantiene. Pocos son los que se acuerda de Phantom y eso no es malo porque afortunadamente son más los que se acuerdan y me reconocen como @AuzFabian, un yo “más yo” por decirlo de alguna manera.

Twitter, Facebook, la web social, la onda DosPuntoCero, todo eso es parte de la evolución natural de la interacción del humano con la internet y entre humanos a través de la web. Tendencias que, al ser un fanático de la tecnología y el internet light, seguiré y usaré a medida que vayan apareciendo, cambiando y avanzando. Seguiré siendo un habitante más de este mundo interconectado pero la visión, prioridad y entusiasmo con las que use sus herramientas irán cambiando, tal como los cambios de estos últimos 6 años lo demuestran.

Si quiero hacer un balance puedo asegurar que seis años de CeroCuatro han sido favorables y positivos. He hecho amigos, he conocido gente interesante y valiosa, he tenido pretextos para viajar y conocer otras ciudades, conocí a mi esposa gracias al blog, ha pasado mucha cerveza bajo el puente del relajo bloguero, en definitiva: la he pasado bien.

Se vienen un par cosas relacionadas de alguna manera con el blog, pero CeroCuatro seguirá siendo mi “querido diario”, ya está hecho a ese dolor. Me hubiera gustado alcanzar a lanzar hoy un proyecto en el que estoy trabajando, pero no está listo todavía así que lo dejo pendiente, pero sí me gustaría anunciar el regreso de lo que considero una de las mejores experiencias dejadas por el blog: Radio 04.

Desde el martes 18 de agosto Radio 04 vuelve. Stay tuned.

Gracias a los que han estado desde el inicio, gracias a los que estuvieron en su momento, gracias a los nuevos visitantes y lectores, gracias a CeroCuatro por haberme acompañado en estos últimos seis años.

BarCamp Guayaquil 2009: nos vemos en el Guayas, pana.

Señoras, señores, señoritas y señoritas: si saben lo que es un blog, si han escuchado alguna vez de Twitter o si por lo menos saben la diferencia entre un buscador y un navegador posiblemente ya se enteraron de uno de los geek-eventos más grandes que ha parido el Ecuador: el BarCamp.

Ya hay casi 200 inscritos de varios lugares del Ecuador y también habrán invitados internacionales. Hasta su humilde servidor estará por esos lares compartiendo con toda la comunidad ecuatoriana de locos 2.0.

Si aún no se enteraban del evento, aquí los dejo con el comunicado de prensa oficial. ¡Nos vemos en Guayaquil, you mother fathers!

BarCamp Guayaquil 2009

Más de veinte expositores confirmados

BARCAMP GUAYAQUIL 2009, EN CUENTA REGRESIVA

Faltan pocos días para que el primer BarCamp de Guayaquil se convierta en realidad.

Este 27 de junio, nadie se puede perder la jornada de conferencias abiertas y participativas sobre tecnología, redes sociales y la sociedad de la información.

El punto de encuentro será la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Campus Prosperina), de 09:00  a 17:00.

Decenas de expositores de diferentes partes del país se movilizarán hasta esta ciudad para compartir experiencias con los asistentes al evento.

A continuación, estos son algunos de los temas que se abordarán:

Tema Expositor
Usuarios Ecuatorianos en la Web 2.0 Alfredo Velazco
Microblogging Eduardo Palacios
Ruby on Rails Maximiliano Cáceres
¿Cómo dar vida a blog? 3era Edición Vicente Riofrí
Usuarios vs. Administradores de redes sociales, peligros para la Web 2.0 Josué Jordán
Internet en Ecuador: Calidad y Costos Hugo Carrión
Emprendimiento web en Ecuador: Experiencia y consideraciones María Eugenia Ramírez
La nueva televisión: De la onda de radio a los bits Fabián Auz
Creando aplicaciones web/sms 2.0 con cloud computing y open source Eduardo Raad
De lo Off-Line a lo On-Line y viceversa Fabricio Echeverría
Redes sociales y las empresas : temores / ventajas – Algunos casos de éxito Roberto Esteves
Mercado de Nombres de Dominio Byron Mayorga
Moblogs – blogs en movimiento Paúl Barahona
¿Por qué es importante usar Tags? José Sandoval
El Rock 2.0 Vivian Tomalá
EcuaChina Danny Dávila
Ventas por Internet y posicionamiento Alfredo Velásquez
Experiencias en el desarrollo de EcuadorEnVivo.com Oscar Berna
Del software propietario al software libre Jairo Cano
Contenido Generado por los Usuarios Vicente Ordónez
CMS Joomla Álvaro Guachilema
Integrando Redes Sociales con Aplicaciones ASP.NET/Silverlight Carlos Figueroa
Blogs para activismo pólitico, social y ciudadano. Sacandole el jugo a wordpress Diego Herrera
Miles de mentes piensan mejor que una Leonardo Gavidia

Evan ‘Rabble’ Henshaw-Plath, invitado especial

Este año, el invitado especial del evento es el norteamericano Evan ‘Rabble’ Henshaw-Plath, desarrollador y activista digital, que fue parte del equipo creador del sistema de mibroblogging Twitter.

A más de ser conferencista, ‘Rabble’ fue arquitecto en jefe de Odeo y ha trabajado en proyectos de Yahoo!. Fue co-autor del libro “Testing and Debugging Ruby on Rails” de O´Reilly

Él estará presente en el BarCamp para compartir sus experiencias e intercambiar ideas con el público.

Mensaje de Chris Messina, co-fundador de BarCamp

Este personaje fue uno de los creadores del movimiento mundial del BarCamp, que se inició en el 2005, en la ciudad de Palo Alto (California).

Acerca del evento, Messina comenta que “nunca intentamos hacer algo inmenso”, pero sin lugar a dudas en poco tiempo se ha convertido en uno de los fenómenos mundiales, que más acogida ha tenido en la comunidad digital.

“BarCamp es como el espíritu experimental puesto en un evento colaborativo (…) lo más importante es que la gente sienta este evento como suyo”, manifestó es un video dedicado especialmente para el BarCamp Guayaquil 2009.

Para ver el video completo, ingresar a la siguiente dirección http://ow.ly/eFJA

Enlaces útiles

BarCamp Guayaquil 2009 es organizado por la Fundación de Ayuda por Internet (Fundapi), con la colaboración del Club Digital de la ESPOL y la comunidad de usuarios de Internet del Ecuador.

Sus auspiciadores oficiales son la Escuela Superior Politécnica del Litoral, Samsung, Infodesarrollo y Yamburara.com.

Atentamente,

Contacto: Lic. María Villavicencio

Celular:    087-167-636

Correo: maru.bourne@gmail.com

Twitter:    @maru_bourne

Fiebre de sábado por la noche

Estábamos en Coco del Mar, no mostraba todavia la espectacularidad superflua  que tiene hoy pero ya se perfilaba como uno de los sectores más exclusivos de Ciudad de Panamá. La casa del Colorado Emaldi, el hijo del embajador argentino, era aquella vez el punto de reunión de aquel grupo multicolor de niños bien de los más variados puntos de Latinoamérica, entre ellos yo como el único ecuatoriano.

Luego de algunos cubas libres, cortesía del bar del señor embajador, y algunos porros de material de calidad gracias a los contactos del Colorado con “importadores” de la vecina república de Colombia salimos hacia la siguiente parada: la Cabañita de Chuy, un sencillo restaurante en el que se podía encontrar los mejores platos del mar a los mejores precios en la dolarizada Ciudad de Panamá. Mientras esperábamos que Chuy, el mexicano que encontró en Panamá a lo que él llamaba su verdadero hogar y el paraíso con las mejores mujeres y que personalmente atendía el local, llegue con nuestro pedido comentábamos sobre la captura y muerte de Pablo Escobar Gaviria un par de meses atrás. Brindamos con nuestras cervezas por el ya legendario capo del narcotráfico mientras Garzón, uno de los colombianos del grupo, aseguraba que pronto alguien exhumaría los restos para verificar si en verdad es Escobar quien estaba enterrado. Su profecía de la exhumación apenas se cumpliría doce años más tarde.

Con toda el hambre producida por no haber desayunado al haberme levantado casi al mediodía, el ron, la marihuana y no haber probado bocado hasta las 5 de la tarde, devoré el plato de arroz con camarones que había pedido. Luego de una ronda más de cervezas salimos hacia el destino que marcamos para finalizar otro sábado más de derroche y perdición: el Moulin Rouge (no sé si es idea mía pero el 70% de países deben tener un night club con ese nombre). Era temprano pero era un sábado especial en el Moulin así que el timing era perfecto. La “noche de novatas” nos estaba esperando desde antes que empiece la noche en el exclusivo club para caballeros.

Al momento de entrar al antro dejábamos de ser un pelotón unido y de trabajo en conjunto, cada uno pedía cuentas por separado y empezaba su misión individual de conquista cabaretera, el objetivo era demostrarles a nuestros pares quién podía ganar esa batalla saliendo con el mejor botín de guerra; la mejor chica del lugar, el mayor número de chicas, conseguir llevarse a una o varias de las chicas sin pagar nada, en fin, las categorías en las que se podía aplicar eran variadas.

No me interesaba mucho levantarme con el mejor trofeo esa noche, además el Colorado Emaldi casi siempre nos ganaba, así que opté por relajarme, aplicar mis tácticas sin esforzarme demasiado y dejar que la noche, el humo, el alcohol, las mujeres y la música me lleven donde tengan que llevarme.

Lina fue la escogida, o yo fui su víctima tal vez es lo que debería decir. Al notar que era colombiana le canté un par de líneas de “Matilde Lina” que para ese entonces había popularizado Carlos Vives. La muchacha reconoció la canción y agradeció el gesto, también pidió media botella de ron con “soda” que solicitó al mesero agregue a mi cuenta sin habérmelo consultado.

Media botella más de ron después ya me encontraba cerrando en caja mi abultada cuenta y Lina bajaba a mi encuentro con un abrigo y su cartera. Ese fin de semana mis papás y hermana habían ido a pasar, junto con otros agregados militares de varios países, en la casa de campo del sub secretario de relaciones internacionales de Panamá. Yo esquivé la invitación aduciendo que tenía una cita con mi novia, la hija del cónsul de Guatemala, con quien habíamos llegado a un arreglo de simular nuestro noviazgo para cubrir nuestras espaldas. Éramos demasiado parecidos que una verdadera relación entre los dos no habría funcionado, pero en las condiciones en que la manteníamos era perfecta para nuestro planes individuales.

Con la casa sola decidí llevar a Lina hacia allá para ahorrarme lo del hotel y más bien invertir eso en comprar algunos gramos de diosa blanca para rematar la noche como se debía. Además esta era otra técnica aprendida en los años de haber vivido de país en país acompañando a mi papá en sus servicios diplomáticos y de haber conocido a muchos en mi misma condición pero con más y mejores mañas. Si vas a armar la fiesta en casa de tus padres no debes fumar marihuana, el olor es escandaloso y luego de una noche de juerga la resaca iba a impedir que puedas desaparecer el rastro dejado por su característico aroma, escoge cocaína y podrás salvarte sin que sospechen ya que es más fácil limpiar su evidencia.

Luego de dos líneas de coca no me importó respetar la habitación de mi hermana y la convertimos en una arena romana. Sentí que sudaba como nunca en mi vida, las sábanas se pegaban a mi cuerpo. La coca, Lina, la luz tenue, la música que habíamos colocado, todo me transportó a otro mundo hasta que quedé dormido cubierto en sudor.

Abrí los ojos y escuché ruidos en la planta baja, posiblemente dormimos demasiado y mis papás habían llegado. No me equivoqué, me levanté de la cama llevándome sin querer las sábanas y dejando el cuerpo desnudo de Lina visible cuando me di cuenta que mi madre llegaba a la puerta del cuarto de mi hermana, puerta que nunca cerramos.

¡Horror! eso fue lo que sentí. Imaginé los próximos años de mi vida, destinado a pasar mis estudios en academias militares y sin mesada como castigo por haberles hecho ver que su hijo no era el héroe ni esa imagen de modelo a seguir que tanto me había costado formarme ante ellos para poder ejercer mi verdadera y depravada personalidad sin que ellos se preocupen ni enteren, ya saben la aplicación práctica del “aprende a decir siempre la verdad para que te crean cuando estás mintiendo”.

La voz cariñosa y calmada de mi mamá me desconcertó, en un parpadeo estaba ahora en mi cama, bañado en sudor, con un suero en mi brazo y mi mamá pidiéndome que me incorpore para tomar una pastilla.

El arroz con camarones me había provocado una intoxicación extrema, mis papás nunca fueron a ninguna parte ese fin de semana para quedarse cuidándome, yo nunca conocí a Lina y me salvé de haber expuesto mi reputación… aquella ocasión.

Barcamp Quito 2009: la creme de la creme 2.0

El pasado sábado 21 de marzo tuve la oportunidad de asistir al primer Barcamp organizado en el Ecuador y al final del día no pude haber estado más satisfecho.

Un evento colaborativo desde su inicio, la organización se gestó online a través de Google Groups y desde diferentes partes del país, muchos tratamos de colaborar en lo que pudimos y como resultado se obtuvo un Barcamp que definitivamente ha marcado un antes y un después para este tipo de eventos.

Registro #barcampquito09Hecho el vivo elegí ayudar con el registro de asistentes “antes del evento”, esas fueron las palabras que me engañaron, supuse que terminaba de registrar y luego podía disfrutar de las conferencias desde el inicio. Error, junto con Manolo Sangoquiza, Julián Verdezoto y Julián Maya estuvimos en las mesas de registro y confirmación de refrigerio hasta poco más de las 11 de la mañana, para cuando terminamos nos habíamos perdido las primeras exposiciones.

Un dato curioso del proceso de registro fue el uso de Google Docs, nunca lo había usado colaborativa y simultáneamente y en esta ocasión las tres laptops que dedicamos al proceso accedían al archivo que compartimos y cada uno trabajaba independiente y simultáneamente sobre él y los cambios se reflejaban inmediatamente. El “tiempo real” en esto de Google Docs fue sorprendente, punto para la herramienta de Google.

Me perdí las charlas iniciales, sí, pero la ventaja de estar ayudando con el registro de asistentes fue ir conociendo en persona y de uno a uno a todos aquellos bloggers, twitters y famosos de la onda 2.0 que pasaban por ahí. Fue grato irle poniendo un rostro tridimensional y humano a todos aquellos avatares que uno ha seguido por tanto tiempo.

Wifi #barcampquito09Posiblemente el único apoyo “formal” y clásico en este tipo de eventos fue el de la Universidad Católica de Quito que permitió usar sus instalaciones y proveyeron del acceso wifi a internet, los auditorios estuvieron perfectos, disponían de todo lo necesario para los expositores y asistentes, el resto de actividades fueron coordinadas y distribuidas por la comunidad de aquellos que ofrecieron y decidieron prestar su contigente en la organización del Barcamp.

Más de 40 charlas dentro de un extenso abanico de temáticas y enfoques, desde la parte técnica hasta la parte social. Para los que se lo perdieron solo puedo decirles algo: ¡shunshos! no pueden perderse el próximo evento de este tipo.

Faltaron algunas cosas, se pasaron por alto otras, posiblemente algo pudo haber salido mejor pero estas situaciones forman parte de la des-organización que caracteriza a un Barcamp, tal como lo dice Calú.

Gente de Quito, Guayaquil, Santo Domingo, Loja, Pelileo, Machala, Piñas, Tulcán y posiblemente de algún lugar más se dio cita en el Barcamp, gente con intereses diversos que venían de diferentes disciplinas y áreas de experiencia pero con algo en común: pasión por la tecnología e internet y ganas de compartir y adquirir conocimiento.

Cafe libro after barcampquito09Cuando caminábamos hacia el Café Libro para el after Barcamp y mientras conversaba con Jacobo Moreno, de Patio Tuerca, dijo algo que reflejaba el sentimiento general: “y yo que pensaba que era el único loco, aquí con ustedes estoy en mi ambiente”. Y eso fue lo interesante del Barcamp, hacer presencia física, dejar huella palpable en el mundo real, traspasar la pantalla para que todos los de esa comunidad de locos podamos decir “aquí estamos”.

Felicitaciones para Maximiliano, el mentalizador de toda la movida y también para todos los que dieron una mano. ¡Nos vemos en el Barcamp de Guayaquil!

Mug shots tuiteros:

Algunas imágenes del evento (ninguna tomada por mí, salieron de las galerías de flickr y picasa de aquellas fotos etiquetadas como barcampquito09):

Sala 2 barcampquito09

Vista de la sala 2

Camiseta EcuaTwitt barcampquito09

La camiseta con los avatares de los ecuatwitters

El toque de glamour, charm y porn en el barcampquito09

El toque de glamour, charm y porn: yo dando una conferencia

Gorras barcampquito09

Las gorras del Barcamp que se sortearon. Cortesía de Carlos Jumbo

Foto final barcampquito09

Foto final a la salida del Barcamp

Más info (vía Palulo):

Carnaval tercer mundista: foxtrot uniform charlie kilo

Con este post me siento como hace 4 o 5 años cuando CeroCuatro era un completo “Querido Diario” y casi todo lo que ponía aquí era para quejarme o mostrar mi inconformidad, sobretodo con las actitudes protozoarias de la gente, de la ciudad y de muchos animales que creen que son personas. Luego creo que opté por el camino más cómodo y decidí que no iba a cabrearme por causa de seres mono-neuronales y bueno, el trabajo y la vida en pareja con las responsabilidades que implican han hecho que no me quede mucha energía o tiempo como para usarlos en lanzar las más terribles maldiciones, brebajes y maleficios hacia los que, claro que sí señores, se lo merecen.

Usar “tercer mundista” en el título es cliché, es más que cliché pero ¿qué puedo hacer si todo nuestro país es eso, un cliché, un chiste de mal gusto?, entonces el título deja de ser cliché y pasa a ser realista, porque como buen Macondo de segunda clase estamos rodeados por ese realismo mágico, sólo que parece que la magia que se usó fue negra con toques de voodoo.

Intentábamos entonces sacarle provecho a esos pocos buenos momentos que un Macondo como éste puede ofrecer y salimos a disfrutar del sol de domingo con mi esposa. Luego de un no-tan-mal-almuerzo-como-me-lo-esperaba en un restaurante vegetariano fuimos en busca de los helados que quedan por el redondel del colegio Bolívar, helados clásicos con cierta influencia de los de Salcedo, creo. Regresando ya disfrutando de nuestros helados y de la tarde soleada tuvimos la mala suerte de pasar por el lugar equivocado en el momento menos indicado, o alguien estaba haciendo voodo macondero con un muñeco mío.

¡SPLASH!

Lo que calculé como la cantidad de agua correspondiente a un balde pequeño cayó sobre mí y mojó todo mi lado izquierdo desde el hombro hasta el periódico recién-comprado-y-todavía-sin-leer que llevaba en la zurda. Ahí me acordé de una parte de la letra de una canción de Tenacious D y dije: wait! wait! wait! you mother fucker… Subí la mirada y ya no ví a nadie en la terraza del puto edificio de 4 o 5 pisos, la fachada que daba hacia la acera en donde estábamos no mostraba ningún acceso hacia el interior del edificio, así que fui a buscar en la otra fachada de aquel esquinero y malvado castillo carnavalero y encontré la puerta, no timbré porque la puerta estaba abierta.

En el penúltimo piso me encontré con una viejita a la que saludé atentamente, ella no se mostró extrañada, tal vez pensó que era alguno de los inquilinos que viven ahí y que ella no conocía y como no tengo pinta de choro; me devolvió el saludo también muy atenta, había superado al dragón del pozo que protegía al castillo. Llegué a la terraza y desenfundé mi espada, no sin asegurar y reafirmar mi escudo, mientras preguntaba “¿quién es el hechicero maldito que habita en este castillo y que osó arrojarme aceite hirviendo?”.

Ok, en realidad dije (alto y fuerte, como buen macho cabreado) “Buenas tardes, ¿quién acaba de lanzarme agua mientras pasada por la acera?”

Los que estaban en la lavandería y únicos presentes en la terraza: la señora, y sus dos hijos, “varoncito” y “mujercita” se quedaron fríos.

– Mi hijo, pero sólo estaba jugando. Yo recién subo – atinó a decir la señora.

– Señora no tengo idea de cómo cría a sus hijos pero me parece que la parte del respeto hacia los demás se le ha olvidado. ¿Cómo es posible que faltando 1 MES para el juego animalesco ese de carnaval, un desconocido me moje?. Cada vez la costumbre retrasada ésta de mojar a la gente ya ha ido disminuyendo en la ciudad, pero con esto hemos retrasado unos 10 años ese avance. ¿Qué tal que venía con un bebé, o tenía una computadora o un teléfono celular?

– Pero no tenía nada de eso y no pasó nada, él vio antes de lanzar el agua (¿no que recién había subido, señora?). Pero tiene razón, le pido disculpas

– Ok, y si venía con un bebé o dañaban mi celular y mi computadora ¿con unas disculpas me iba yo conforme? Además me parece que todo es respeto con los demás. A mí también me gusta el carnaval pero yo juego con mis amigos y mi familia, no con ningún extraño. ¿Cómo iba a imaginarme que ESTE me iba a mojar?

Oh, oh. Ese “éste” fue el detonante y para ese rato la, anteriormente, dulce viejita había regresado a la terraza y fuertemente me increpó:

– ¿Cuál ESTE pues, cuál ESTE?

– Usted pide respeto y lo primero que hace es tratar de ESTE a mi hijo – completó la mamá del guambra.

– Claro pues, ESE, ESE guambra (mientras lo señalaba con el dedo), ¿cómo quiere que le diga si precisamente ni lo conozco? – atiné a decir.

– Además se mete en nuestra casa sin permiso y viene a gritarnos.

– Sí señora, yo sólo pretendía timbrar y hacer el reclamo, pero encontré la puerta abierta y me tomé la libertad de subir. Y sí, vine a alzarles la voz para dejar bien clara mi inconformidad con esta falta de respeto ¿cómo queremos que la ciudad avance o medio se civilice cuando seguimos con costumbres de animales como ésta?. Sí, alzo la voz pero póngase en mi lugar señora, a veces no hay que pensar sólo en uno, ¿qué tal que en lugar mío estuviera usted o su mamá?

– Pero es un niño y sólo estaba jugando ¿acaso usted nunca fue niño y nunca mojó a nadie en carnaval?

– Sí señora, fui niño y claro que jugué carnaval, pero con los míos, mis amigos, mis familiares y sí, mojamos también a extraños pero por lo menos los días de carnaval cuando alguien salía y lo único que podía esperar es que lo mojen, no UN MES ANTES y peor aún con alcahuatería de mis papás.

Otra hija de la señora entra en escena, llega hasta la lavandería, no dice nada. No tengo cara de choro, pero sí de cabreado y peor cuando en verdad estoy cabreado.

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– Aló, sí, estoy arriba ya bajo, no me demoro – mi esposa preocupada porque ya estaba demorando mucho y ella no estaba segura si había subido hasta la terraza o en donde estaba.

– Usted viene a pedir respeto y nos falta el respeto gritando y entrando a nuestra casa.

– Ya le dije señora, además el respeto se acabó el momento que el agua cayó sobre mí. Y no vine a faltarles el respeto, solo vine a dejar sentada mi indignación y a recalcarle a su hijo que piense en los demás, que respete al resto, no todos queremos jugar con él, que si quiere jugar por lo menos lo haga con otros niños, ni siquiera tuvo respeto por la diferencia de edad.

– De la forma en que viene a reclamar claro que mi hijo se va a acordar de esto.

– Mil disculpas pero tenía que hacerlo señora, hasta luego.

Silencio absoluto.

Abajo me esperaba ya mi esposa, me quité el saco mojado y empezamos el regreso a casa. “Por eso me gusta mi marido, cuando reclama por cosas justas aunque se cabree un poco… menos cuando pelea con taxistas porque me da miedo que vayan a sacar una pistola, jejeje”,

Dos mil diez menos uno

A muy poco del 2010 y todavía no hay carros voladores que causen embotellamientos aéreos en las ciudades.

Estamos a un maldito paso de completar la primera década del jodedordemadres siglo XXI y ¿qué es lo que tenemos en la víspera del 2009?: reguetón (o como te de la gana de escribirlo porque si ni los que hacen esa “música” saben escribir o leer no importa cómo lo hagamos el resto de mortales), socialismo del siglo XXI; un gobierno que gasta millonadas en publicidad para mostrar su carita lavada con agua y con jabón, con jabón; una generación de copy pasteadores que creen que HI5 es todo para lo que sirve el internet; un Mtv que se olvidó que la M de su nombre significaba music; un mundo en el que el calentamiento global pasó de ser una preocupación a una plabra de moda; un montón de gente cuyas pocas neuronas están dedicadas a la avaricia y creen que meter plata en una pirámide es un trabajo; muerte, odio e intolerancia en la franja de Gaza; en fin, un combo completo para todos los gustos.

Parecería que no estamos en la antesala del segundo decenio del tercer milenio sino más bien en el corredor de entrada al infierno.

Y sí, las cosas están mal, pueden estar peor (y al paso que vamos van a estar peor) pero todavía nos queda la conformidad, esperanza (o conformismo) de que siempre ha sido así. Mi bisabuela sufría porque la generación de mi papá se iba a comer las camisas: “¿a qué tiempos hemos llegado? apenas 3 huevos por 1 sucre ¿qué va a pasar con estos guagüitos?”. Siempre hemos estado mal y siempre nos podrá ir peor.

Si la vida te da limones no aprendas a hacer limonada, recoge los limones, exprímelos, échate el zumo en los ojos, llora, maldice, lávate la cara, sácale la lengua y hazle dedo a la vida para luego seguir avanzando.

¡Feliz puto nuevo año!
¡Qué todos sus sueños (húmedos por lo menos) se hagan realidad!

Por un estado multiorgásmico y poligámico.
Hasta la Victoria’s Secret
¡Viva Suazilandia!

La vie en rouge I (Francisca)

Para mí tener suerte con las mujeres era evitar que choquen conmigo en una acera. Si en el bus alguna salía con un “por favor ¿tiene la hora?”, eso ya lo consideraba un encuentro cercano.

Luego cambiaron las cosas, en realidad no cambiaron tanto. A pesar de que podía acercarme a aquellos seres de Venus y conseguía su atención y empatía inicial, terminaba siempre aburriéndolas o aburriéndome por la incompatibilidad en gustos y temas comunes. Nunca pude disimular o mantener una fachada que se acople a los gustos o necesidades de la damisela en turno.

Pero en algún momento llegamos a nuestro punto de equilibrio, a esas posiciones que marcan un antes y un después, un “small bang”. Yo llegué ahí cuando conocí a Francisca.

Aunque era bonita, alta, delgada y de pelo negro largo, habían chicas más bonitas, atractivas y luminosas esa noche en la casa del “Chiquito”, así que no fue de las primeras que captó mi atención. Luego del segundo intento errado de ligar di con ella. No pude conquistarla, me conquistó.

La conversación se desarrollaba extrañamente normal, teníamos gustos comunes. Había ido a ver el episodio IV de Star Wars cuando se lanzó la edición especial por el aniversario 20 y quedamos casi de acuerdo en que pudimos haber estado incluso en la misma función; tenía ella ya una cuenta de email, algo que ni siquiera muchos de mis amigos y conocidos de la universidad estaban interesados en averiguar o tener; sentía una gran pasión por toda la onda del entonces invento nuevo llamado internet; le gustaba Pulp Fiction y para vivir prefería un pueblo pequeño a una gran ciudad. Y así me cautivó con cada uno de los detalles triviales que me contaba en ráfaga mientras yo sincera y atentamente escuchaba.

Empecé a sentir una gran atracción por ella, a pesar que hablaba de asuntos normales, su lenguaje corporal decía algo más. Sus ojos, sus cejas, sus labios, su lengua, sus manos, sus gestos y la mímica para realzar su conversación, todo me encantaba y me hipnotizaba. Me encantó tanto que me asusté.

Sabía que algo no estaba bien en ella. Era perfecta pero estaba seguro que las cosas no cuadraban como parecía. Las dos mujeres con las que anteriormente estuve involucrado sentimentalmente terminaron siendo una esquizofrénica que salvé del suicidio (sólo la primera vez) y una gótica camuflada que casi me arranca la piel de mi espalda con sus uñas cuando no reaccioné como ella esperaba al enterarme que hacía misas negras y aprendía vudú. No podía tener suerte esta vez, la veía muy difícil, todo era demasiado color de rosa.

Empezamos a salir, nos conocimos, nos complementamos, nos enamoramos y nos casamos sin terminar la universidad. Monté mi taller de reparación de computadoras y ella empezó su pequeña empresa de cattering.

Ella tenía uno de sus viajes fuera de la ciudad para atender un evento así que aproveché y acepté la invitación de mis ex compañeros de la universidad para asistir al cumpleaños del Perroso. Terminábamos la noche fuera de la casa de uno de los primos del cumpleañero, a media cuadra del cementerio, cuando me alejé del grupo para ir a orinar y me pareció ver estacionado el carro de mi esposa. Cuando vi el adhesivo del cattering lo confirmé y me acerqué. Me encontré con ella subiendo una bolsa negra, de esas de basura, en la parte de atrás de la pequeña camioneta cubierta.

Lo primero que me vino a la mente fue el engaño, la infidelidad. Le reclamé, ella intentaba calmarme y explicarme, forcejeamos y la funda cayó al suelo. No estaba cerrada, cuando tocó el piso pude verlo, era un pezón de hombre. Al parecer un tercio de un torso humano estaba en la bolsa.

Me desperté al día siguiente en la tarde. Me lo explicó todo, era una antropófaga, una caníbal, no podía controlar su necesidad de comer carne humana. Había empezado muy pequeña con animales, perros, gatos, incluso un caballo que murió en la hacienda de su abuelo, pero nunca pudo calmar su necesidad, su sangre pedía sangre, su carne pedía carne. A los 17 saciaba por primera vez su hambre y arrancaba su adicción.

En ese momento confirmé mis sospechas iniciales de que algo andaba mal con esa mujer. Estaba casado con una adicta a la carne humana y ahora tenía que pensar en el próximo paso y dirección que debía tomar. Pero primero pasé media hora vomitando en el baño recordando el jugoso, grande y suculento bistec que Francisca había preparado la semana pasada.

Como un conejo grande pero sin pelos

Había empezado mi vida colegial, ahora ya los profesores me trataban de “señor”, había cambiado de ambiente con los nuevos compañeros que tenía y se notaba la diferencia en la orientación y ritmo de las actividades académicas.

Entre las novedosas experiencias curriculares del primer curso estaba el acceso al laboratorio de Ciencias Naturales y para rematar la experiencia de chúcaro coincidimos con uno de los años en los que se organizaba la “Casa Abierta”.

No sé si pidieron voluntarios, escogieron a dedo o se basaron en profecías pero terminé siendo parte del grupo encargado de dictar una breve charla demostrativa y explicativa sobre anatomía. Mostrar al público y explicar al detalle los misterios y funciones de las entrañas de un conejo sería mi misión, junto con el Lomas.

El Yanni y el Ojos de Gargajo tenían a su cargo una paloma, María Isabel y alguien más a un sapo, mi primo y otro guambra en cambio diseccionarían a una lombriz de campo, de esas grandes, rosadas y gordas.

La semana de “Casa abierta” pasó rápido, no hubieron clases y las mañanas nos pasábamos recitando a delegaciones de otros colegios el libreto que habíamos aprendido para acompañar a la disección que logramos hacerla bastante bien. Cuatro conejos de práctica y cuatro más para el “show” en serio fueron las bajas totales. Lo mismo pasó con los otros animales. El pobre Lomas fue el “voluntario” que donó los conejos para tener material y salir al paso en la exhibición.

No recuerdo cómo hicimos los días anteriores pero yo sólo acompañé a desechar los restos del animalito de pruebas el último día. Salimos del colegio con el cuerpo inerte y ya tieso del conejo, no tenía nombre, no se nos ocurrió ponérselo a ninguno, de haber sido así habría escogido Arnulfo. El animal estaba en un saco plástico, de esos en los que viene el arroz. Doblamos la esquina, bajamos una cuadra y ya se acabó el adoquinado, avanzamos un par de cientos de metros y ya estábamos en pleno campo.

Estábamos los cuatro: el Lomas, el Yanni, el Ojos de Gargajo y yo. Sólo teníamos un conejo para botar, la paloma ya la habían arrojado en uno de los basureros del colegio, muy pequeños como para dejar ahí a Arnulfo. Distinguimos varias plantas espinosas, altas y con flores moradas, decidimos que ahí dejaríamos el cuerpo, en el espacio central que aparentemente dejaban libre aquellas plantas y arbustos.

Lanzamos el saco con el conejo y antes de que llegue a caer al suelo el Lomas grito un ¡chucha! que capto nuestra atención. Luego sólo vino un “vean cabrones” mientras me halaba la manga del saco y con la quijada pretendía indicar la dirección hacia la que deberíamos mirar.

El Yanni quiso salir corriendo pero se detuvo cuando vio que el resto coincidimos inmutables en acercarnos hacia lo que había hecho gritar al Lomas. No había dudas, al verlo de cerca lo confirmarmos; era un muerto, una persona, un hombre, un cadáver, el cuerpo de un ser humano tirado en el medio de las espinas, sin vida.

Sincronizadamente y sin decir nada lo arrastramos hasta donde había caído el conejo, había espacio, cabíamos cómodamente en el medio de los arbustos espinosos.

– ¿Qué hacemos?
– ¿Avisamos a la Policía?
– No tenemos que decir nada a nadie
– Avisémosle a tu papá que es doctor, tal vez está vivo
– Está más muerto que el conejo
– ¡Vámonos!

Mientras discutíamos lo que deberíamos hacer, el Ojos de Gargajo había abierto su mochila y estaba colocándose el mandil que usó en la casa abierta.

– ¿Qué haces maricón?
– No voy a desaprovechar al muertito
– ¿Puta, qué vas a hacer?

Abrió un paquete de guantes de látex y empezó a ponérselos.

El Yanni ahora sí salió corriendo, el Lomas estaba a punto de llorar, yo cogí la mochila y empecé a buscar mi mandil.

– ¡Marica no llores y ayúdanos!
– ¿Pero qué van a hacer jueputas?
– Lo mismo que toda la semana, es lo mismo, sólo que éste es como un conejo grande y sin pelos.

El Ojos de Gargajo hizo la primera incisión, yo le quité el esternón.

CeroCuatro Tv – Emisión 06

Realidad ecuatoriana digitalmente distorsionada para las semanas del 14 al 27 de octubre del 2008.

Para los que no alcanzamos o no soportamos ver noticias nacionales, aquí la cápsula quincenal.


CeroCuatro Tv – Emisión 06 from Cerocuatro Tv on Vimeo.

En esta emisión:
– Correa llega a acuerdo con Petrobras pero no se los dice
– Sindicatos dorados cada vez menos brillantes
– Loca pelucona
– Hablando de beneficios dorados
– La Asamblea demuestra su diferencia con los anteriores Congresos
– Homero Simpson para presidente
– Chao burocracia dorada, hola burocracia dorada
– Podemos empezar a agradecerle a Correa
– Las leyes se hicieron para romperse
– Si se daña otro radar no dejamos entrar a ningún colombiano
– Solución para que Sarah Palin gaste menos en vestuario

Descarga directa: formato .mp4, 11minutos, 50.02MB

Sinéad

Estar al tanto de la discoteca de moda o pasar cada fin de semana en una bóveda de concreto o material mixto rodeado de las exhalaciones corpóreas de varias decenas de seres humanos que evitan mi libre caminar dentro del lugar mientras la música con su permanente estridencia no suena de fondo sino que llena todo el ambiente impidiendo cualquier tipo de comunicación oral entre personas no ha sido precisamente mi fuerte, pero aún así me gustaba el ambiente de La Mariscal, uno de los puntos en donde se concentraba la vida nocturna de la capital ecuatoriana.

Mi lado voyeurista lo pasaba bien, pocas veces formaba directamente parte de la acción, generalmente me limitaba a observar y absorber. La multinacionalidad y variedad de personajes con los que uno se podía encontrar ayudaba a sobrellevar la rutina de sobrevivir en un punto de la vida en el que posiblemente nunca contemplé estar.

En esa época me tocó el turno de conocer a la mamá de Sinéad. La dama en cuestión era una mujer más cercana a los 30 que a los 20, baja, con lentes de vidrios gruesos y con cabello corto, cortísimo, rapada. Resultó ser una fanática a muerte de Sinéad O’Connor, por eso el nombre de su hija, de aparente corte feminista y para ser franco con síntomas de tener el mate algo tostado y siendo aún más honesto no era exactamente una belleza, pero sí sincera, decente y buena gente.

Por un tiempo prefirió mi local y acudía seguido. Tal vez era porque en otros lugares no la dejaban entrar con el coche en el que llevaba a su hija mientras que yo hasta le ayudaba a subirlo por las gradas que habían en la incómoda, estrecha y mal ubicada puerta de acceso.

La mujer idolatraba a la artista irlandesa, quería ser como ella, deseaba ser ella. Según me contó, hasta estaba escribiendo una biografía de Sinéad O’Connor y necesitaba mi ayuda para conseguir una entrevista telefónica con su ídolo.

Entendí que había intentado llamar varias veces, muchas veces tal vez y por eso la consideraban, con toda razón, una acosadora y era por eso que requería mi complicidad. Marcó el número, empezó a timbrar, me pasó el auricular y sus instrucciones fueron que le diga a la asistente quién era la que seguramente conteste la llamada, que era periodista de Mtv latino y que deseaba concertar una cita telefónica para entrevistar a la O’Connor.

Así lo hice y sólo obtuve una esquiva respuesta en la que me aclaraban que Miss O’Connor no me podía dar ese tipo de concesiones. Para mí fue una respuesta normal para el caso, pero la interesada no la recibió bien, parece que eso fue el golpecito que derrumbó su dominó interior. Desde entonces su fanatismo empezó a transformarse en odio y rencor por aquella a quién llegó a admirar demasiado.

Nunca más escuché de ella hasta que tuve noticias de su hija en el 2023: “Sinéad, una bailarina exótica sudamericana estrella del más exclusivo local de su tipo en Nuevo El Cairo es la más reciente pareja sentimental de Roisin, la hija de la famosa cantante irlandesa Sinéad O’Connor que obtuvo fama a inicios de la última década del siglo XX…” rezaba la noticia en uno de los displays públicos de temas rosa y faranduleros en la terminal.

Mientras aseguraba un asiento en el bus ligero y con un flashback con pretexto de haber escuchado de la O’Connor, no pude evitar recordar esa época, cuando se marcó el inicio del fin de la televisión que terminó su larga agonía hace pocos años. Y como soy un hombre de clichés no pude evitar hacerme la imagen de la mamá de la stripper Sinéad rompiendo una foto de la cantante irlandesa gritando “fight the real enemy”.