Mar
12
2008
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Una amiga pensó que sería buena idea anunciar aquí la venta de su negocio, así que aquí va:

De oportunidad se vende un local de internet en Quito, sector Universidad Central. Algunas de las características y detalles:

- 9 computadoras
- 2 impresoras
- Scanner
- Telefax
- Alarma

Precio: 10 mil dólares (negociables)
Teléfono de contacto: 09116940

Ene
26
2008
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Homero SimpsonUn blog, como ya sabemos, en su clásico y más extendido uso solo sirve para vernos el pupo y sacarnos públicamente las basuritas y pelusas que suelen allí acumularse. Siguiendo entonces con este clásico objetivo y haciendo uso de la letra de una canción de Andrés Calamaro no sólo que me seguiré viendo el pupo sino que me extenderé un poco más en el área anatómica que lo circunda: mi panza.

Soy sexy y barrigón, una suma de virtudes que escasea,
soy lo que el mundo quiera o lo que sea, soy sexy barrigón.
Soy una buena combinación, de Homero Simpson con Rolling Stone…

Y hablando de panzones con aires de grandeza ¿no les cabrea la “medición de fuerzas” entre Nebot y Correa?. A la mayoría sí, nos cabrea, pero también hay harta, hartísima gente (de acuerdo a las multitudinarias marchas de lado y lado) que apoya a uno o al otro y ayuda a que el:

- Yo la tengo grande
- No, yo la tengo más grande
- La mía es más grande y mi abuelito era negro
- No, yo prácticamente soy un negro y de esos de aquella tribu de Africa que se lo amarran a la cintura para que no les estorbe.

Se vuelva un lazo infinito.

Si siguen con esa pendejada tendré que aparecer y bajarme el cierre para que esos dos vayan para su casita, cada cual con su “game over”. Mucha huevada señores.

Y para que el post tenga cierta coherencia dentro de su tónica de no hablar de nada; ¿han escuchado eso de “la vaca no se acuerda cuando fue ternero”?. Si alguien me la dijera creo sería una charla, breve, del tipo:

- ¡Estúpido! ¿cómo vas a hacer eso? bien dicen que la vaca no se acuerda cuando fue ternero.
- Asi es ¿y?

PS.- Si vuelvo a nacer juro que voy a dejar de lado la pereza, así no tendré que estar un sábado en la noche camellando en trabajo atrasado o pendiente en lugar de poder estar a 240Km en el cine con mi media empanada.

Ene
16
2008
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Con pretexto de la frase que cerraba muchos episodios de Frasier me acordé inevitablemente de “Everybody loves Raymond Phantom”.

Y no, no es falta de modestia, es la verdad si tomamos en cuenta que el “Everybody” se reduce a “mi” everybody, a mi entorno, a mis cercanos. Y sí, todos me aprecian y eso es bueno, más bueno de lo que yo mismo creería.

Soy tosco, cabreado, alzado, pesado, poco comunicativo y asocial pero aún así me quieren, entonces algo bueno en el fondo debo tener y eso me tranquiliza un poco, talvez ya no vaya directo a lo más profundo del averno y sólo me asignen estar de bouncer en uno de los círculos “livianos” o algo por el estilo.

Ayer fue un buen día a pesar que nunca he sido muy apegado a celebrar los cumpleaños, pero una muestra de afecto sincero y uno que otro regalo siempre serán bienvenidos, muestras y regalos de everybody, mi everybody, el que me importa.

Entre las felicitaciones, saludos y regalos para celebrar que mi organismo está cada vez menos joven hubo uno muy especial y que llegó antes que todos, adelantado.

Gorgojo empacado
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Gorgojo empacado
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Gorgojo

Gorgojo, el alter ego primate de su servidor en tres dimensiones, palpable, de verdad. Yo en plastilina, la imagen que posiblemente vería si existiera tal cosa como los desdoblamientos astrales o pseudo-experiencias-paranormales por el estilo más una infusión de hojas de guanto que le daría el toque cartoonesque.

Creí que nunca volvería a ver algo así desde que se quemaron los laboratorios en Japón donde procesaban el primer episodio de una serie de hentai ambientada en un entorno cowboy mutante retro futurista post apocalíptico, en la que mi caricatura sería el protagonista y en la que invertí los ahorros de mi vida hasta ese entonces.

Fue un gran gesto de mi media empanada (JVV) regalarme el muñeco que usaba para hacerme vudú (y que, ahí radica su gran valor, ella mismo hizo). Y para rematar, hasta cuy comí. Ayer fue un buen día.

Dic
30
2007
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Ya pasó la navidad pero el espíritu todavía se mantiene, en este caso porque contamos con 150GB para almacenarlo.

Todo el mundo en estas fechas arma sus nacimientos y sus arbolitos y todos siguen el mismo patrón: compran el árbol y los adornos, los colocan en su casa y una vez pasado todo el trámite findeañero los guardan durante el año para que a la navidad siguiente casi todo siga permaneciendo guardado porque ya han comprado un nuevo árbol y más y “mejores” adornos y parafernalia navideña.

Para no seguir con esa tradición decidí no gastar en comprar un árbol navideño (pero a diferencia de otros años por lo menos ahora sí armar uno) y con algo de habilidad y talento manual más el uso de elementos y materiales ya existentes terminé obteniendo 150GB de espíritu navideño digitalizado.

Con la idea clara de lo que se quería hacer, un cerro de CDs dañados y a medio uso y con la habilidad de mi papá para trabajar con hierros y soldadora llegamos al resultado final. Ahora, para hacerlo más interesante, en todos los CDs a medio uso grabamos todas las cartas al Niño Jesús que durante todo el año mi campaña de misionero abnegado y entregado recogió a lo largo de todo el país. Es así que en lugar de solo tener un año guardado y empolvado el árbol de navidad ahora también tendré guardadas y empolvadas miles de cartas que posiblemente nunca nadie leerá.

Con ustedes, el árbol de navidad de 150GB, que pasó de esto:
Árbol de navidad de 150GB
Árbol de navidad de 150GB
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A esto:
Árbol de navidad de 150GB
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La foto de mala calidad fue tomada con mi Blackberry, huevónfs, que sólo tiene cámara de 2Mega pixeles.

Que el espíritu de la navidad los acompañe siempre mientras les hale las patas todas las noches y que un 2008 lleno de plata, placer, felicidad y salud (para poder disfrutar de la plata y el placer) sea con ustedes.

Nov
14
2007
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Sin camisa, con guantes de cuero y un casco de constructor completaría la pinta y podría empezar a bailar mientras un montón de viejas y no-tan-viejas alocadas y gritonas metería billetes y papeles con sus números telefónicos debajo del boxer de lycra o la tanga de leopardo (todo dependería del día); pensaba mientras me colocaba el cinturón de trabajo y protección que viene con todos los bolsillos, espacios y aditamentos para colgar todo tipo de herramientas manuales y obviamente brinda protección cuando se le confía la vida en lo alto de un poste o una torre de telecomunicaciones.

Creo que nunca antes lo había usado, ni por curiosidad ni porque lo hubiera necesitado. Se sentía bacán, como cuando eres guagua y usas por primera vez botas tipo militar o alguna prenda camouflage y juegas a la guerra con una alta dosis de realismo, dizque, al sentirte usando las prendas “oficiales” (obvio, cuando todavía pensabas que ser militar era del flautas y lo máximo). Y más aún si se tenía acceso a un par de walkie-talkies (boqui toquis en lenguaje de infante cero anglo parlante) no-tan-de-juguete que permitían la comunicación y cumplimiento de la estrategia contra el invisible enemigo, porque si solo hay dos para jugar a la guerra no era tan práctico que uno haga de enemigo… ahí no se podían usar los walkie-talkies, a menos que se juegue a decodificar mensajes ocultos enemigos. Pero bueno, eso ya es huevo de otra canasta de huevos.

- ¿Cuánto tendrá esta torre Ing.?
- 25 metros me dijeron, entonces cada módulo es de 5 metros.
- Ya se la ve alta, y más los tres pisos hasta la terraza ya está como “para la foto”
- Pues sí. Suba, yo lo sigo.

Desde el segundo módulo ya se veían esas pendejadas que le han dejado como escalera, pero hasta allí tocaba subir por esas diagonales huevonas, ni modo; yo cojudo por andar con mi ropa “de baile” para camellar in the field.

A los pocos metros del piso me quiso volver la sensación que no había sentido desde hace mucho cuando de niño me acercaba (a 2 metros realmente) a los pasamanos de los miradores que habían bajando hasta Las Lajas y quería ver al Guáytara, al fondo del cañón. Tenía vértigo, terror a las alturas, me ahuevaba a cualquier cosa que involucraba mirar hacia un piso (o ausencia de él) que se encontrara a más de 3 metros por debajo mío. Quiso volver la maldita sensación, pero recordé que en algún momento de mi vida dejé de tener vértigo. Entonces confiado en que ya no era un mocoso bámbaro para las alturas seguí subiendo.

Ajá, simón, fresco, sube. Nada carajo, empezaron a temblar los brazos y piernas y ni siquiera había visto ningún momento hacia abajo, y al final nunca lo hice pero aún así…

- (Ni cagando, yo no subo más, me bajo y que el man haga todo, yo desde abajo le indico) ¡Javier!
- ¿Si, Ing.?
- (¡Quésfs! ya mucha la mariconería, ya empecé a subir, ni modo, a seguir. Yo y mi puta política de no exigir a alguien bajo mi cargo nada que yo no haya hecho o no haría) Esteee, no, nada, siga nomás

Si me caigo ¿caeré de espalda o alcanzaré a darme la vuelta o a caer medio de lado? ¿me desmayaré antes de llegar al suelo? ¿será tanto el ahuevamiento y el susto que me moriría antes de probar el pavimento?. Cuando ya me sujete con el cinturón y me caigo ¿será fuerte el tirón? ¿me desmayaré por el susto? ¿gritaré como loca por la impresión?. ¿Alcanzaría a tararear algo de “Déjate caer” antes de reventarme la cabeza en el piso? ¿Si me muero y puedo escoger no ir to the other side, podré quedarme a halar a la gente de las patas en las noches, ver mujeres en la ducha? ¿Un fantasma puede masturbarse? ¿Si regreso en forma de perro por fin podré cumplir una vida de ensueño: comer, cagar, tirar en público, dormir?. Y bueno, mientras pensamientos de ese estilo cruzaban por mi profunda, zen y analítica mente, seguía trepando. Por lo menos el clima era bueno, con frío y con viento las orejas se habrían hecho piedra, las bolas contraídas al máximo mientras los dedos no habrían podido agarrarse bien de los putos fierros para seguir subiendo o sujetarse bien mientras lloraba por querer bajarme.

- Desde aquí ya se ve a nuestra torre Ing.
- (Puta, gracias a Jebús ya no toca subir más) ¿Seguro, no será que subimos un chance más?
- No, desde aquí ya es suficiente.
- Bueno, entonces aquí hagamos la prueba (cha madre apenas subimos la mitad y ya estoy más ahuevado que Lucio Gutiérrez en 20 de abril).

Ya asegurado con el cinturón de protección no sentía que realmente me estaba protegiendo, así que como cojudo trabajé y me defendí con chulla mano mientras la otra se sujetaba a la torre. Por un momento, para probarme y darle una oportunidad al cinto de seguridad, dejé todo mi peso al cinturón y aplique la técnica de la pose de Superman: sin manos… fueron unos tres segundos terribles. Es que y apenas conocía al cinturón, no tuve el tiempo como para llegar a confiar en él.

Cuando solté el cinturón para iniciar el descenso una vez terminado el camello me sentí desprotegido. O sea huevón, decídete. Pero no: ni contigo, ni sin tí.

Las ilusiones de llegar al tope de la torre de 30 metros bacán que tenemos en el punto más alto de la ciudad para por lo menos saber como se ve el pueblo desde ahí, en ese momento se desvanecieron. Decidí que ya había hecho suficiente y que subirme a una torre de esas estaba totalmente fuera de discusión, el ahuevamiento era demasiado.

Ahora el ahuevamiento es mayor porque el masoquismo siempre gana y simplemente estoy esperando con miedo el momento en que miraré el terruño desde los 3050 msnm en una torre de base triangular equilátera de 35cm de lado. No hay fecha fija, pero seguro llegará.

Y como diría el PhantomYoda que camina como gnomo escaldado: May the force of five tigers be with me.