Soy sexy & barrigón

Homero SimpsonUn blog, como ya sabemos, en su clásico y más extendido uso solo sirve para vernos el pupo y sacarnos públicamente las basuritas y pelusas que suelen allí acumularse. Siguiendo entonces con este clásico objetivo y haciendo uso de la letra de una canción de Andrés Calamaro no sólo que me seguiré viendo el pupo sino que me extenderé un poco más en el área anatómica que lo circunda: mi panza.

Soy sexy y barrigón, una suma de virtudes que escasea,
soy lo que el mundo quiera o lo que sea, soy sexy barrigón.
Soy una buena combinación, de Homero Simpson con Rolling Stone…

Y hablando de panzones con aires de grandeza ¿no les cabrea la “medición de fuerzas” entre Nebot y Correa?. A la mayoría sí, nos cabrea, pero también hay harta, hartísima gente (de acuerdo a las multitudinarias marchas de lado y lado) que apoya a uno o al otro y ayuda a que el:

– Yo la tengo grande
– No, yo la tengo más grande
– La mía es más grande y mi abuelito era negro
– No, yo prácticamente soy un negro y de esos de aquella tribu de Africa que se lo amarran a la cintura para que no les estorbe.

Se vuelva un lazo infinito.

Si siguen con esa pendejada tendré que aparecer y bajarme el cierre para que esos dos vayan para su casita, cada cual con su “game over”. Mucha huevada señores.

Y para que el post tenga cierta coherencia dentro de su tónica de no hablar de nada; ¿han escuchado eso de “la vaca no se acuerda cuando fue ternero”?. Si alguien me la dijera creo sería una charla, breve, del tipo:

– ¡Estúpido! ¿cómo vas a hacer eso? bien dicen que la vaca no se acuerda cuando fue ternero.
– Asi es ¿y?

PS.- Si vuelvo a nacer juro que voy a dejar de lado la pereza, así no tendré que estar un sábado en la noche camellando en trabajo atrasado o pendiente en lugar de poder estar a 240Km en el cine con mi media empanada.

The twenties have left the building

Con pretexto de la frase que cerraba muchos episodios de Frasier me acordé inevitablemente de “Everybody loves Raymond Phantom”.

Y no, no es falta de modestia, es la verdad si tomamos en cuenta que el “Everybody” se reduce a “mi” everybody, a mi entorno, a mis cercanos. Y sí, todos me aprecian y eso es bueno, más bueno de lo que yo mismo creería.

Soy tosco, cabreado, alzado, pesado, poco comunicativo y asocial pero aún así me quieren, entonces algo bueno en el fondo debo tener y eso me tranquiliza un poco, talvez ya no vaya directo a lo más profundo del averno y sólo me asignen estar de bouncer en uno de los círculos “livianos” o algo por el estilo.

Ayer fue un buen día a pesar que nunca he sido muy apegado a celebrar los cumpleaños, pero una muestra de afecto sincero y uno que otro regalo siempre serán bienvenidos, muestras y regalos de everybody, mi everybody, el que me importa.

Entre las felicitaciones, saludos y regalos para celebrar que mi organismo está cada vez menos joven hubo uno muy especial y que llegó antes que todos, adelantado.

Gorgojo empacado
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Gorgojo empacado
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Gorgojo

Gorgojo, el alter ego primate de su servidor en tres dimensiones, palpable, de verdad. Yo en plastilina, la imagen que posiblemente vería si existiera tal cosa como los desdoblamientos astrales o pseudo-experiencias-paranormales por el estilo más una infusión de hojas de guanto que le daría el toque cartoonesque.

Creí que nunca volvería a ver algo así desde que se quemaron los laboratorios en Japón donde procesaban el primer episodio de una serie de hentai ambientada en un entorno cowboy mutante retro futurista post apocalíptico, en la que mi caricatura sería el protagonista y en la que invertí los ahorros de mi vida hasta ese entonces.

Fue un gran gesto de mi media empanada (JVV) regalarme el muñeco que usaba para hacerme vudú (y que, ahí radica su gran valor, ella mismo hizo). Y para rematar, hasta cuy comí. Ayer fue un buen día.