Uno, dos, tres, catorce

Sin camisa, con guantes de cuero y un casco de constructor completaría la pinta y podría empezar a bailar mientras un montón de viejas y no-tan-viejas alocadas y gritonas metería billetes y papeles con sus números telefónicos debajo del boxer de lycra o la tanga de leopardo (todo dependería del día); pensaba mientras me colocaba el cinturón de trabajo y protección que viene con todos los bolsillos, espacios y aditamentos para colgar todo tipo de herramientas manuales y obviamente brinda protección cuando se le confía la vida en lo alto de un poste o una torre de telecomunicaciones.

Creo que nunca antes lo había usado, ni por curiosidad ni porque lo hubiera necesitado. Se sentía bacán, como cuando eres guagua y usas por primera vez botas tipo militar o alguna prenda camouflage y juegas a la guerra con una alta dosis de realismo, dizque, al sentirte usando las prendas “oficiales” (obvio, cuando todavía pensabas que ser militar era del flautas y lo máximo). Y más aún si se tenía acceso a un par de walkie-talkies (boqui toquis en lenguaje de infante cero anglo parlante) no-tan-de-juguete que permitían la comunicación y cumplimiento de la estrategia contra el invisible enemigo, porque si solo hay dos para jugar a la guerra no era tan práctico que uno haga de enemigo… ahí no se podían usar los walkie-talkies, a menos que se juegue a decodificar mensajes ocultos enemigos. Pero bueno, eso ya es huevo de otra canasta de huevos.

– ¿Cuánto tendrá esta torre Ing.?
– 25 metros me dijeron, entonces cada módulo es de 5 metros.
– Ya se la ve alta, y más los tres pisos hasta la terraza ya está como “para la foto”
– Pues sí. Suba, yo lo sigo.

Desde el segundo módulo ya se veían esas pendejadas que le han dejado como escalera, pero hasta allí tocaba subir por esas diagonales huevonas, ni modo; yo cojudo por andar con mi ropa “de baile” para camellar in the field.

A los pocos metros del piso me quiso volver la sensación que no había sentido desde hace mucho cuando de niño me acercaba (a 2 metros realmente) a los pasamanos de los miradores que habían bajando hasta Las Lajas y quería ver al Guáytara, al fondo del cañón. Tenía vértigo, terror a las alturas, me ahuevaba a cualquier cosa que involucraba mirar hacia un piso (o ausencia de él) que se encontrara a más de 3 metros por debajo mío. Quiso volver la maldita sensación, pero recordé que en algún momento de mi vida dejé de tener vértigo. Entonces confiado en que ya no era un mocoso bámbaro para las alturas seguí subiendo.

Ajá, simón, fresco, sube. Nada carajo, empezaron a temblar los brazos y piernas y ni siquiera había visto ningún momento hacia abajo, y al final nunca lo hice pero aún así…

– (Ni cagando, yo no subo más, me bajo y que el man haga todo, yo desde abajo le indico) ¡Javier!
– ¿Si, Ing.?
– (¡Quésfs! ya mucha la mariconería, ya empecé a subir, ni modo, a seguir. Yo y mi puta política de no exigir a alguien bajo mi cargo nada que yo no haya hecho o no haría) Esteee, no, nada, siga nomás

Si me caigo ¿caeré de espalda o alcanzaré a darme la vuelta o a caer medio de lado? ¿me desmayaré antes de llegar al suelo? ¿será tanto el ahuevamiento y el susto que me moriría antes de probar el pavimento?. Cuando ya me sujete con el cinturón y me caigo ¿será fuerte el tirón? ¿me desmayaré por el susto? ¿gritaré como loca por la impresión?. ¿Alcanzaría a tararear algo de “Déjate caer” antes de reventarme la cabeza en el piso? ¿Si me muero y puedo escoger no ir to the other side, podré quedarme a halar a la gente de las patas en las noches, ver mujeres en la ducha? ¿Un fantasma puede masturbarse? ¿Si regreso en forma de perro por fin podré cumplir una vida de ensueño: comer, cagar, tirar en público, dormir?. Y bueno, mientras pensamientos de ese estilo cruzaban por mi profunda, zen y analítica mente, seguía trepando. Por lo menos el clima era bueno, con frío y con viento las orejas se habrían hecho piedra, las bolas contraídas al máximo mientras los dedos no habrían podido agarrarse bien de los putos fierros para seguir subiendo o sujetarse bien mientras lloraba por querer bajarme.

– Desde aquí ya se ve a nuestra torre Ing.
– (Puta, gracias a Jebús ya no toca subir más) ¿Seguro, no será que subimos un chance más?
– No, desde aquí ya es suficiente.
– Bueno, entonces aquí hagamos la prueba (cha madre apenas subimos la mitad y ya estoy más ahuevado que Lucio Gutiérrez en 20 de abril).

Ya asegurado con el cinturón de protección no sentía que realmente me estaba protegiendo, así que como cojudo trabajé y me defendí con chulla mano mientras la otra se sujetaba a la torre. Por un momento, para probarme y darle una oportunidad al cinto de seguridad, dejé todo mi peso al cinturón y aplique la técnica de la pose de Superman: sin manos… fueron unos tres segundos terribles. Es que y apenas conocía al cinturón, no tuve el tiempo como para llegar a confiar en él.

Cuando solté el cinturón para iniciar el descenso una vez terminado el camello me sentí desprotegido. O sea huevón, decídete. Pero no: ni contigo, ni sin tí.

Las ilusiones de llegar al tope de la torre de 30 metros bacán que tenemos en el punto más alto de la ciudad para por lo menos saber como se ve el pueblo desde ahí, en ese momento se desvanecieron. Decidí que ya había hecho suficiente y que subirme a una torre de esas estaba totalmente fuera de discusión, el ahuevamiento era demasiado.

Ahora el ahuevamiento es mayor porque el masoquismo siempre gana y simplemente estoy esperando con miedo el momento en que miraré el terruño desde los 3050 msnm en una torre de base triangular equilátera de 35cm de lado. No hay fecha fija, pero seguro llegará.

Y como diría el PhantomYoda que camina como gnomo escaldado: May the force of five tigers be with me.

Learning self confidence, the hard way*

– Papi, papi
– ¿Qué pasa mijo?
– ¿Qué se celebra el 12 de octubre?
– Pues la víspera de mi cumpleaños
– Ahh

Al día siguiente:

– ¿Por qué está trompudo mijo?
– Por su culpa me pusieron cero en el deber
– ¿Y eso?
– El 12 de octubre no se ha celebrado la víspera de su cumpleaños

Creo que desde entonces he preferido no pedir ayuda cuando de tareas académicas se ha tratado y posiblemente ahí murió mi espíritu de trabajo en equipo.

*¿Un título en Español para el post que refleje lo mismo y suene bacán?