Sentado y como la percha labrada convenientemente, a la cual se asegura el grátil de una vela*, sin nada más que hacer …
En realidad si tengo algo más que hacer, igualarme en las docenas de Gigabytes con episodios de series pendientes que tengo por ver o simplemente dormir. No me importa ya dejar botado el blog, pero no sería justo dejar pasar la oportunidad de hacer público mi agradecimiento con Loja y con la gente que me recibió allá y que procuró estar al tanto de mi bienestar y comodidad en el reciente viaje que me llevó hasta esas tierras sureñas.
Calú trabaja demasiado, muestra de su agotamiento puede ser su decisión de haberme invitado a dar una charla en la UTPL como uno de los eventos del pasado festejo del día mundial del internet. Como miembro de la entidad universitaria encargada de la organización del evento se portó excelentemente bien; transporte, estadía, comida, buen trato y hasta un tour guiado por las instalaciones de la casona universitaria, todo con el mejor nivel y cuidado al detalle. Por cierto, el campus de la UTPL no le pide ningún favor a ninguna de las otras universidades grandes y conocidas del país. Y bueno, con las cervezas para cerrar la noche que nos brindó, remató el día con broche de oro. Esto último adobado con conversaciones de tiempos antediluvianos de cómo era el mundo Apple hace 10, 15 o 20 años.
Hiscariotte (con nuevo blog, para los despistados que aún no lo sabían), el pana también se pasó, se portó a la altura. Nos hizo de guía, estuvo en la charla para que la sala no esté vacía en el caso que nadie asistía, nos llevó por los lugares turísticos más conocidos de la ciudad pero también llegamos a recovecos como El escondite del minero (o algo muy parecido rezaba el nombre), en donde una de las especialidades de la casa es la cerveza especial, que consiste en cerveza común y corriente servida en limpias y desinfectadas bacinillas (yo creí que se escribía vacenilla) de medio uso. Además en los recorridos realizados dentro del vehículo destinado para el tour hizo gala de su buen gusto musical y así el viaje tambień tuvo su soundtrack específico. De ese soundtrack el descubrimiento más grande fue Richard Chesse (o Ricardo Queso), con sus versiones lounge de grandes hits musicales universalmente conocidos.
Apenas la estadía fue de un día y medio, pero ese tiempo fue suficiente para poner a Loja en mi lista de destinos y próximos lugares a visitar, con más tiempo por lo menos.
Gracias a Calú, a Hiscariotte y a la gente de la UTPL. Fueron unos anfitriones excelentes, con gusto esperaré que llegue la oportunidad para devolverles el buen trato y hospitalidad.
Algunas fotos del viaje:
*Pieza**
**Verga
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