Tengo la suerte, no tan buena, de tratar con niños de 5 a 7 años una vez por semana durante una hora. “El profesor de computación” me llama la mayoría o “Profe de Inglés” uno que otro despistado (en realidad los más pilas que seguramente piensan: este especimen no puede ser de estas tierras. Aunque lo más seguro debe ser que no entienden lo que hablo y creen que es Inglés).
También tengo la suerte, mucho peor aún, de ser testigo del comportamiento de estudiantes universitarios cuando interactúan con una computadora e internet.
Tenemos así dos grupos con las siguientes características en común: la gran mayoría no posee una computadora en su casa y sus conocimientos y destrezas computacionales son mínimos.
Pero lo interesante no es su semejanza sino lo que diferencia a estos dos grupos: al momento de interactuar inicialmente con una computadora los niños tienen las de ganar; son mucho más despiertos, pilas, intuitivos y con mayor sentido común que los universitarios de primer semestre.
Tal es la diferencia que si un niño de 5 años ya pudiera escribir y leer normalmente no haría preguntas tan inocentes, cof cojudas cof, como un universitario cuando abre una cuenta de correo, es más, el niño si lograría abrir la cuenta, jejeje.
Lo peor de todo es que a estos universitarios no les interesa ni les preocupa su falta de capacidad para interactuar con algo que a estas alturas ya deberían considerar como parte fundamental de sus vidas o como herramienta principal de estudio y trabajo: la computadora y el internet. Y con su despreocupación por el idioma Inglés mejor ni me meto, dejemos a mi hígado tranquilo.
Está bien, no tienen computadora en casa o tienen computadora sin internet pero justamente ese es el caso que se esta comparando: un niño sin computadora y con pocos conocimientos informáticos con la posibilidad de tener ocasionalmente acceso a computadora e internet en su institución educativa o en un cyber versus un universitario en las mismas condiciones. El proceso de aprendizaje y adaptación es terriblemente lento y desordenado en este último debido a su poco interés en el asunto y a su falta de visión sobre la importancia del mismo.
Y es que el panorama yo lo veo simple: ¿quién puede llegar a tener más y mejores oportunidades; alguien que a los 20 años no ha pasado de aprender la conjugación del verbo to be y que no puede revisar su cuenta de correo electrónico (si es que logró abrirla) o un chico de 13 años que mira los episodios de Smallville en inglés, sin subtítulos, luego de habérselos descargado de internet usando bittorrent?
Gracias a los dioses no he aceptado ser profesor en ninguna universidad local sino este post habría sido larguísimo y mi hígado estaría ya a punto de dejar de funcionar. Me quedo nomás con los guambras de 5 a 7 años y mi sobrino de 13.