Especial de bandas sonoras de series de tv en Radio 04

Escuchando la tele

Para el mes de mayo se está preparando una sorpresa especial para las cuatro emisiones de Radio 04 de ese mes. Mientras tanto y a manera de transición el programa de esta semana no contará con un invitado pero tendrá un tema especial: bandas sonoras de series de televisión de todos los tiempos.

Música de series de televisión producidas desde la década de los sesenta hasta la actualidad. La banda sonora/televisiva de nuestra infancia y adolescencia. Los tiempos previos a la televisión por cable serán remembrados en este programa especial pero sin dejar de lado a aquellas canciones de series recientes.

Una emisión posiblemente nostálgica y, espero, más que interesante es lo que se vendrá este jueves 27 de abril de 21:00 a 23:00 (o para su posterior descarga desde el viernes 28). Un recorrido musical que nos traerá imágenes de más de 30 series de televisión ¿cuántas de ellas habrás visto?… a partir del jueves lo sabrás.

Mi primera vez

Cuando chico, saliendo de la niñez y entrando a la adolescencia, más o menos, la tarea de que me envíen a depositar al banco no me molestaba para nada, es más; me gustaba. Generalmente era en época de vacaciones en las que también “trabajaba” en el taller de carpintería de mi papá y cuando me tenía que ir a hacer los depósitos ni siquiera me cambiaba de ropa y me iba con mi pinta de oficial de maestro carpintero, que consistía en un viejo pantalón de calentador (sudadera), zapatos gastados, camiseta más o menos decente, una chaqueta de cadete que había pertenecido a un primo que no hace mucho había entrado a la Escuela Militar y una gorra. Todo el “uniforme” con manchas de pintura y masilla y lleno de aserrín y viruta.

Pero esas eran otras épocas, cuando no había mucha gente en el banco y le encontraba gusto a ver e imaginar las vidas de las personas que estaban haciendo cola. Colas mejor dicho, antes se hacía una cola por ventanilla, hoy es una sola cola para todas las ventanillas. Entonces saber escojer una buena cola era también una ciencia, un arte. Había que conocer a los cajeros y su rapidez, a los clientes y cuánto generalmente depositan. Si el cajero era nuevo mejor ni arriesgarse, si había una cola corta y había alguien en ella que no se conocía era necesario tratar de estudiarlo rápidamente para averiguar cuánto pensaba depositar, lo que evidentemente afectaría el rápido o lento avance de la fila.

Ahora no me gusta ir al banco, no me gusta esperar en la cola (debe ser porque no tengo un reproductor de mp3 portátil), no me gusta quedarme escuchando la música que ponen en los parlantes del banco (generalmente una mala radio), ya no me gusta. Pero hoy tuve que ir.

Llegué antes de que abran las puertas al público pero la fila en las afueras ya estaba algo larga, ni modo, a hacer cola. Abrieron puntualmente y empezamos a ingresar, pero nunca faltan los “vivos” para quienes la fila es un chiste y se apresuran a “ganar puesto” en los primeros lugares de la cola. Yo, y mucha gente más, seguimos avanzando con nuestro paso normal, total ya estábamos en la cola, ¿cierto?

Mientras avanzo por el sinuoso camino que obliga a la cola de gente a formar una fila “serpentina” una señora “viva” corta camino y se coloca frente a mí. Pongo mi brazo frente a ella y avanzo nuevamente para colocarme delante suyo:

* Señora, usted estaba atrás. – le dije –

* Si señora, respete la cola. – asintieron aquellos a los que también la “vivísima” señora había adelantado –

* Pero si yo estaba en la cola. – replica firmemente la señora en cuestión –

* Claro que usted ya estaba en la cola, señora. Pero más atrás. – volteo y le comento a la “viva” –

* Ja, yo pensé que aquí habían caballeros, pero no, se ponen a discutir con una mujer. – recalcó iracundamente la mujer –

A mí me gusta cabrearme por nada, esa sensación del hígado burbujeando, el temblor del cuerpo y sentir la ira fluir muchas veces me sirve de terapia distensionante así que le respondí:

* Soy un caballero, señora. Por lo visto usted no es un dama sino más bien una viva y una sapa.

* Usted tiene cara de sapo. -respondió inmediatamente la “dama”-

* Tiene que aprender a ser disciplinada, señora. Hay que respetar la cola. -se escuchó de parte de una señora que se encontraba detrás de la “viva” pese a haber llegado antes y tener un puesto más adelante en la cola original-

* Tanto problema que hacen. Yo si estaba en la cola. -dice airosamente la “viva”-

* Señora, no es idea nuestra, todos aquí la vieron, no se haga la viva. Hay que ser educado y disciplinado como le dijo la señora. -me atreví a decirle-

* Y sigue, no tiene respeto por las mujeres. No me moleste, ya lo hice pasar, estoy detrás suyo, ¿qué más quiere? -argumenta molesta-

* El respeto no es cuestión de género, señora. Todos nos merecemos respeto. Además para algo está la cola, simplemente hay que ser educado, respetuoso y disciplinado, cosas que al parecer a usted le faltan. -tuve que decirle-

* No me moleste y avance. Tanto problema por nada. -enojadamente me dice-

* Ya la estoy diciendo que no es por nada señora, no estamos locos por algo le reclamamos. -le dije-

* Vos eres el loco y no me molestes que te empujo y te golpeo

Ya, ahora me trata de “vos”. Ahí si me molesté, pero traté de mantener la calma… bueno, en lo posible.

* ¿Cuál vos pues? -me volteo y le digo-

* Vos, loco, irrespetuoso, cara de sapo y no me molestes que te golpeo. -ya se puso gallita la “señora”-

* ¿Me golpea?… ¡a mí que putas! -uf, yafs, solo una mala palabrita-

Y empezó la cantaleta de la mujer, siguió diciéndome un montón de cosas hasta que puse mi mano frente a ella y empecé a hacer de boca con mi mano, ya saben la clásica representación del “bla, bla, bla” hasta que…

* Si vos pareces el loco, hasta los ojos tienes de loco. -Uy, mal movimiento mi señora, groso error, no me de ideas-

Bajo mi mano, me volteo completamente hasta estar de frente a ella y me empiezo a acercar mirándola fijamente con mi “mirada de loco”

La vieja loca no soportó más y me lanzó una cachetada. Pensó que se la iba a devolver porque apenas su mano tocó mi mejilla bajó la cabeza y dio un paso para atrás.

Yo solo atiné a sonreirme, voltear mi cabeza y decirle: “Dale otra, vieja loca”

Para ese momento la gente empezó a llamar al guardia y “acusaron” a la señora de abusiva, malcriada y de haberse saltado a propósito la cola. El guardia le pidió que se coloque en el lugar que le corresponde o caso contrario no la atenderían en ventanilla.

* El que ríe al último ríe mejor. Pero si quiere usted también puede reír al último… al último de la cola. -le dije finalmente-

Hoy fue mi primera vez. Nunca antes nadie me había cacheteado.

Ahhhh, amo el ardor de una cachetada en las mañanas.

¿Qué mismo?

¿Hambre? no mucha en realidad, pero negar el almuerzo habría sido más obvio.

– ¿Estás bien, mijo? Te veo como preocupado y tristón

– No, nada de eso. Todo bien, todo tranquilo

– ¿Seguro, es que estás pensativo?

– Solo eso, pensando, no se preocupe

– En verdad ¿nada te pasa?

– … si, seguro, todo esta bien

Un comentario sobre la comida que está sobre la mesa y una pregunta acerca del compromiso de la noche distensiona el ambiente y cambia el rumbo de la conversación.

O mis habilidades para ocultar emociones están en decadencia, o mi papá ha afinado su olfato para conmigo, o mi semblante era tan obvio. Además nunca me había preguntado algo así, y claro que quería decirle que no estaba bien, que había motivo para estar como estaba, talvez habría sido muy sana y consejera una charla con él ese momento pero en esos segundos de reflexión antes de decidir si contarle o no me di cuenta que ni yo mismo sabía que mierdas me estaba pasando, entonces ¿qué mismo le iba a contar?

Si, si, toda esta huevada esta llena de cursilería y no pensaba escribirla. Pero mejor que quede aquí como advertencia, como redordatorio. Y aunque parezca un diario de quinceañera ni crean que voy a cambiar el color del blog a rosado.

Pero sea como sea y a pesar de todo creo que lo importante es que el viejo Phantom está de vuelta: dejad que las chicas se acerquen a mí 😉

Si yo fuera…

Cuando el mate o la inspiración ya no dan para más siempre habrá algo que salvará el día en el blog. Esta ocasión una cadena, un meme, una posta, es lo que funge de campanada que en el momento preciso toca antes de recibir el golpe final que marcaría un knock out. Tengo todavía un encargo pendiente de mi compadre Ludovico, no lo he olvidado, esa guía iniciática ya verá la luz en el momento que le corresponda.

Por ahora vamos con la posta de Guillermo. ¿Cómo sería yo si fuera cualquier cosa menos este pedazo de carne (y harta carne) que soy? Y aquí va:

– Si fuera un mes: Octubre (cuando las clases en la U. iniciaban; ni tan bueno, ni tan malo)

– Si fuera un día de la semana: domingo (generalmente aburrido y no se hace mucho)

– Si fuera un momento del día: 7 de la mañana (noooo, ¿por qué hay que levantarse temprano? Y empiezas odiando al día)

– Si fuera un planeta: Ese que aparece en las noches sobre el volcán Chiles, todavía no puedo distinguir si es Marte o Venus (de lejos se lo ve interesante)

– Si fuera una bebida: Norteño (la mayoría no lo soporta, son pocos los que lo pueden tomar y menos aún son los que lo disfrutan)

– Si fuera un instrumento musical: Violoncello (grande y pesado pero si lo sabes usar y agarrarle el “tino” puede conmoverte)

– Si fuera una fruta: Limón (agrio, pero bueno y sano)

– Si fuera una canción: Estadio Azteca (nostálgica, emocional, no todos la conocen)

– Si fuera una parte del cuerpo: el cabello (odio mi cabello)

– Si fuera una asignatura: Sistemas Lineales dictada por “El Perro” en la facultad de Eléctrica en la Poli (todos piensan que no debería existir y son muy pocos las que logran pasarla “de una”)

– Si fuera un número: 04 (soy ese número)

– Si fuera un color: cualquiera de esos con nombres que solo las mujeres conocen y no tienen mayor utilidad

– Si fuera una ciudad: Tulcán (frío por fuera, caliente por dentro)

– Si fuera un olor: el aroma de la flor del floripondio (olor agradable pero no sabes que en el fondo y en la dosis incorrecta te puede matar o dejar loco)

– Si fuera un idioma: Ruso (fácil de aprender y entender pero pocos le ven utilidad)

Y eso es todo. Ahora tengo que pasar la posta: los primeros cinco que comenten este post, que no les hayan pasado el meme y que tengan blog serán los que continuarán con la cadena. Bueno, si no tienen blog y quieren hacerlo, para eso tenemos la cajita de los comentarios.

Cuando Tulcán dejó de ser parroquia

Sentado sobre el brocal del aljibe, con su poncho mordoré, su bastón y su sombrero puesto a la pedrada, el abuelo a propósito del nutrido programa de las fiestas del 11 de abril, cerrando sus ojos pequeños, cansados de contemplar tantos paisajes, tantos amaneceres y tantos crepúsculos en su época de joven arriero, le contaba al nieto lo que él a su vez le había escuchado a su papá Arcenio. Claro que al niño más le interesaba su trompo caga y mea, antes que las viejas historias.

– Mi papá, decía el abuelo, conoció personalmente al teniente coronel, Juan Ramón Arellano, al Collazos y al Arzola Yépez. Tulcán, para ese tiempo, era un pueblito con dos calles: la Real y la de la Plazuela. Las calles eran de tierra y con tapias a lado y lado. Las puertas de golpe y las ortigas negras, resguardaban una que otra chocita de paja que había en el interior de las cuadras. En la plaza del juego de pelota, estaba la única casa de teja, donde decían los mayores, había sesionado la Convención Nacional, con doce diputados, en los tiempos del presidente Juan José Flores; y que, por más señas, habían resuelto solicitar al gobierno de Nueva Granada, que fuera el Ecuador otra vez anexado a ese territorio. Menos mal que la intención no dio resultado.

Al sur de la plaza estaba el panteón y la Iglesia Matriz, sin torres. Para ese tiempo, Tulcán era una parroquia de la provincia de Imbabura. La distancia, el frío del páramo, el paludismo del Valle del Chota y los salteadores de caminos, hacían más difíciles las gestiones que los tulcanes debían hacer en Ibarra.

– Mi papá Arcenio, continuaba el abuelo, les había conocido al Collazos y al Arzola Yépez. Dos asesinos colombianos que asaltaban a los viajeros en el páramo; y que, antes que por robar, les gustaba degollar a los caminantes, solo por “ver” las muecas que hacía la cabeza de la víctima, en los botes que daba por el suelo.

Por estas razones, en marzo de 1851, los tulcanes, en la presidencia de Diego Noboa, solicitaron a la Convención Nacional reunida en Quito, que la parroquia Tulcán fuera elevada a cantón; el 11 de abril de ese mismo año, don José Modesto Larrea, Secretario de lo Interior y del Culto, certificaba el Decreto, aceptando el pedido de los tulcanes. A los seis meses, o sea en octubre de 1851, la gobernación de Imbabura, posesionaba a don Juan Ramón Arellano, como Jefe Político del nuevo cantón; y, al mismo tiempo, eran designados los integrantes del Muy Ilustre Concejo Municipal del Cantón Tulcán, señores: Javier Grijalva y Atanacio Burbano, como alcaldes: José Yépez, Nicolás Rodríguez, Domingo Bastidas y José Antonio Rivadeneira, como concejales; José Antonio Bolaños, como síndico; Bernabé Jaramillo, como alguacil mayor; y, como jefe de policía, don Antonio Burbano. Todos ellos fueron posesionados en acto muy solemne, el 29 de diciembre de 1851. El nuevo cantón empezó a laborar en 1852, con un presupuesto de 44 pesos y las parroquias de Huaca, Tusa, Puntal y El Ángel.

Un grito, llamándolo a almorzar, hizo que el abuelo abriera los ojos. El nieto, al que le contaba esta historia, hace rato estaba “arriando” trompos con otros mocosos del barrio.

Un diseño más a la cuenta. Ya vamos por el séptimo

Creo que han pasado dos semanas del supuesto plazo que me fijé para tener un nuevo diseño y como más vale tarde que nunca hoy por fin logré terminar la nueva cara del blog. Antes de empezar a trabajar en este diseño creí justo que debía investigar un poco y empaparme de algo de las nuevas tendencias de diseño web, estándares y toda esa cosa del web 2.0, pero para variar me dio pereza y antes de empezar cualquier investigación ya tenía el “prototipo” de lo que hoy es el séptimo diseño de CeroCuatro en los poco más de 2 años y media de existencia. Un diseño hecho tratando de ser lo más sencillo posible, que no se vea tan mal y que se visualice lo más parecido posible en los navegadores más usados creo que es lo que he conseguido.

El primer diseño de CeroCuatro, después de 9 días de luchar con la instalación y configuración del Movable Type y unos breves cambios al template predeterminado obtenía ese primer rostro para el blog Del 9 de agosto al 22 de noviembre del 2003 duró el primero diseño, desde entonces y hasta el 4 de enero del 2004 duró el segundo diseño, en un azul pizarra y lleno de iframes que francamente hacían de navegar en el blog una experiencia no tan cómoda
Año nuevo, diseño nuevo. Desde el 4 de enero del 2004 el primer diseño en donde el blanco resaltaba, algunos toques azules que lograron que alguien compare el simple diseño de CeroCuatro con la bandera de Finlandia 5 meses después, el 5 de junio del 2004 llega el cuarto diseño, hecho con Satine (todavía la extraño a mi fiel Toshiba Satellite M20). Posiblemente uno de los cambios más bruscos entre diseño y diseño. ¿Color café? no sé por qué se me ocurrió eso, pero me gustaba.
El 7 de noviembre del 2004 el quinto diseño de CeroCuatro veía la luz, un cambia de look hecho sin premeditación, más bien lo hice por gil. Había instalado la versión más reciente del Movable Type y no saqué respaldos del template, así que no quedó más remedio que hacer uno nuevo El sexto diseño del blog apareció el 15 de mayo del 2005. La migración de Movable Type a WordPress fue el pretexto que me obligó a “hacerle la barba” al blog, otra vez se volvía a la tendencia del verde del primer diseño


Ahora el séptimo diseño es el primero en usar una foto como cabecera, y para eso he decido escojer una foto que represente a Tulcán, mi tierra. En la imagen tenemos al cementerio, de fondo a la izquierda el volcán ecuatoriano Chiles y a la derecha el colombiano Cumbal.

Siempre he dicho que esto de los blogs está ligado definitivamente con el ego. Y esto de cambiar el diseño también tiene que ver con eso, es una forma de decir: “tengo el tiempo, el conocimiento y la chepura necesarios para tener mi propio diseño.”

Different look for the same shit.

Somatizando: el cerebro trabaja en formas misteriosas

La somatización de recuerdos. ¿Existirá algo así? Tal vez si, y es que el cerebro prácticamente tiene vida propia y muchas veces ni nos cuenta de lo que ha hecho, está haciendo o tiene planeado hacer. A veces nos lo dice, pero solo un chance; el subconsciente que le llaman.

Muchos eligen hacerse tatuajes para recordar, algo, alguien, quiénes son, quiénes fueron, de dónde vienen, etc. Al parecer mi cerebro lo ha hecho, un tatuaje natural. Una muestra palpable y física de un recuerdo que no quiere dejar ir.

Y ahí está, el tatuaje, el recuerdo. Tal vez hoy que tomé conciencia el cerebro con sus caprichos dejará ir la marca física de esa grata imagen almacenada en algún lugar de la maraña nerviosa que conforma a la masa encefálica, posiblemente cerca del hipotálamo.

¿Jugo de Tomacco?

Era un jugo de tomate de árbol que al inicio me supo a ceniza pero al segundo bocado ya sabía a tabaco. ¡Tomacco! eso fue lo que pensé. Creí que lo habían encontrado y estaba tomando un jugo de la legendaria fruta creada por uno de los filósofos más grandes de nuestra era: Homer J. Simpson.

– Oiga Lupita, ¿le pusieron cigarrillo a este jugo?
– Yo no hice el jugo, pero se les han quemado los tomates, con razón me dijeron que el jugo estaba “chistoso”.

No, no era tomacco, solo era un jugo de tomates quemados.