Archivo de Agosto, 2005

Ago
29
2005
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Era el año de 1959. Cursaba el cuarto año del Colegio, para ese entonces llamado Nacional “Bolívar”. Funcionaba en un antiguo edificio ubicado en la Plaza de la Independencia. Se afirma que fue la primera casa de teja que se construyó en Tulcán. Se dice también que allí fue cuartel y que, siendo cuartel, fue el escenario de la llamada “Revolución Montalvista”,. revolución que generó el nacimiento de nuestra Provincia del Carchi, a la vida política..

En esa época, 1959, los colegiales lucíamos el uniforme kaki, en el que se incluía la boína del mismo color. A lo mejor no pasábamos de 200 alumnos en todo el plantel. Inolvidable el patio de recreo, con su árbol de araucaria; las ruinas de una antiguo jardín botánico; la casa medio destruida del porterito y el gimnasio con barras, paralelas, escaleras y cabo de manila. Inolvidable el “Teatro Bolívar” y sus películas en blanco y negro; su proscenio y su telón remendado. Inolvidables los laboratorios de física y química; y, más todavía, el profesor de esta última asignatura quien, aunque no lo crean, tomaba lista de memoria, clavándonos su mirada miedosa con sus ojos más miedosos todavía. La mente, si es que teníamos, se nos ponía en blanco, del mismo color de nuestros cachetes o de la tiza del pizarrón. Inolvidable el rectorado, con la presencia imponente de don “Putulún” y su alfombra verde, de la que salía una polvareda al pasearse con sus zapatos número 43. Inolvidable la biblioteca y su colección preciosa del “Tesoro de la Juventud”. Inolvidable la sala de música y su viejísimo piano, sala que en la tarde, antes de iniciar la primera hora vespertina, se convertía en sala de estudio; es decir, en espacio valioso para igualarse en las tareas o calentar las lecciones de geografía, historia o filosofía, siempre bajo el cuidado del inspector, don “nariz de hacha”. Inolvidable el archivo, cuartucho repleto de andamios y papeles, por el que al pasar se apercibía un fuerte olor a puntas mezcladas con limón y azúcar, propio de los hervidos del señor “godo Villagómez”. A veces, las puntas dizque se mezclaban con café negro, porque al decir de los maestros de antaño, había que tomar la bebida negra que despierta pensamientos blancos.

Toda nuestra juventud vibraba con las noticias de la Revolución Cubana. Nos sabíamos de memoria nombres de personajes que los habíamos mitificado: Fidel Castro. Camilo Cienfuegos, Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara. En nuestra imaginación se proyectaba el perfil geográfico de Sierra Maestra, Bahía de Cochinos, Matanzas, La Habana. Las barbas crecidas y descuidadas, al igual que el cabello largo, eran sueños que se nos materializaban en calcomanías pequeñitas , representando a nuestros héroes, pegadas en los cuadernos y en la luna del reloj que ostentaba el “Dito”, el único que sacaba pecho enseñando su “pulsera” de marca “Invicta”. Todo giraba en torno a la revolución.

Como compañero de clase, tenía a uno que era más revolucionario que Fidel. Según él, máximo en dos años, el Ecuador estaría inaugurando un gobierno, fruto de la lucha popular, en el que el color verde oliva, la gorra con estrella, tipo comando, y la cabellera cubriendo los hombros, así como una bandera roja, reemplazando al tricolor nacional, serían los distintivos del nuevo pueblo. Mi compañero, en su fanatismo, así lo predecía. Se acabaría la pobreza; desaparecería la propiedad privada, y todo el mundo a la zafra – eso no lo entendía, pensando en Tulcán- pero había que hacerlo, porque en Cuba eso era lo que le daba un sabor distinto a la vida.

Nos graduamos de bachilleres, en medio de exámenes orales, tribunales terribles y aplausos de los invitados y de los “otros”. Cada ex Bolívar del 62 cogimos por distintos caminos; y, la revolución, qué?. Cosa extraña: unos de los fanáticos de la Sierra Maestra, se hizo oficial de policía; otro se empleó en el Banco de la Previsora, en Quito; y el que aseguraba emular a Cuba , se hizo chofer profesional.

A los pocos años, volví a mi tierra con un título universitario: “licenciado en Ciencias de la Educación”. Qué gratísima sorpresa la que me deparó la vida: comencé a trabajar como profesor de mi Colegio; claro, inaugurando edificio nuevo, lejos, distante, solitario al norte de la ciudad, allá por las “curvas de las Dávilas”. Ya no era el modesto Nacional Bolívar; ahora era, el “Experimental Bolívar”, con estadio incluido y teniendo por vivienda del conserje –ya no portero- una casita en la que había funcionado una fábrica de cerveza.

Un día, me encontré con el compañero que fuera el más revolucionario en las aulas del Colegio. Me enteré que su situación económica era de lo mejor; y, al interrogarle sobre la revolución, me contestó:

- Esas puterías diría cuando no tenía plata!

Su respuesta fue sabia. Por eso, jamás he creído en los políticos y no he sido “lambón” de ninguno de ellos; peor aún de los que dicen ser de izquierda, sabiendo que el bolsillo lo tienen a la derecha

El Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

Ago
25
2005
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Tulcán, sobre todo en los meses de verano, es dueño absoluto de un horizonte inmenso y bello, especialmente cuando en las tardes, la línea de cumbre occidental, teniendo como fondo un enorme cielo rojo, matizado con esplendores dorados de un sol Pasto que se muere en la hora del crepúsculo, deja ver la silueta de dos gigantes: el Chiles y el Cumbal.

El Chiles, macizo andino, medio ecuatoriano y medio colombiano, muestra a los ojos de los tulcaneños, el perfil de una pirámide simétrica. No es un volcán activo, y ello lo confirma la presencia de riquísimas vertientes de aguas termales a sus faldas. Una tremenda grieta –vieja cicatriz cósmica- lo parte al cerro, de noroeste a sureste. A veces esta grieta está llena de nieve y pasa inadvertida. Una pequeñísima laguna, de aguas cristalinas que reflejan, cuando no hay neblina, todo ese azul del infinito, descansa en la parte occidental del cerro, a las tres cuartas partes de su altura total. Las Lagunas Verdes y las Aguas Hediondas, son la huella antiquísima de viejos cráteres.

El Cumbal, volcán activo asentado a pocos kilómetros al otro lado del río Carchi, marca el comienzo del territorio colombiano. Cuando el horizonte está libre de nubarrones, el Cumbal se muestra en toda su terrible belleza: nieves eternas en su amplísima cima; siete cráteres, cumpliendo su papel de fumarolas unos, y de solfataras otros, recordando a todo mundo que en cualquier momento puede despertar y volver a ocasionar daños, como en el terremoto de 1923. Dos interesantes lagunas, una en su falda occidental y otra en su falda oriental, completan la belleza solitaria del Cumbal. Ascender a él no es difícil, pero sí agotador. Hasta más arriba de la mitad de la altura del cerro, los hieleros y los azufreros, suben en bestias para bajar su valiosa carga. Las formas que el tiempo y la naturaleza han creado sobre las rocas de granito, son impresionantes; por ejemplo, hay una gran piedra con la forma definida de un asiento muy cómodo y a la medida de una persona, capaz que cualquier mente rica en fantasía, bien podría afirmar que es el trono del dios Sol, o el sitio de reposo de algún cacique legendario. ¿Quién le dio esa forma y cómo fue pulida esa roca?

En la falda sur oriental del cerro, está un pueblito de gente laboriosa. El pueblito lleva el mismo nombre de la mole: Cumbal. Es frío. Su gente utiliza ropa de lana gruesa, y siempre se los mira “empelucados”. El poncho o ruana, es una prenda inseparable, al igual que su sombrero pequeñito. Uno de los trabajos que identifican a los habitantes de Cumbal, es la elaboración de muebles en madera tallada. Don Everardo es uno de los “artistas” en la madera. Sus cinco hijos y su esposa, conforman la familia apreciada y respetada por los “cumbales”.

De un tiempo acá, Cumbal empezó a ser asediado por los “guerros” y los “paracas”, cosa que acabó con la paz del pueblito, cercano a los frailejones y a las rosas de las nieves.

Don Everardo, traspasado de dolor tuvo que dejar el pueblo de sus mayores; su cielo con nubes de azufre y con aletear de cóndores; su páramo y su pantalón de bayetilla, para emigrar a tierra extraña. La familia se fue a radicar a Tulcán. En dos cuartos y un corredor, instaló su vivienda y su taller. Su hijo mayor, Evelio, también era ya un maestro para tallar flores, venados o cisnes en las cabeceras de cedro “morocho”, de las camas. La gente de Tulcán es buena, y no tardaron los colombianitos en tener amigos y, lo que es más, trabajo.

Cierto día llegó al taller de don Everardo, un paisano suyo. Venía de Cumbal, corrido de los “guerros”, quienes le habían amenazado de muerte porque él los había denunciado a los militares y esa fue la razón de la muerte de uno de los subversivos. Don Everardo le brindó alojamiento y le dio oportunidad para que trabajara en su taller. En tierra ajena, los “paisanos” significan mucho.

La familia de don Everardo se recuperó en su ánimo, La compañía del coterráneo los reanimó inmensamente, porque Jorge –así se llamaba el huésped- tocaba la guitarra y cantaba. Cuanta nostalgia cuando interpretaba el “son sureño” y resaltaba esa parte que dice: “y el Cumbal es la nevera”; o cuando cantaba: “ay Chambú de mi vida, gigante roca….”

Parece cuento o trama de telenovela barata: una tarde, desapareció el “cumbaleño” Jorge y también la esposa de don Everardo. Una niñita de dos años de edad, era cuidada por su hermanita que estaba en sexto año de básica, de la escuela Olmedo.

-La mamita nos dejó y se fue con ese “mal parido” del Jorge- se lamentaba Evelio.

Don Everardo estaba dispuesto a recibirla y perdonarle todo. Su hijo Evelio también; pero lo que sí juró, fue dar a conocer a los “guerros”, el paradero de Jorge. Ojo por ojo y diente por diente.

El Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

Ago
18
2005
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Muy bien, vivo en una ciudad pequeña, menos de 50000 personas habitan esta fría ciudad. Una ciudad pequeña o un pueblo grande, depende de como quieran verlo. ¿Cultura informática aquí? muy poca, poquísima; ¿juegos en red? si, mi local, el único sitio de la ciudad en donde encontrarán 10 computadoras para navegar en internet y 15 computadoras para juegos en red. ¿Quiénes son los clientes más frecuentes de una sala de juegos en red? (todos en coro) niños y jóvenes.

Todo negocio (a menos que tu papá sea Bill Gates, algún Rockefeller o tenga un “puestico” de Diputado en el Congreso Nacional) empieza desde abajo. Es así que mi primer local, acá en CeroCuatro, era pequeño y estaba en una calle en la que habían 2 o 3 locales de “cosmos” (local con consolas de video juegos, esas cajas grandes de madera -o plástico algunas- con palancas y botones para jugar Street Fighter o algo por el estilo) bastante cerca. El público que frecuenta los “cosmos” está formado por adolescentes de estrato social bajo y con una pinta que fácilmente se confundiría con la pinta de un “choro” (ladrón) o de un delincuente juvenil, bueno no es solo la pinta, también es el comportamiento, debe ser porque en realidad la mayoría son choros o delincuentes.

Lós jovenes ladronzuelos que frecuentaban los locales vecinos vieron el nuevo local e intentaron probar, el resultado: estaban demasiado acostumbrados a las palancas y grandes botones, además nunca en su vida habían tocado una computadora, como consecuencia no les gustaron los juegos en red y volvieron a su hábitat natural. Respiramos tranquilos al ver que nuestros habituales seguían siendo jóvenes y adolescentes estudiantes de escuelas y colegios.

Pero ahí empezó el relajo, los señores agentes de la DINAPEN (Dirección Nacional de la Policía Especializada en Niños, Niñas Adolescentes) nos visitaron y nos pidieron el permiso de funcionamiento de Intendencia.

Resulta que ha existido una ordenanza municipal en la que se PROHIBE el ingreso a menores de 15 años a locales como billares, cantinas y juegos electrónicos. Entonces, nuestro pequeño local para ellos era un “cosmos” más y debíamos sacar permiso de intendnecia. Fuimos y sacamos el permiso, no sin antes reprocharles a los señores agentes su falta de conocimiento en el área de internet y juegos en red y pidiéndoles (fuertemente) que comparen el tipo de ambiente y usuarios que van a los “cosmos” y los que iban a nuestro local.

Y así pasó el tiempo, los DINAPEños seguían visitándonos mientras seguíamos en ese mismo local. Visitas cordiales, en las que no desaprovechábamos la oportunidad para levemente mandarlos al carajo mientras les intentábamos hacer comprender que no deberíamos estar en la misma clafisicación que los llamados “cosmos”.

Nos cambiamos de local, ahora en mero centro, en el parque principal, un gran ventanal permitía ver desde la calle todas las computadoras que había adentro. Creo que mientras estuvimos ahí nunca nos molestaron, ahí si nos trataron como un cybercafé.

Luego, otro cambio de local (cada cambio ha sido para mejorar), un local mucho más amplio, no da a la calle pero es bastante grande y cómodo. Ahora teníamos dos áreas separadas: una para internet y otra para lan games. Otra vez volvieron las visitas de los agentes DINAPENenses. El área de juegos es al fondo y está separada de la parte de internet y aunque en la parte de juegos intentamos tener encendidas las luces los clientes mismos se encargan de apagarlas (obvio, es más chévere ver el ambiente iluminado solo con las luces de los monitores de las computadoras), entonces los agentes de la DINAPEN al ver un local con juegos, al fondo del local y oscuro nuevamente dijeron: “aquí hay cosmos”, entonces vinieron otra vez sus visitas. Y la rutina era la misma, venían, encontraban chicos de 12 o 13 años y nos retaban, nosotros no dábamos el brazo a torcer y, entre comparaciones con Lucio y frases como “mentes cuadradas”, tratábamos de hacerles entender que esa ordenanza estaba hecha hace 15 años pensando en los “cosmos” y no en locales como el nuestro.

Finalmente cumplieron su sueño y entre Comisaria Nacional, Intendente de Policía y agentes de la DINAPEN nos clausuraron el local.

De nada valieron las propuestas que le hicimos (en visitas anteriores) a la señora Comisaria. Está bien que controlen, pero prohibirles el ingreso no me parece lo correcto. Hay formas de controlar el número de horas que juegan los clientes, podemos obtener permisos de los padres para que los menores jueguen un cierto número de horas semanales, pero la ley es la ley y si dice que la entrada a menores de 15 años está prohibida pues hay que cumplirla, fue la respuesta que obtuvimos. Si queremos que se tome en cuenta nuestra propuesta hay que presentarla como proyecto al concejo municipal.

Es cierto que este tipo de juegos puede convertirse en vicio, totalmente de acuerdo. Pero no creo que la prohibición sea el mejor control. Si juegan 6 u 8 horas diarias sería un vicio, pero 1 hora diaria para mí es un hobbie. Lo que pasa es que creen que llevamos nuestros controles “a mano”, que escribimos a qué hora entran los clientes y cosas por el estilo… por Dios, estamos en el siglo XXI, todo el control e ingreso de clientes a las computadoras está automatizado, prácticamente no hacemos nada a mano. Con ese tipo de control es extremadamente sencillo controlar el número de horas que pueden usar los clientes… pero háganles entender.

Talvez la clausura (incluyendo las 75 balas y los 3 días que no pudimos abrir el área de juegos) se pudo evitar si desde un inicio agachábamos las cabeza y no les hubiésemos respondido a los señores agentes de la DINAPEN (porque en los partes policiales que le pasaron al Intendente constaban todos los roces que habíamos tenido con ellos y cosas como “con el señor siempre hay problemas”, “nos decía Lucio”, “nos llamaba mentes cuadradas”). Tarde o temprano ellos se desquitarán, recuérdenlo.

Por lo menos ellos pueden ir donde el Intendente y decirle: “señor Intendente, señor Intendente, ese señor nos dijo mentes cuadradas”. Pero si uno de ellos nos insulta ¿a quién le podemos ir a llorar?

Al parecer si hay que tener respeto a la autoridad, aunque no lo inspire ni se lo merezca. Porque autoridad, aunque tenga piojos y chías, es autoridad.

Ago
13
2005
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Lo ví donde Blue, Rafael, Canela y en un link de WR276. Y bueno, procedí a copiar la idea para tenerla como draft y así disponer de un post de repuesto listo para su publicación en alguna emergencia creativa o algo por el estilo.

En realidad me parece una idea válida. Si hay muchos que piensan que Google es un adivino, entonces ¿por qué no aprovechar esos “poderes” del mágico buscador y averiguar quién mismo eres? Es así que le pedí a Google que me diga quién es Phantom, y me respondió:

  • Phantom es mejor que el maybach

    Claro que si (¿quién o qué es el maybach?)

  • Phantom es hoy el más largo

    Yo no soy el largo, my little buddy es el largo. Pero a fin de cuentas es lo mismo ;)

  • Phantom es un gigante muy ágil

    Fi, fa, fo, fu, siii, el gigante soy yo, bwajajaja

  • Phantom es una mezcla entre el iBook de primera generación -redondito pero
    elegante- y una de las versiones más chic del Atari

    Más bien soy una mezcla entre máquina de escribir con sinfonola, pero bueno

  • Phantom es el resultado de un intenso programa de diseño e
    ingeniería de cuatro años

  • Si señores, cuatro años de diseño, ¿de dónde creen que sale el nombre CeroCuatro?

  • Phantom es un dispositivo apuntador

    Otra vez estamos hablando de my little General

  • Phantom es un proyecto real

    Pues claro, solo el nombre es de fantasma

  • Phantom es un fraude

    No lo crean, seguramente eso es lo que piensan mis acreedores

  • Phantom es Uno… y Arcades es su profeta

    Hey, eso se dijo aquí

  • Phantom es el que salva las papas

    Si vivo en una tierra papera ¿qué más se podía esperar?

  • Phantom es imponente

    Me asusté, creí que decía impotente

  • Phantom es un Gato

    Casi digo una obscenidad haciendo referencia a que los gatos siempre caen parados, casi la digo

  • Phantom es un showman

    Y quién soy yo para discutirle a Google

  • Phantom es una vieja veterana

    Vos, tu taita y tu ñaña

  • Phantom es una estafa

    No es que sea estafador, sino que vos eres pendejo; ¿cómo vas a comprarme la virgen del Panecillo de Quito?

  • Phantom es un local que permanecerá abierto de jueves a sábado

    De domingo a domingo más bien, Phantom no descansa

  • Phantom es la neta

    y La Net@ es Phantom, así es

  • Phantom es la aventura en estado puro

    Debe ser, por algo serví de inspiración para que crearan a Indiana Jones

  • Phantom es como un pedacito de hielo que se derrite lentamente

    Hey, hey, hey, sin contar intimidades

  • Phantom es de opiniones firmes

    Por supuesto que si. ¿O no?

  • Phantom es re jodido

    No exageremos, tengo mis ratos si; pero nada del otro mundo

  • Phantom es quien traduce precariamente este texto del inglés al español

    Me descubrieron, me no speak English

  • Phantom es capaz de proporcionar feedback de tipo táctil

    Que no intimidades ¡carajo!

Y según Google ¿tú quién eres?

Ago
9
2005
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“There are 172 posts and 2002 comments” miro en las estadísticas del Wordpress y luego de recibir un correo electrónico que decía “We just wanted to let you know that cerocuatro.net will soon expire” me acuerdo que este cyber-recinto está de cumpleaños.

Dos años, 172 posts, 2 millares de comentarios y 6 diseños después estoy aquí, sentado frente a Satine, recordando cómo fue que me metí en esto.

Dos años de escribir pendejadas a la vista de todos: ¿ha valido la pena? Yo creo que sí. He adquirido un poco de conocimientos en el área de programación y diseño web; he encontrado muchos blogs interesantes; he tenido la oportunidad de conocer personalmente a mucha gente; he tenido pretextos para ir a Guayaquil; he logrado que mi papá empiece a escribir periódicamente; leo mucho más que hace un poco más de un año; poco a poco voy aprendiendo gramática y las reglas ortográficas básicas; han habido cervezas con pretexto de esto de los blogs; también ha habido playa con el mismo pretexto; más cervezas y algunas cosas más.

Últimamente me he preguntado hasta cuándo seguiré con esta vaina. No me respondo pero en el fondo espero que sea por mucho tiempo. Me parece increíble la posibilidad de que cuando tenga mi familia, mis hijos vean el “archivo” de su papá, por lo menos van a tener una idea de quién mismo fui y de pronto les cueste menos aguantarse al viejo amargado de su taita.

Felicidades a CeroCuatro.net y gracias a todos aquellos que engrandencen mi ego dejando comentarios o incrementando el número de visitas.

Como todo cumpleañero CeroCuatro también quiere sus regalos. He visto que hay algunas direcciones IP que siempre vienen por aquí pero nunca han dejado un comentario, entonces el regalo para CeroCuatro será el siguiente: aquellos que acostumbran venir y no comentar quisiera que lo hagan hoy y dejen un PRESENTE en los comentarios. Un PRESENTE, si. No se confundan, simplemente deben dejar la palabra PRESENTE, les aseguro que será un buen regalo y habrán cumplido con su buena labor del día, además con ese regalo me ayudarán a encontrar el valor (moral y económico) suficiente para pagar un año más de hosting y dominio.

Gracias una vez más y no olviden dejar sus PRESENTES en los comentarios, recuerden que no es por mí; será por mis hijos, jejeje.

P.D.- Dos fechas (menos importantes que este cumpleaños, claro está) coincidieron también con este aniversario: el fin de la cuarta temporada de 24 (me gustó más que la tercera, tomando en cuenta que en está temporada grité más veces “chucha”, “salta” “dale”, “mátalo”, “carajo”, “jueputa” que en la temporada anterior) y también hoy se estrena la segunda temporada de Nip Tuck, una serie altamente recomendada.