Archivo de Julio, 2005

Jul
6
2005
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Con prosa hoy se dice “humitas”. En mi lejana niñez, también con mucha prosa y mucha alegría, se les decía “envueltos” o “choclotandas”. Era todo un trámite el hacer los envueltos. Había que cosechar el maíz cuando no estaba ni tierno ni zarazo; es decir, cuando estaban a punto de hacer las choclotandas. Había que quitar los “catulos” y luego desgranar para poner en una enorme batea de madera. Las uñas, sobre todo las de los dedos pulgares, sufrían porque se formaban “padrastros”, y ese dolor perduraba unos dos día, por lo menos. Las “tusas” –preciosas municiones- servían para lanzarle a cualesquiera de los que, en minga, desgranaban el maíz.

Toda la mañana se ocupaba en esa dura tarea; pero lo más duro venía en la tarde: había que moler los choclos en el molino “Corona”. Las personas mayores se turnaban: dos tolvas cada una; y, los pequeños, una tolva entre dos. Se sudaba “pepas”. El brazo derecho se amortiguaba; y, a ratos, se quitaba la gana de los envueltos con café negro y calientito. Qué largo que se hacía el tiempo para acabar con la media tolva.

Muchos años, demasiados años han pasado de ese entonces a hoy. Con canas, con pasos lentos y ya hasta cogido algún “tema”, revivo gustosísimo esa época.

Don Carlos, un gran amigo, dueño de una calva que ya comienza a brillar con el sol y muy aficionado a hablar de la próstata, tiene la muy saludable costumbre de invitarnos a pasar los domingos en una casita de campo, una casita sencillamente de cuento, con su horno de leña; su aljibe; sus pilares, chimenea y tirantes, al igual que sus cueros de oveja que sirven de mullidos asientos; sus cueros de res que decoran algunos ambientes de la casa. Su patio interior que sirve para secar la cebada o el maíz; y, un elegante torreón que sirve para vigilar el corral donde pernocta el rejo. Qué hermoso lugar; más aún, cuando en las tardes de la temporada de vacaciones, se ensancha el alma al contemplar aquel enorme horizonte matizado de brillantísimos arreboles e interrumpido por el aleteo de bandadas de pájaros que buscan su espacio para engañar la noche. Qué emotivas las tardes, cuando al son de dos guitarras, se degusta los “hervidos” preparados por doña Piedad.

Un domingo de junio, don Carlos nos participó el deseo de compartir una tarde, haciendo envueltos. Otra vez el extenso trámite: coger los choclos, desgranarlos y molerlos. Dos tolvas cada uno. Qué zorra. Qué duro. Si de jóvenes nos cansaba, ahora peor. Imagínense: cambiar la corbata, la oficina, la cátedra, la barrigota, por un turno de dos tolvas. Ni gana de los envueltos; perdón, las humitas –porque el hígado, la subida de peso, el colesterol y toda esa vaina de achaques, propios de la edad, hacen bajar la “pila”; sin embargo, había que hacerle a la molida.

Don Carlos, gentil como siempre, nos animaba en la molienda.
-Apúrense, tenemos que acabar. Las señoras ya tienen todo listo para cocinar las humitas.
-Oiga don Carlos, dije yo, hecho el medio hábil.- Voy a inventarme un molino de motor.
-Qué bueno, lo trae para el otro domingo- corearon todos los que sudaban moliendo.
Don Carlos, con una mirada penetrante y con una voz, mezcla de picardía y reproche, nos dijo:
-La puta pereza, los hace hacer inventores!

Qué filosofía la de nuestro amigo; ¿será esa la razón, la que ha motivado al hombre en la historia, a inventar tantas cosas?

Un post del Licenciado Delacroix

Jul
3
2005
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No, no se trata de un segmento parecido a la famosa sección de Saturday Night Live. Simplemente es una actualización de este blog hecha en un fin de semana.

Casi una semana completa, 6 de los 7 días, fuera de mi entorno natal y normal. Una semana lejos de estas tierras altas, casi 24 horas acumuladas en viajes en carros de empresa (ya saben, los buses grandes esos que salen del terminal y que son el paraíso para los amantes de la tecnocumbia, el vallenato y (para variar) del reguetón -lo seguiré escribiendo así, eso de reggaeton me parece un insulto a la música que tanto talento, creatividad, marihuana, LSD y otras sustancias psicotrópicas le puso Bob Marley, por ejemplo- ). Creo que justamente por los gustos musicales de los señores profesionales del volante (y controladores) mi cuerpo ha desarrollado una especie de medio de defensa natural: dormir, dormir profundamente, casi hibernar.

No importa a qué hora del día sea el viaje ni que dure 10, 12 o 14 horas, solo necesito un asiento medianamente cómodo y dormiré todo el tiempo que dure el viaje. Generalmente hay tres cosas que pueden interrumpir mi sueño de viajero: cuando me cobran el pasaje; cuando me toca el asiento que da al pasillo y alguien me pide permiso para pasar al puesto de la ventana y cuando el controlador me avisa que hemos llegado al destino. Una cuarta posibilidad talvez serían los gritos de terror causados por un accidente del automotor, pero eso, por suerte, hasta hoy no lo he pasado.

Un par de días en Ibarra, sin internet. Definitivamente si paso un lunes sin conectarme el solo hecho de ingresar a mi cuenta en Bloglines y ver la cantidad de blogs que han actualizado y que todavía no he visitado puede alimentar lo que un día será una úlcera. Y si estoy conectado en una computadora que no sea la mía incluso puedo llegar a límites elevados de ansiedad. Y si, además, en esa computadora no hay Firefox el solo hecho de tener 20 ventanas del Internet Explorer abiertas posiblemente hará que estrelle mi cabeza contra el teclado o el teclado contra el monitor (todo depende de la longitud del cable del teclado). Los hábitos y costumbres pueden ser muy fuertes, cuando no estoy en mi computadora siento que todo está fuera de lugar.

Dejando a Ibarra, la ciudad blanca, atrás y luego de 12 horas de viaje/hibernación el gran Guayaquil me daba la bienvenida. El objetivo: asistir al blogs2005, la primera convención ecuatoriana de bitácoras. Bueno, también tenía otra misión encargada por Gregory pero eso de raptar a Princess se me complicaba un poco, sobretodo porque yo duermo todo el viaje, entonces ¿quién iba a vigilar a la raptada? y como El Nando ya no pudo ir, en esas condiciones la misión no la podía hacer por mi cuenta (por eso me rechazaron de la CIA, siempre requería de un equipo de respaldo, misiones en solitario nunca me gustaron –ya saben, para tener a quien echar la culpa-).

La Compu 2005 no me gustó, la vi igual a la del año pasado, que estuvo igual a la del anterior. Como dijo Don Xavier: “más parece un outlet que una feria de computación”. Creo que esa frase lo resume todo.
Llegó el Blogs2005, con Aldo se repasó brevemente la historia de los blogs en el Ecuador; luego El Manaba describió los principales servicios y utilidades básicas usados para crear y mantener una bitácora; mi estimada amiga Edipa expuso a los blogs como una herramienta para aquellos osados que se lanzan al arte de escribir; Dael nos recordó la importancia de saber escribir y conocer, por lo menos, las reglas básicas de gramática y ortografía y dio importantes sugerencias que ojalá todos las aplicaran, sobretodo aquellos que escriben en su blog como si estuvieran enviando mensajes por celular; Nita y Gregory hablaron sobre su experiencia personal con los blogs, éste último le puso el tono de distensión al evento que sirvió para aguantar la algo larga exposición de Martín Correa de la empresa Transtelco sobre tecnologías de acceso a banda ancha en el Ecuador. Una muy interesante intervención fue la de Rudd-O, los blogs y wikis como herramientas de organización y seguimiento en entornos empresariales, una aplicación bastante puntual y útil de los blogs. La política y los blogs estuvo a cargo de Guillermo y de El Roto. Finalmente la maratónica convención cerró con las muy buenas ponencias de Mauricio Carrera y de Christian Espinoza sobre los blogs y la educación a cargo del primero y los blogs en el periodismo digital a cargo del segundo.

Mejores “reviews” del blogs2005 los pueden encontrar en El Ecuador de hoy y en Cobertura Digital.

En resumen el evento estuvo bastante bien, es obvio que existieron fallas, como en toda primera vez. La larga duración de la convención (inició a las 19:30 y se terminó a las 23:00) hizo que no todos se quedaran hasta el final y no hubo la oportunidad de conocer y saludar personalmente a muchos bloggers guayaquileños que habitualmente leo.

Entre los que si pude conocer estuvo Aldo que se tomó la molestia de invitarme a almorzar a su casa cuando yo apenas estaba llegando del terminal. Por eso tuve la oportunidad de conocer a Don Pipo, el papá de Aldo. Excelentes personas, me atendieron muy bien, mi eterno agradecimiento con ellos.

A todos aquellos que tuve el gusto de conocer e intercambiar algunas palabras (Andrea, Don Xavier, Guillermo, Gregory, Nita, Mauricio, Christian) y a aquellos que volví a ver después de algún tiempo (Edipa, Arcades Ambo, Chico, Skull Kid, Sex07), mis saludos y mil gracias; por gente como ustedes es que siempre es bueno ir a Guayaquil.

Y no podía faltar mi agradecimiento para El Manaba, que me alojó en las instalaciones del Manaba Inn y facilitó los servicios de conexión a internet en el Manaba.Net. Como siempre se pasó y su hospitalidad fue de lo mejor.

Para todos, para los que pude conocer, para los que ya conocía, para los que conozco por sus blogs y que solo los pude ver “de lejitos” les dejo abierta la invitación a mi fría ciudad, y si algún día vienen por estas tierras altas espero poder devolver el buen trato y hospitalidad que Guayaquil me dio.

Soundtrack: Good Riddance (Time of your life) – Green Day
También conocí a un novel blogger con el que hubo la oportunidad de intercambiar comentarios y unas cervezas: Don Jaime, un poco de publicidad gratis para su blog.