Archivo de Mayo, 2005

May
17
2005
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Si alguien de los que utiliza un lector de feeds para leer CeroCuatro está leyendo esto (por coincidencia). Le pido que actualice las direcciones de los feeds de esta página.

Las nuevas direcciones son:

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Eso no más.

May
15
2005
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Más que una prueba es un anuncio; esta vaina estará activa en menos tiempo del esperado.

En un tiempo record (considerando mis espectativas iniciales) he migrado hacia Wordpress e incluso he rediseñado el blog. Por ahora hasta ahí nomás (es domingo por Dios santo, DO.MIN.GO. Día de descanso o por lo menos siempre es el único en el que duermo temprano).

Mañana y a lo largo de la semana continuaré colocando toda la parafernalia que complementará el diseño y uso de este blog. Este cambio me obligó a hacer un upgrade del plan de hosting que inicialmente tenía contratado, y ahora que ya tengo opción de trabajar con bases de datos MySql por fin podré implementar algunas cosas que he tenido en mente desde hace rato. En resumen; una que otra sección nueva y cositas que le darán un poco más de dinamismo a este weblog.

Poco a poco la cabreadera va pasando.

¡Bienvenidos a la SEXTA versión de CeroCuatro! A mí me gusta como está quedando, no sé a ustedes.

May
14
2005
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Para lástima de unos pocos (mis tres personalidades) y contento de todos los demás, este weblog permanecerá inactivo hasta que me se me pase la cabreadera; es decir hasta que cambie de Movable Type a Wordpress (si no entienden no se preocupen, son los nombres de los sistemas mágicos que permiten administrar y mantener weblogs).

El puto error 500 que lanza el Movable Type ya me colmó la paciencia y como soy perezoso no seguiré buscando la solución para el problema sino que migraré de una a Wordpress.

¿Error 500? ¿y eso qué es? No sé, ni me importa, lo único que importa es que esa pendejada ya no hace posible que se puedan dejar comentarios de una forma rápida o por lo menos razonable. Entonces para bienestar y estabilidad de mi ego debo tener una función de comentarios habilitada y sin inconvenientes.

Wordpress, allá voy.

Soundtrack: Alguna de Maná, no me importa, estoy cabreado
Espero no tardar más de una semana, tengo que hacer un upgrade a mi plan de hosting, instalar el wordpress, migrar toda la información y -si estoy de ánimo- rediseñar el blog. Te cagaste Wordpress, que allá voy te digo. Y como los comentarios no funcan sería bueno que alguien “comente” en mi email: phantom04′arroba’gmail.com Mi megalomanía les quedará eternamente agradecida.

May
11
2005
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Luna de oposición. La noche como el día. Las estrellas, en manada, brillaban sobre el horizonte, donde el viejo Chiles charlaba con destellos de nieve con su vecino el Cumbal. El graznido de una que otra lechuza, interrumpía el silencio frío de la loma de Tulcanquer, forrada de retazos de trigales a punto; de papas chauchas; de habas tiernas; de arracachas, cosida con pespuntes de zanjas largas, adornadas con matorrales de pispura, de guanto y de arrayanes agobiados por vicundos.

Serían talvez las diez de la noche.. Eloísa, una chiquilla guarmi, sentada en un banco hecho de raíz de penco de Méjico, allí, en el corredor de su casa de paja, de dos puertas de una solo hoja y con una pequeñísima ventana con tres barrotes de guandera, hilaba un bellón de lana de borrego merino, comprado el día anterior a la vecina Trinidad. Esa era su costumbre en las noches de luna.
El bellón que pesaba guarco y medio, estaba asegurado en la rueca de pumamaque que, su mama marcay, misia Goya, le había regalado para que aprendiera a ser mujercita. La lana hilada la iba enroscando en el sigse, el mismo que para que pueda girar mejor, estaba repesado con un piruro de plomo. Sus dedos partidos olían a cascarria de oveja. Nada le importaba, mientras mezclaba la tarea con los pensamientos de su querido Juan, arriero que se había ido al viaje, allá a Barbacoas, puerto fluvial a orillas del Telembí, en donde los morenos jetones y las negras culonas, lavaban oro al compás de sus cantos
monótonos y tristes.

-Cuándo regresará, pensaba. – Ya van a ser quince días y ojalá no le haya meado el cueche o lo haya picado la víbora-

No sé si acaso fue un presentimiento, lo cierto es que esa noche, clara como el día y con luna de oposición, le pareció todo más raro: el viento, el frío, la lechuza y hasta la lana y la rueca. De pronto, como salido del fondo de la tierra, escuchó un grito largo, fúnebre, penetrante hasta el seso. El grito decía: “avaaaanceeennnnnn……” y terminaba con un dejo, mezcla de ansiedad y de cansancio, o talvez de lejanía. Fue tan funesto el grito que un ventarrón con fuerza tremenda, sacudió a los árboles, a tal punto que parecía que los iba a sacar de raíz. Las hojas secas volaron por los aires. Las gallinas cacareaban asustadas. Los perros aullaban, cosa que daba miedo. El caballo, amarrado en el alar de la casa, bufaba; y, hasta el puerco que estaba sujeto a un tronco de cerote, gruñía como antes nunca lo había hecho.

Eloísa, temblando de miedo, recogió la lana hilada, la puso en una canasta de chilandé y, sin sacudirse el bolsicón mordoré, empujó la puerta para entrar de sopetón a medio cuarto.

Que alivio, cuando el sol empezó a entrar por las rendijas de bahareque de la mediagua. La noche había sido muy larga. Su sueño no fue tranquilo, sino lleno de sobresaltos, recordando el grito terrorífico.

Su papá, don Aparicio, le contó a su hija que ese grito venía de San Francisco de Colombia. Que de vez en cuando se escucha retumbar ese grito que, a decir de los viejos, lanzaba el alma de un combatiente de la batalla de Cuaspud, cuyo cuerpo no había sido sepultado sino devorado por los perros de la Ovejería, hacienda de propiedad de unos curuchupas.

A Eloísa se le quitó la costumbre de hilar en las noches de luna, pero no se le quitó el pensar en su arriero que, a lo mejor, desde “El Cascajal”, al regreso del viaje, le enviaba su cariño en suspiros profundos, mezclados con el olor al guarapo de Ricaurte y Chucunés.

Un post del Licenciado Delacroix

May
6
2005
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Estas semanas han sido de esas medio cojudas. Tengo la bola de cosas por hacer pero con solo pensar en eso ya me “abombo” y termino los días sin hacer nada de lo que debía haber hecho (¿es mi idea o estoy cantinfleando? espero que no). Las tardes, las tardes sobretodo no me dejan hacer nada: por querer atender a los clientes que llegan a usar internet o a los guaguas que llegan gritando en busca de jugar Counter Strike o Warcraft III no me dedico a hacer mis pendientes.

Y es que eso de hacer mis cosas por ratos, en algún huequito que me quede libre no me gusta. Por eso tampoco he escrito ningún post últimamente en este blog aburrido y medio incoherente. Es que quiero sentarme a hacer una sola cosa y no estar pendiente de 3 o 4 cosas a la vez. Puedo hacerlo, pero para cosas un poco más elaboradas o importantes prefiero dedicarles tiempo solo a ellas.

Por ejemplo el miércoles, ya tenía planeada la mañana. En mi torpe cabeza tenía elaborado un plan de mis pendientes, por lo menos ya iba a aprovechar antes del mediodía porque las tardes mejor ni las planifico, mucho relajo, mucho stress, mejor me dejo llevar por lo que pase y me dedico al “chuzo”. Todo estaba listo, un montón de post-its imaginarios con las tareas por hacer estaban pegados dentro de mi cabeza.

Pero no, don Murphy siempre llega con sus leyes o una de sus derivadas y la caga toda. Tenía que acudir a la invitación de un almuerzo-conferencia en representación de la persona que originalmente invitaron ya que no se encontraba en la ciudad. Me avisaron a las 11 de la mañana, el almuerzo era a la una de la tarde, pero desde ese momento dejé de hacer todo lo que tenía planeado, ya me cortaron la viada pues. Y mientras llamaba a la casa para que me alisten el terno se me fue todo el ímpetu por terminar lo que había iniciado y me quedé haciendo tiempo hasta que den las 12 y cuarto para ir a la casa a bañarme, afeitarme y enpingüinarme en un terno.

Agarré un esfero, una agenda de mi papá y salí enpingüinado rumbo al almuerzo-conferencia. ¿Que para qué llevaba la agenda? ¿para tomar nota? si y no. Iba a tomar nota, pero no por iniciativa propia sino para que el resto de invitados no piensen que solo iba por la comida. Al final creo que fui el que más nota tomó, de los pocos que lo hicimos.

Este almuerzo-conferencia estaba organizado por el Banco del Pichincha y había invitado a sus clientes más “fuertes” acá en Cero Cuatro. La conferencia era sobre el TLC y estaba dictada por el Ing. Mauricio Pinto, ex integrante de la comisión negociadora del Ecuador. Al final de cuentas un tema interesante. Casi todos los invitados eran “poderosos” clientes del banco en mención; “¿y este, cómo así vendría, por qué lo invitarían?” de seguro se preguntaban refiriéndose a mí. Yo solo me fijaba en la asistente de don Pinto. Era de esas mujeres que llaman la atención (por lo menos a mí), y no por ser llamativas o porque justamente quieren llamar la atención (vestidos ajustados o pocos vestidos, cuerpazo, bastante piel al aire, exhuberante cabellera con un rubio anti-natural, maquillaje exagerado, ojos verde-postizo, etc) sino más bien por todo lo contrario, no pretendía llamar la atención, por lo menos no directamente; era una mujer elegante, delgada, con un carita mezcla de intelectual y tierna, casi sin maquillaje, lindos ojos oscuros. Aunque lo admito, mi atención se dirigió hacia ella cuando vi sus largas botas de cuero, luego me fijé en lo demás.

Cuando leí en la invitación que se trataba de un almuerzo-conferencia me imaginé que era una conferencia y después servirían el almuerzo o que después del almuerzo dictarían la conferencia pero no fue así, estaba equivocado el asunto era literal: almuerzo-conferencia. Mientras estábamos escuchando la charla empezaron a pasar la comida. Ni comí bien, ni atendí bien. ¿Cómo se les ocurrió hacerme eso? Comer es un placer, un arte incluso. Además nunca me han gustado esas vainas protocolarias, así que comer en una ocasión “formal” casi nunca resulta tan placentero como comer a tu propio “ritmo”.

Tengo la mala costumbre de comer demasiado rápido, pero como estaba en medio de tanta “elegancia”; ni modo. Tuve que controlar mi habitual ritmo para alimentarme y disminuirlo por lo menos en cinco veces. Me llevaba un bocado a la boca y esperaba un buuueeennn rato antes de ir por otro bocado para poder estar a la velocidad del resto de comensales.

No faltaba mucho para terminar mi plato, pero todavía no había terminado cuando en una de mis pausas entre bocado y bocado llegó la mesera y me lo retiró.Debió ser porque coloqué los cubiertos en alguna de esas extrañas posiciones de etiqueta que los meseros interpretan como “fin, ya me tragué todo lo que avanzo, ahí nomás”. Elé ahí está por no haber aprendido etiqueta, me quede sin saborear lo que había dejado para el último.

Se acabó la conferencia, durante la misma tomé un par de notas y al final le hice conocer al gerente del banco de parte de quien iba para que no piense que estaba de “colado”.

Y sobre el TLC: esa vaina va por que va. Tendremos ventajas si estamos preparados, pero como, para variar, estamos tan preparados como monja en su primera noche como prostituta; ahí si se nos vienen todos los contras del tratado y “palmamos” compañeritos.

Disfruté (aunque no en su totalidad) de un menú diferente a mis almuerzos cotidianos, mis ojos se deleitaron con la vista de aquella bella mujer, conocí algo más (algo, mejor dicho. Si no sabía nada) del TLC y comprobé que todavía entro en mi terno. Un día no tan malo después de todo.

Soundtrack: Lucky - Britney Spears (yo no estoy poniendo la música, ojo)
Cosas curiosas: yo pensaba que nadie en Tulcán leía estas barrabasadas y como siempre equivocado. Por lo menos alguien de estas frías tierras ha sabido venir por aquí: dejará aunque sea un comentario Arquitecto (ya sería hora de que saque una página web para la radio, ¿que dice? ahí lo acolito). Saludos.