Viajes

Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.

Se repitió la misma situación del anterior viaje a Las Peñas: al final solo Apu y yo emprendimos el recorrido. Pero a diferencia de la pasada ocasión, esta vez decidimos no maltratar nuestras espaldas y posaderas viajando gran parte del trayecto en «rancheras»; ahora el viaje fue en la phantomioneta. Se portó a la altura; la vieja y confiable Toyota Hilux modelo 1978 nos llevó y trajo sin problemas (aunque sin música).

Así es; aprovechando el largo feriado de carnaval decidimos ir a Las Peñas: la playa más cercana a 04. Cuatro horas y media de viaje nos llevaron hasta nuestro destino original. El mar, con sus aguas oscuras, producto de las fuertes lluvias recientes que han acrecentado el caudal de los ríos que desembocan en él, no fue lo que nos desanimó; más bien la imposibilidad de encontrar una habitación de hotel disponible a causa de la gran cantidad de gente que visitaba esas playas fue lo que nos hizo tomar la decisión de no pasar la noche ahí y avanzar hasta Atacames después de haber pasado toda la tarde allí.

Atacames en carnaval: más gente que agua en el mar. Hace mucho rato que no visitaba esa playa y me sorprendió el cambio: aquellos destartalados hoteles a los que se acostumbraba llegar todavía estaban ahí, pero mucho más elegantes y caros. Luego de pasar más de una hora estancados en el malecón (y viendo deliciosas chiquillas serranas y costeñas en diminutas o ceñidas prendas de vestir) nos encontramos con la misma situación de Las Peñas: encontrar una habitación disponible era misión imposible. Eran cerca de las 11 de la noche.

– Igual, teníamos pensado dormir en la camioneta si nos quedábamos en Las Peñas
– Ni cagando, hemos viajado más, estamos cansados y aquí dentro vamos a amanecer torcidos
– Chucha ¿y ahora?
– Regresemos hasta Tonsupa
– Ok, regresemos

La misma situación: atravesar un tráfico endemoniado solo para toparnos con el mismo puertazo: «no hay habitaciones».

– ¿Y ahora huevón?
– Antes de llegar a Tonsupa había un rótulo indicando que si hay habitaciones y parqueadero ¿te acuerdas?
– Cierto, vamos

Llegamos, el rótulo anunciaba la disponibilidad de habitaciones y parqueadero pero el administrador, apenas Apu se acercaba a preguntarle, empezó a negar con la cabeza.

– Nos cagamos
– Chucha, era de quedarnos en Ambuquí nomás
– Regresemos hasta Esmeraldas
– No veo ni un carajo, esta puta carretera no tiene señalización….. pero bueno, vamos, no queda otra

Escuchando en la radio FM portátil a «la voz de su amigo» (si hicieran un concurso para el nombre de radio más cojudo éste seguro tendría mención de honor) llegamos hasta la ciudad de Esmeraldas; era más de medianoche. No, no, no, no hay habitaciones, no, no, no…….. «si, tenemos una habitación disponible y el parqueadero es aquí en la esquina». Al fin habíamos encontrado un lugar para pasar la noche. Nos sacamos el aire durmiendo.

– ¿Vamos a desayunar a Atacames?
– ¡Ni mierda! mejor vamos a Ambuquí
– Ok, entonces regresemos hasta Las Peñas, almorzamos ahí y vamos a Ambuquí
– Si, vamos
– Que hijueputas, venir a Esmeraldas solo para dormir. Y ahora vamos a Las Peñas solo para almorzar
– ¿Quién se puede dar esos lujos?

Y así fue: almorzamos en Las Peñas (con una biela que fue la culpable de dormirme mientras conducía y estar a un paso de partirnos la madre) y regresamos hasta Ambuquí (apenas a hora y media de 04). Ya en Ambuquí rápidamente nos encontramos con una de las amigas que debía ir con nosotros a la playa, y en la noche llegó nuestra otra compinche. Aunque al final de la noche estaba aburrido (la falla de ser un asocial) y solo con ganas de dormir la pasamos mucho mejor que en la playa.

¿Viajar más de 10 horas para pasar carnaval a una hora y media del punto de salida? ja, esto no es normal, tendré que ver que dice un psicólogo.

Soundtrack: Enchúlame la máquina – MTV
Let me put this on the record: nunca ir a Las Peñas, Tonsupa o Atacames en el feriado de carnaval. BTW: me tengo que poner en «I have to work» mode, así que nos vemos en una semana, hace rato que quiero escribir sobre mi propia acosadora.

8 thoughts on “Vamos a la playa, oh oh oh oh oh.”

  1. jejejejeje esos viajes son los mejores de verdad que así es, y es típico de la zona «Atacames y Tonsupa», porque los quiteños siempre nos vamos allá pudiendo ir a mejores lugares… aun me pregunto yo…

    Saludos,

  2. Lady Tutú, si he escuchado sobre las reservaciones, pero he tenido en mente el concepto no apropiado para este tipo de situaciones:

    Reservación.- (Estados Unidos) Area destinada para la vida, conservación y aislamiento de tribus indígenas.

    Princesita, muchos me lo advirtieron pero ahí está por no hacer caso. Igual, dañando se aprende 😉

  3. atacames en carnaval es horrible … me has hecho recordar un viaje una vez hacia alla… sin plata y sin reservacion de hotel solo puede salir una buena historia

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