A propósito de las “cucharas” del viejo molino de don José María, me viene a la mente el recuerdo de una vivencia muy particular de mi niñez. Según la apreciación de mi abuela, yo estaba enduendado; según la opinión de doña Trina -la curandera, partera, adivina y segundera de don Alejandro- yo estaba “lumbriciento”; y, según el diagnóstico de un profesional que decía ser psicólogo, yo tenía un talento especial, tenía cualidades aventajadas que si las hubiera cultivado, hubiera llegado a ser un augur o un vidente muy especial, a lo mejor superior a Magacán, el hipnotizador que aborbía la sintonía de una emisora local.

En realidad, qué mismo era lo que pasaba. Todo se debía a que yo, un niño de ojos negros y grandes; un cabello lacio y abundante, era el tipo predilecto para ser víctima del duende, puesto que este personaje se dedicaba a “espiar” a los niños y adolescentes de mis características físicas, para luego “enduendarlos”.

En las noches inolvidables de mi infancia, junto al “fogón” y al abrigo del “rescoldo”, mi abuela nos contaba preciosas, pero terribles historias del duende. Ella nos relataba que hace muchísimos años, Dios había castigado a un grupo de ángeles, los más bellos, por presumidos, vanidosos y, sobretodo, por considerarse superiores al “Señor”. Dios los expulsó del paraíso y dispuso que vivieran eternamente vagando por el mundo, llevando como único atuendo, un sombrero muy grande y un tambor. Al mediodía y a la hora del crepúsculo, estos ángeles caídos del cielo, de ojos azules y bellísimos, de estatura bajita, de traje con llamativos colores y un gran sombrero, aparecían saltando en las piedras de los arroyos o al pie de las “chorreras”, o al filo de las “zanjas”, o en las cucharas de los molinos, tocando su tambor. El duende con su monótona música aturdía a los niños y jóvenes de ojos grandes y mucho cabello.

En su cuento, la abuelita, insistía que los duendes, al igual que los humanos, unos eran de género masculino y otros de femenino; de ahí que, a niños y niñas, recomendaban no acercarse a los sitios donde podía estar el duende, a las horas mencionadas. El duende era muy enamorado; y, si una joven se enduendaba, se volvía medio boba: se sentaba en algún sitio y pasaba sollozando, tratando con sus manos de alcanzar a aquel ángel hermoso que, solo ella lo veía y solo a ella la llamaba desde algún lugar. Al enduendado tenían que amarrarle a una escalera y rezar el rosario a las horas críticas del día. El rezo debía ir acompañado de un canto llamado: “el tono de las vacas”; canto que, solo determinadas rezadoras lo conocían. Así mismo al enduendado le colocaban medallas y escapularios en su pecho; y, si no había recibido la primera comunión, el bautismo o la confirmación, debía urgentemente prepararse para recibir el sacramento que le faltaba. Solo así el duende le dejaba y se marchaba triste, río abajo, haciendo sonar su tambor.

Realmente no sé, pero coincidía que cuando a las 18 horas del día me acercaba a mirar las “cucharas”, por la noche sufría alucinaciones. Han pasado tantos años, y aquellas “visiones” de mi niñez, aún las tengo grabadas en mi cerebro.

“Ángel desventurado, por qué no cantas lo que cantabas en el coro celestial…. “. Así comenzaba “el tono de las vacas”.

Un post del Licenciado Delacroix

10 comentarios sobre “El tono de las vacas

  1. no encontre ningun form de contacto directo, asi que toca ponerlo aqui. Gracias por el regalo! Lo mejor seria aprovechar algun B&B y asi compartimos con todos jaja

  2. como todas aquellas historias de fantasmas, duendes, brujas etc, que contaban nuestras abuelos, que en muchas ocaciones se salia de la realidad solo para que les obedecieramos a nuestra padres nos hacian dar mucho temor, y no podiamos dormir solos por que sentiamosque se nos ivan ha parecer los fantasmas,y ese relato sobre el “tono de las vacas” me parece muy bueno que si fuera todavia un niño estaria aterrorisado.

  3. Gracias x esta historia.. quería saber si por si acaso sabe en donde puedo conseguir la letra del tono de las vacas.. la he uscado mucho.. mi abuelita la sabia pero nunca pude transcribirla..

  4. POR FAVOR ALGUIEN ME PUEDE AYUDAR CON LA ORACIÓN COMPLETA DEL TONO DE LAS VACAS, LA CUAL SEGUN EL DATO DE ESTE BLOG EMPIEZA ASÍ: Ángel desventurado, por qué no cantas lo que cantabas en el coro celestial, POR FAVOR NECESITO TODA LA ORACIÓN

  5. INCREIBLE!!! muchas gracias, mi bisabuela m habia contado una vivencia suya al respecto y sobre el himno d las vacas. Nadie mas la habia escuchado y siempre m decian q era solo un invento mio aquella historia. Estoy muy feliz de saber q la historia existe…

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