Archivo de Diciembre, 2004

Dic
8
2004
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El bandolín

No se trata de una “bandola”, instrumento más grande y con menos cuerdas; se trata de un instrumento pequeñito (no tanto como el charango), de quince cuerdas: tres primas, tres segundas, tres terceras, tres cuartas y tres quintas. El clavijero es de madera, puesto que para ese tiempo en el que mi padre lo afinaba, aún no había ni las cuerdas de nylon, ni el clavijero “extranjero”.

No sé por qué, pero tengo la sensación de que quien interpreta un instrumento de cuerdas, deja escapar por sus dedos, todo ese universo de sentimientos que anidan en su alma, logrando que su entorno se llene de notas y de ritmos.

El bandolín que reposa en la pared norte de “El Trilladero”, perteneció a mi padre. Cuántas serenatas habrá llevado mi viejo en sus noches de parranda o de bohemia, acompañado por la guitarra del “Chupador” o de don “Arcecio”, bajo una inmensa luna llena, o bajo la caricia de un viento helado, propio de la región norteña; circunstancia que exigía el conjuro de un sorbo de “chancuco”, camuflado en el bolsillo de atrás.

Cómo olvidar el rasgado rapidísimo -trémolo, dicen los entendidos-, que inundaba el ambiente con ritmos de albazos, pasillos, pasacalles, valses….. Quizá por ello he aprendido a amar a mi Patria y a su música.

Mi padre adoptaba una “pose” simpática al interpretar su bandolín: de rato en rato, acompasadamente, movía su cabeza y sus brazos. “Lamparillas”, “Dolencias”, “Solito”, eran de los tantos temas que mi padre interpretaba. Cada vez que miro al bandolín en su puesto inamovible, sé que de sus cuerdas ya no saldrán aquellos ritmos que animaron mi niñez y qe hacía admirar la “maestría” de mi padre.

Un “gajo” de mi vida, yace estático en el bandolín de mi viejo.

Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

Dic
7
2004
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El domingo se ha convertido en mi día favorito de la semana, es el único día en el que puedo recostarme a ver televisión durante toda la tarde o ir a ver un película con los panas o simplemente acostarme temprano. O lo más delicioso y que solo puedo hacer en este día: tomar una siesta después de almorzar. En fin, el domingo me gusta porque es el único día en el que realmente descanso, nada de trabajo (por lo menos en la tarde). Además este descanso y relax se da en un entorno tranquilo y solitario porque toda la familia (menos yo, por razones de trabajo) casi todos los fines de semana sale de 04 para ir a “sacarse el frío” allá en la Pascana Rancho Alegre, nuestro pequeño paraíso en la cercana provincia de Imbabura.

Después de chequear en Bloglines si hay algún blog actualizado decidí ir a disfrutar de una larga noche de televisión y sueño, subiendo hacia mi cuarto me entraron ganas de papas fritas; media vuelta y emprendí rumbo a la tienda de la esquina. Ya con las provisiones volví a la casa pero ¡what tha …! el llavero que había cogido en mi paso por la cocina no tenía la llave que necesitaba para entrar a la casa. Y no, no había cogido el llavero equivocado, alguien seguramente sacó la llave.

¡Maldita sea! me había quedado fuera de la casa, imposible entrar sin una llave; terrible desventaja de no ser un ladrón profesional. Ok, que no cunda el pánico, ya son las siete de la noche, mis papás no tardan en llegar, siempre llegan antes de las ocho, en el peor de los casos tendré que esperar una hora. Pensé en ir a la casa de Apu para volver después, cuando mis padres hayan llegado, pero el relajo que se arma frente a la casa en ciertos domingos casi cada mes me entretuvo durante la no tan larga y fría espera por la llegada de mi familia.

No se si es mensual o bimensual pero cada cierto tiempo se arma todo un circo en el colegio (donde estudié desde mocoso de kinder hasta bachiller de la república) que queda frente a la casa. La gente del movimiento “Juan 23″, una agrupación católica medio fanática se toma las instalaciones del centro de estudios para hacer sus “retiros”. Son 3 días en los que un montón de “hermanos” y “hermanas” de todo el país comparten experiencias, lecturas, charlas, dinámicas, baños, camas y cero duchas en el nombre del Señor. Viernes y sábados no se los siente porque toda la parafernalia y rituales toman lugar silenciosamente dentro del colegio pero los domingos es cuando todo se alborota y la clausura del retiro se hace sentir.

Nunca le había parado zona a esas clausuras porque como casi todos los domingos yo estoy en la tranquilidad de mi cuarto durmiendo o viendo televisión no escucho nada ni me importa el relajo que hacen los “hermanos” de Juan 23 en el coliseo del colegio. Pero este domingo fue diferente, estaba fuera de mi casa, frente al coliseo, un montón de carros parqueados en las calles aledañas cambiaban totalmente el aspecto del barrio y los altoparlantes instalados dentro del coliseo permitían escuchar claramente el programa de clausura que se llevaba a cabo ahí dentro.

- El del micrófono: “Cuando yo diga alelu, ustedes dicen ya, ¿ok?….. ¡ALELU!
- Todos: ¡YA!
- El del micrófono: ¡ALELU!
- Todos: ¡YA!

Hey, hey, wait a minute….. esto se oye “interesante”. Abramos la funda de papas fritas y disfrutemos del espectáculo.

- El del micrófono: “¿Cómo están?”
- Todos: “¡Bien, bien, muy bien, súper bien!!!” (mientras golpean sus palmas acompañando lo que dicen)

Luego repiten un par de veces la chistosa rutina del ¿cómo están? Mientras tanto recordaba aquellas “dinámicas” de las que participé alguna vez cuando aún era un párvulo y alguna vez en la adolescencia. Pero esta gente no era un grupo de niños, eran personas adultas y maduras las que participaban de aquella curiosa ceremonia.

Gente entraba y salía del coliseo, todas las mujeres vestían esas faldas largas que también utilizan aquellas señoritas que gustan de interrumpir el temprano y dulce sueño de fin de semana para obsequiarnos una revistita y hablarnos del amor que Dios tiene para darnos (¿han visto esos letreros que dicen: “garage, cuide sus llantas”? estoy pensando en poner uno parecido: “somos católicos, cuide su vida”, talvez sirva para alejar a todos esos predicadores). ¿Qué significado tiene usar ese tipo de faldas? por favor que alguien me lo explique ¿acaso las mujeres al usar una de esas faldas encima de sus jeans estarán un paso más cerca de Dios?

- La del micrófono: “Hermana, cuéntenos ¿qué le pareció el retiro?”
- Hermana: “Tienen que vivirlo para sentirlo”
- La del micrófono: “Hermana, aquí están sus familiares y amigos ¿quiere decirles algo?”
- Hermana: “A mi madre quisiera pedirle perdón por mmmhhhaaaammhhaaaa buu buuu buuuuu….” (entra en un llanto interminable mientras intenta pedir perdón por ser una mala hija)

Y así continuó el show; una por una las participantes del retiro daban frente al micrófono el testimonio de haber participado en aquel retiro. La frase: “Tienen que vivirlo para sentirlo” y pedir perdón por ser una mala hija, esposa, hermana o madre fueron el común denominador en todos los testimonios. Aunque no faltó el “Quisiera decirle a mi hermana que siga también uno de estos retiros para que deje de ser orgullosa”

- Vecina: “Buenas noches vecino, ¿también curioseando?”
- Phantom: (si claro como no, me encanta salir de la casa a morirme de frío mientras escucho un montón de barrabasadas) “Si vecina, aquí vea”

Luego de la larga presentación de los testimonios procedieron a clausurar el retiro, claro no sin antes hacer las rutinas del ¡ALELU! ¡YA! y la del ¿cómo están?

Después de presenciar (solo en audio) este raro ritual sentí que una lágrima rodaba por mi mejilla, cortando el ambiente frío de aquella noche tulcaneña: mis papas fritas se habían terminado y yo aún seguía con hambre.

Pero inmediatamente me recuperé de la pérdida de mis papas fritas: mis padres curvaban la esquina, ya habían llegado; pocas veces me había sentido tan emocionado con su llegada.

Soundtrack: Karmakoma - Portishead/Massive Attack
Esos retiros han sido gratis, capaz que hasta me arriesgo a ir a uno de esos. Tendría material como para unos 5 posts.

Dic
5
2004
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Me encanta Colombia, lastimosamente casi no conozco nada (geográficamente hablando) del vecino país. El hecho de vivir en la frontera y el cariño que mi padre disimuladamente nos ha inculcado hacia el vecino norteño han logrado que desarrolle un afecto especial por aquella tierra de gente tan parecida y a la vez tan diferente a la de nuestro Ecuador.

Gran parte de mis recuerdos infantiles están muy ligados a programas transmitidos por la televisión colombiana y a juguetes y golosinas que no se hallaban en Ecuador pero que se los podía encontrar solo a 20 minutos, cruzando la frontera; en el LEY. Levantarme temprano los sábados para ver televisión colombiana tuvo un efecto notable en particular: terminé aprendiéndome el himno de Colombia.

No frecuento chats ni canales IRC y las pocas veces que lo hago entro con bajas expectativas, más bien solo con el ánimo de joder un rato y nada más. Hace pocos días encontré un chat colombiano, de Pasto para ser más preciso y la encontré a ella. En resumen: esta mujer me encantó, charlar con ella fue una experiencia deliciosa, de esas que muy pocas veces uno puede conseguir en una sala de chat común y corriente que generalmente está llena de adolescentes superficiales o viejos morbosos y enfermos.

Antes de despedirnos le conté sobre CeroCuatro.net, ella visitó el weblog y me pidió un favor al que no me pude negar. Además el favor no se lo estoy haciendo yo sino es ella quien me lo hace.

Es así que, cumpliendo con mi palabra, pongo a su disposición el poema de Carolina. Insistió en no usar un pseudónimo, “Pilas con los derechos de autor” recalcó.

Sin más, tengo el honor de colocar en mi weblog esta sensual creación de la señorita Carolina Arévalo:

Jueves 25 de Noviembre de 2004.
(con palabras robadas)

SÁCIAME

Por: Carolina Arévalo
Pasto - Colombia

Quiero saciarme de ti,

Que la lluvia de tu cuerpo,
inunde la inmensidad de mis mares.

Que el aliento de tu alma
bordee las costas de mi piel y la orilla de mis cabellos

Inúndame con tu sonrisa y ofréceme el brillo de tu mirada,
cautelosa, como la luna llena cuando se asoma
y mágica, como las alas de las hadas.

Llena cada rincón de mi cuerpo con las suaves gotas de tu pasión
y embriágame. Riégame y dame vida.

Hazme olvidar quien soy, recorre mis bosques y mis ríos,
ilumina mis montañas.

Camina conmigo y sobre mí,
hasta perdernos y encontrarnos
y cuando nos encontremos vuelve a saciarme, una y otra y otra vez.

Soundtrack: Sweet child o’ mine - Sheryl Crow
¿Estará Cartagena en mis propósitos para el 2005?

Dic
2
2004
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El Trilladero

“Casa de mis mayores, remanso dulce de mi niñez”. Así comienza una canción que me agrada escucharla; y es porque, en realidad nací y crecí en la casa de mis abuelos, una casita de campo, acariciada y mecida por las aguas cantarinas y tranquilas de un insignificante río, pero que para nosotros, a lo mejor era un brazo de mar, testigo de nuestros vanos intentos por pescar y por el heroísmo manifiesto por cruzarlo nadando, sin importar el estilo o la rapidez.

A más del cielo, siempre limpio y azul; a más de los árboles con nidos y trinos incluídos; a más de los relinchos de potros y el ladrido de los perros, la casa de mis mayores tenía un lugar muy especial, en medio de un campo cercano a la casa de tejas, tapiales y vasto corredor. Este lugar lo conocíamos con el nombre de “el trilladero”. Se llamaba así porque en ese sitio, que era redondo y con piso de tierra, en los meses de julio y agosto, se trillaba el trigo y la cebada; y se lo hacía, colocando los “guangos” del cereal sobre el suelo, para luego pisarlo con dos caballos, sujetos con una soga sostenida por el abuelo o un peón experto en la tarea campesina. Era un trabajo precioso e interesante. Separado el “tamo”, quedaban sobre el trilladero los dorados granos, base para la harina que daría aroma a los hornos de leña, en medio de un nuevo jolgorio familiar, pretexto inolvidable para el “amasijo”.

Tiempos más tarde, cuando ya jovencitos, en el trilladero se instalaba la máquina “Zuuta Hnos.”, que reemplazaba a las bestias, dando como resultado un trabajo más rápido y eficiente.

El TrilladeroHan pasado los años. Nos hemos hecho viejos. En las paredes se exhiben títulos universitarios: el “dulce remanso de la niñez”, es un recuerdo lejano, nostálgico, pero bellísimo; y, en la seguridad de no dejar morir ese pasado, en la casa -que ya no es la de los abuelos- hay una sala muy particular, muy especial: sobre un antiguo “yugo” de madera, está el nombre de este lugar…. “El trilladero”. La salita está decorada con tantas bellas cosas que fueron de mis “viejos”; de cosas que integraron el entorno vital de mi niñez y, que al mirarlas, pienso detener el tiempo y acariciar los recuerdos de un pasado sin políticos, ni congresos, ni luchas hasta las últimas consecuencias….. Si no incomodo a nadie, me agradaría hablar sobre cada uno de los objetos que decoran “El Trilladero”, porque cada uno tiene su historia, y porque “recordar es vivir”.

Un post del Lcdo. DelacroixUn post del Licenciado Delacroix