2005, el año de la superficialidad. Mis propósitos

Además de ser el año del cuy, este 2005 será, para mí, un año de superficialidad y materialismo. Nunca he hecho propósitos en fin de año para cumplirlos el año siguiente, siempre ha sido una cuestión de “lo que venga, brother, lo que venga”.

No voy a proponerme cambiar al país, peor al mundo; no intentaré cambiar mi forma de ser ni mi actitud con los demás; mi objetivo no será convertirme en una mejor persona o alcanzar el nirvana o algún tipo de paz espiritual. Nada de eso, estos siguientes meses cobijados bajo el número 2005 los dedicaré a mí; a mi bienestar personal; a cumplir mis caprichos; a llenarme de cosas materiales que posiblemente sean innecesarias y de pronto a llevar a cabo uno que otro proyecto profesional que estoy seguro no tendrán más objetivo que acrecentar mi ego (y talvez el bolsillo para poder cumplir con mis otros propósitos).

Aquí van:

  • Ya me cansé de que me digan “gordo” (o gordito), extraño el “negro” (o negrito); entonces: volver a darle “manija” a la bicicleta madrugando todas los días hasta tener un estado físico aceptable encabeza esta lista de propósitos (resumiendo: mandar al carajo toda esta fucking grasa)
  • Una vez que haya dejado atrás este estado físico propio de un cincuentón entraré a algún gimnasio (veamos si rompo mi record aguantando más de un mes).
  • Aprender de una vez por todas a utilizar Flash (de Macromedia).
  • Hacer el diseño, lanzamiento y mantenimiento de las páginas web de Cine Cable Tv, La Net@ y del Diario La Nación.
  • Comprarme un DVD player.
  • Comprarme una pocket pc.
  • Comprarme un reproductor portátil de MP3, posiblemente del tipo flash memory (ya saben, para llevarlo cuando salga en la bicicleta).
  • Ir al cine cada vez que esté en Quito.
  • Comprar (y ver), por lo menos, 5 películas en DVD al mes.
  • Leer, como mínimo, un libro mensual (si el famoso curso de lectura dinámica funciona creo que debería alcanzar a leer unos 50 mensuales).
  • Viajar a San Andrés, Cartagena, Argentina y México (ja, ni que me pudriera en plata. Pero si logro ir solo a uno de esos lugares me sentiré satisfecho).
  • Meterme al postgrado ese de Periodismo Digital (después de acabar de pagar el maldito curso de lectura dinámica y la laptop -deudas conseguidas en el 2004-).
  • Ir a Ipiales (o Pasto) a tantear la vida nocturna por lo menos una vez al mes.
  • Conocer a Carolina.
  • Café negro con empanadas donde “El buen vecino” lo más seguido que se pueda o un tamal tolimense allá en Ipiales.
  • Iniciar mi colección de camisetas (T-shirts) y gorras con estampados de autoría propia.
  • Estar en Guayaquil la mayor cantidad posible de veces (allá está todo el movimiento bloguero -farrero y chupador- ecuatoriano).
  • Playa, playa maldita sea, por lo menos un par de veces.
  • Poner wi-fi en La Net@ y tener el primer hot spot de la provincia del Carchi.
  • Llevar banda ancha hasta mi casa.
  • Comprar un buen par de audífonos.
  • Comercializar al Simon II (el software de control que usamos en La Net@)
  • Si Octaedro organiza el festival “Premios del público”: participar en la categoría de 1 minuto o de animación (o en las dos).
  • Conseguir un plan de telefonía celular para mejorar mi modesto plan actual y darles teléfonos a todos los de la family.
  • Enseñarles a mis papás a manejar la (por fin) nueva computadora de la casa.
  • Mi papá es bien pilas y aprende rápido, entonces: abrirle al Lcdo. Delacroix su propio weblog.
  • Estrenar la primera temporada de SiEs¡Ay! (bueno, primero tendría que planearla y hacerla antes de estrenarla)
  • Levantarme un día con dos hermosas mujeres desnudas a mi lado (soñar no cuesta nada).
  • Get a tattoo.

Y eso nomás.

Soundtrack: I see you baby shakin’ that ass – Groove Armada
Ya no me atreví a poner como propósito reunir para la entrada del carro, otra vez será.

Navidad, blanca Navidad


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Esta Navidad tuvo un “plus”, algo adicional que le dio un toque más ¿navideño?. No fue la cantidad excesiva de comida que uno disfruta en estas fechas (es curioso pero las dos fechas más importantes para los católicos -Navidad y Semana Santa- son las dos fechas en el año en las que se peca de gula), no fue toda esa carne de pavo sobre la que el pobre hígado tiene que trabajar, no fueron los deliciosos buñuelos, tampoco los tamales o quimbolitos, no fue el fin de semana en Ambuquí jugando a “verdad o verdad” (la versión mono-opción de verdad o desafío), no fue el vino añejo o el whisky, no fueron esos malditos guaguas del demonio jugando con sus “cuetes” y todo tipo de “juguetes” de pólvora por toda la ciudad, no fue nada de eso lo que le dio ese sabor “papanoelesco” a estas fechas. Lo diferente que tuvo esta Navidad fue la granizada impresionante que cayó sobre un sector de 04 justamente en la tarde del 25 de diciembre. No recuerdo haber presenciado una granizada tan prolongada, con granizos de gran tamaño y en enormes cantidades. La cantidad de granizo fue tal que fácilmente permitió construir burdas imitaciones de los muñecos de nieve como los que se ven en las películas.

Celebramos con papás Noeles, regalos, pavos y nieve artificial siguiendo aquellas tradiciones ajenas a nosotros y que vienen desde el norte de América. Parece que hasta la naturaleza se ha dado cuenta de esto y dijo: “¿quieren festejar como los gringos? ahí está su nieve, carajo”.

Soundtrack: El burrito gogotero – Rocola Bacalao (por cortesía de aldodager.com)
¿Cuando mismo es Inocentes, 27 o 28 de diciembre? En Colombia hoy 28 es el “carnaval de agua” pero ya no lo juegan con agua desde hace algunos años, ¿se podrá conseguir alguna vez eso acá en Ecuador?

Auto regalo de Navidad

Llegó la Navidad, una fecha, para mí, mucho más soportable que la terrible soledad que me suelen traer los 31 de diciembre un poco antes del conteo preliminar a los abrazos y deseos de un feliz año nuevo.

Navidad es hoy sinónimo de regalos, es así que apegándome a este significado he decidido hacerme a mí mismo un regalo. No puedo creer que haya olvidado las palabras que mi padre dijo el día en que festejábamos mi graduación de bachiller y mi salida del nido familiar de Tulcán hacia la vida universitaria en la capital. Hoy, casi 10 años después, volviéndolas a escuchar en la voz de mi papá mi corazón se acelera en una mezcla de nostalgia, alegría y agradecimiento.

Para: Phantom
De: Phantom
Unas palabras del Lcdo. Delacroix:

Hijo mío:
cuando mi planta transitaba en el primer hemistiquio de mi vida
llegaste tú…
y llegaste en el momento preciso,
cuando mi orgull de joven padre deseaba sea varón,
y así te recibí, como al amigo, al compañero,
al pequeño travieso y ocurrido..
y eso fuiste, mi niño:
un hombrecito en potencia, vivaz y de carácter;
y así fuiste creciendo,
y he visto en cada ocaso de mis días
tu afán de cobijarte con la sombra, cariñosa y muy fresca de tus viejos,
a veces en el arte, también en el trabajo,
tu hablar con propiedad, con mente vertical y buen talento.
Cuantas veces, en franco soliloquio,
me he visto proyectado en tu silueta,
y con emoción he revivido mis años de estudiante,
y espero que Dios te dé la vida, para saber que seguiré viviendo,
aun cuando mis huesos sean calcio de este suelo.
Y esta noche, cuando el rocío de los años comienza ya a enredarse en mi cabello,
y cuando mi rostro empieza a mostrar huellas,
quizá ya del cansancio,
de tanto contemplar el sol agonizando…. te veo todo un hombre,
cargado tu mochila de ciencia y de virtudes,
esperando el tren de la constancia,
para embarcarte rumbo al norte de la suerte,
en busca del futuro, que a veces es esquivo.
Aquí estamos tus viejos, prestos a despedirte,
aquí están mis amigos, respaldando mi anhelo;
tus hermanos sollozan y disfrutan tu triunfo….
Comienza tu camino con tu báculo firme,
no desmayes, no sufras si se fatiga tu alma;
con coraje y bravura, vence cualquier abismo;
si la montaña es alta, no importa que en cien etapas
llegues a lo más alto, y si el mar se vuelve bravo,
mantén fija vista en esa orilla opuesta,
y con bracear seguro enfrenta la resaca….
Ve, hijo mío,
no importa que tus viejos se estén quedando solos,
tu futuro es el nuestro,
compartiremos juntos, no importa la distancia,
tus sueños, tus desvelos, tus cuitas y esperanzas;
piensa siempre en los tuyos,
el nido queda solo, pero estará abrigado,
guardando tu regreso…..
pero que sea altivo, con la respuesta firme,
y entonces la mirada de tu madre y la mía,
expresarán su gozo, y este pecho
que por tí se enternece,
palpitará con furia para aquietarse luego,
sabiendo que no erramos al darte la existencia.

Tulcán, 26 de julio de 1995

Soundtrack: Deuce – Versión de Lenny Kravitz de la original de KISS
Feliz Navidad, que cada cual la celebre a su manera y la interprete como mejor pueda pero que al final de cuentas la pasen felices (porque a la larga ¿no es felicidad lo que todos buscamos?).

La Campana

La CampanaNo voy a referirme a la campana de la Merced de Quito, que es la más grande de la capital y que, siendo compañera del reloj más antiguo -por más señas, gemelo del reloj de San Pablo de Londrés, construido en 1817- hoy ya no puede ser golpeada con su gran badajo, debido a la enorme fisura que ha herido su broncíneo cuerpo; tampoco voy a referirme a las campanitas, símbolo acústico y dorado de la navidad, complemento de los renos, trineos y Noeles que jamás -en persona- los hemos visto, peor aún hemos tocado la nieve de los techos o las ramas de los abetos; pero, son los símbolos de la Navidad, deshumanizada, comercializada y propicia a desatar depresiones e infartos por la falta del dinero, y eso con aguinaldo y todo.

En realidad, voy a referirme a una campana que cuelga en un rincón de la parte de la parte alta del “Trilladero”. Es la campana que perteneció a mi escuelita, sonoramente llamada: “Instituto Hermano Miguel”.

La historia señala que el “Santo del Patíbulo”, Gabriel García Moreno, allá por la segunda mitad del siglo XIX, concretamente por el año de 1863 trajo al Ecuador, desde Francia, a los hermanos de las Escuelas Cristianas, émulos de San Juan Bautista de La Salle, el gran educador, hasta hoy admirado y estudiado.

Aquí en Tulcán, en una vieja construcción de tierra, adosada al convento de San Francisco de los padres capuchinos funcionaba la escuela católica “Ordóñez Crespo”, dirigida por un hermanito de sotana y capa negras, de cuello blanco y sombrero de ala ancha, al que había de saludarlo, diciéndole: “alabado sea Jesucristo, hermanito”.

Los tulcaneños, curuchupas por ancestro y mayoría, resolvieron, a base de mingas, construir el nuevo edificio para la escuela de los hermanos cristianos. Cada niño tenía que ir a las “tejerías” de la “Encillada” y “Chapuel” a cargar sobre sus espalditas dos o tres ladrillos; y, más tarde, cuatro o cinco tejas. Las familias “acomodadas” prestaban sus “toros cargueros” para arrastrar la madera desde las montañas de “Tetés”.

Así se levantó el imponente edificio de “cal y canto”, gracias al empuje del hermano Hilario y gracias al pueblo, cuyos apellidos hasta hoy están escritos en los tirantes de “La Salle”.

Una ceremonia especial, a parte de la sesión solemne de inauguración del “Instituto Hermano Miguel”, fue la entrega de la campana, fundida en 1948 y donada por una recordada y estimada familia de la ciudad, signada con las letras L.A sobre el bronce. La campana, de regio sonido, comenzó a llamar a formar a los niños: era su eco sinónimo de sustos cuando ya se atrasaban o “música gratísima” cuando tocaba para salir al patio de recreo. Miles de veces escuché su tañido. Hoy la tengo prisionera en el “Trilladero”: la tecnología la ha reemplazado por la sirena acoplada al programa de la computadora.

Alguna otra vez, vieja campana, ¿me llamarás a formar?

Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

Así empieza el despelote

El bus interurbano, como medio de transporte, no fue muy común para mí en mis años colegiales. 04 es muy pequeño, todo queda cerca, además para ir al colegio tenía que caminar menos de una cuadra. En quinto curso, cuando tenía que ir todos los sábados en la mañana al batallón de infantería (que queda en la entrada sur de 04, lejos de mi casa) para asistir a la “premilitar” tampoco usaba el bus para trasladarme hasta allá sino que prefería ir en bicicleta, junto con otros compañeros. En definitiva; hasta graduarme de bachiller no habré usado el bus más de 20 veces.

Ya en Quito, en mis años universitarios, esta situación cambio: bus para todo. Las concepciones de “lejos” y “cerca” en Quito eran totalmente diferentes a las que estaba acostumbrado en 04. Recién me percataba de que los buses no eran solamente una forma de obstaculizar el tránsito y objetos de cuidado, sobretodo para choferes camarones, sino que también eran un medio de transporte masivamente necesitado y utilizado.

Otro concepto que se entendía diferentemente en Quito y en 04 era el de la “parada de bus”. En 04 si uno quería usar un bus pues tenía que hacer lo obvio y racional: ir a esperarlo en los lugares señalados, justamente, como “parada”. En Quito, en cambio, los buses paraban en donde sea menos en aquellos lugares concebidos para ser “paradas de bus”. Es así que poniendo en práctica el “a donde fueres haz lo que vieres” me ubicaba en cualquier lugar para hacer parar un bus, menos en una “parada” sin importar que ésta estuviera a menos de 30 pasos de distancia.

Hasta hace poco la situación del transporte público en 04 era la misma de siempre: la gente usaba las paradas de buses para abordar uno, imposible era encontrarse con un bus que pare en un lugar diferente para descargar o hacer subir pasajeros. Sigo sin utilizar buses en 04, no los necesito, casi nada queda a más de 10 minutos a pie y si ya me da pereza o tengo que ir a algún lugar que considero “lejos” simplemente uso la “phantomioneta” (propiedad del Licenciado Delacroix) y listo.

Pero últimamente la buena costumbre de esperar a los buses en las paradas ha ido cambiando. A algunas personas ya les da pereza caminar hasta la parada más próxima y deciden hacer parar un bus en donde les da la gana. Las calles en 04 son estrechas, en los lugares designados como paraderos de buses la calle es más ancha para permitir que el bus se estacione a subir y bajar pasajeros sin entorpercer el tráfico normal de los vehículos que vienen tras de él, pero si se inicia la nueva costumbre de ya no utilizar las paradas y hacen de paradero a cualquier lugar, naturalmente el tráfico se verá afectado. No es lo mismo toparse con un bus recogiendo pasajeros en una parada y rebasarlo cuidadosamente a encontrárselo parado en el medio de la angosta calle no teniendo otra opción que detenerse completamente y esperar a que el bus arranque después de que el perezoso pasajero suba.

En 04 las paradas tienen 2 cuadras de separación, lo que significa que en el peor de los casos uno tendrá que caminar una cuadra para llegar el lugar señalado como “parada de bus”. ¡Una cuadra, maldita sea. No sean vagos, caminen! caso contrario así nomás empieza el despelote.

¡Disciplina señores, disciplina!

Soundtrack: Clean – Depeche Mode
Si algo no extraño de los tiempos de coger bus son los molestosos: “bueno pues bien, damitas y caballeros….” uno tras de otro, a veces a veces hasta tres o cuatro vendedores en un recorrido corto.

La Romana

La RomanaEn frente de la casa de los abuelos, separado por un camino de piedras, estaba el molino. Era una casa muy grande; sus tapiales, sin enlucir, al natural, se elevaban muy alto para soportar un techo de tejas viejas que, con pereza se afirmaba en una antigua estructura de madera: sus “tirantes” de eucalipto y sus “corrientes” de encino o “chachajo”. La “toma” de agua se ubicaba a unos dos kilómetros, río arriba. La insignificante caída hacía que las “cucharas” se movieran; y, éstas, por un eje gigante, provocaban el dar vueltas a las dos piedras: la “hija” y la “mama”. Una tolva, un tambor y ese sonidito monótono y perseverante, junto con el aroma de la harina de trigo o de cebada, daban al entorno ese sabor a molienda. El molinero, hecho el muy importante, graduaba el paso del trigo y, graduaba también, la distancia que debía guardar la una piedra de la otra, a fin de que ni se requeme ni salga gruesa la harina. Las mujeres se hacían tres, entre recibir la harina, evitar que se mezclara con el “afrecho” y cuidar al guagua para que no vaya a caerse al río.

Los hombres, “mudando” las bestias y ayudando al molinero a llenar la tolva, cuando ésta se vaciaba, completaban el paisaje solidario y muy laborioso del molino de don José María, un señor colombiano, de tez muy blanca, alto y con una barba poblada, que hacía que reviviéramos las láminas de la historia sagrada, cuando en ellas estaban esos impresionantes hombres bíblicos.

Mi abuelo administró ese molino. Cuando íbamos a curiosear la molienda, él nos recomendaba no acercarnos a mirar las “cucharas”, especialmente yo, por ser ojón y tener el cabello abundante y negro.

Cuando se terminaba de moler, había que detener el molino; y, esto se lo hacía desviando el agua de la acequia para que cayera al río y no sobre las “cucharas”. A continuación se pesaba los quintales de harina: allí entraba en acción la “romana”, interesante objeto de hierro -que hoy la miro en la pared sur del Trilladero y que me arranca más de un suspiro y una pizca de nostalgia-. Los ganchos, el brazo y el “pilón” hacían de la romana el elemento preciso y escencial para pesar la harina, ya sea por libras, arrobas o quintales.

Nuevamente la musiquita monorítmica del molino impulsado por el agua, musiquita que a lo mejor era el entretenimiento del duende y su sombrero grandotote, el mismo que estaba atento para “enduendar” a las personas ojonas y de cabello negro y abundante.

Cuantos recuerdos bellísimos de mi niñez me trae la romana -hoy inservible y oxidada-, del viejo molino.

El Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

¿Y a mí qué?!!

¿Y a mí qué?
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Ya han pasado algunas semanas del término de la molesta, ruidosa, nada práctica, molesta (¿ya lo dije?) e irrespetuosa campaña electoral que hacía conocer a todos los habitantes de 04 que el Sindicato de Choferes “Ecuador” del Carchi estaba en elecciones de Secretario General.

Que no sé quien y no sé cuanto están de candidatos para la secretaría general. ¿Y a mí qué?

Que no voten por los mismos, elijan a gente nueva. Nuevas propuestas para el transporte del Carchi. ¿Y a mí qué?

Que esta es la lista de nuestros candidatos: y empezaba la letanía de una lista de candidatos a las tres mil doscientos ochenta secretarías que han tenido los del “sindicato”. ¿Y a mí qué?

Que perifoneos a todo volumen por toda la ciudad, propagandas en radio y tv para hacer conocer a los candidatos. ¿Y a mí qué?

Que adhesivos, posters, pancartas por todo lado para ver las tristes caras de los candidatos a Secretario General (y las mil y una secretarías más) del “sindicato”. ¿Y a mí qué?

Que el día del “cierre de campaña” tremendo relajo con los candidatos en caravanas motorizadas metiendo bulla por todo lado festejando adelantadamente su supuesto triunfo. ¿Y a mí qué?

A mí, como un ciudadano común y corriente habitante de estas frías tierras norteñas, ¿qué me importa que los señores del sindicato de choferes estén en elecciones? Allá ellos, no nos metan al resto en sus danzas.

Además de molesta, ruidosa y completamente impráctica me parece que la campaña que tuvimos que soportar fue irrespetuosa. Tengo derecho a caminar por las calles de mi ciudad disfrutando, por lo menos, de un ambiente libre de contaminación auditiva. No tengo por qué aguantar toda la bulla que solo le interesa a un grupo muy específico de personas. ¿Qué ganaron con meter relajo con su campaña electoral de tercera? Nada; además de acrecentar la mala vibra que la clase del volante genera en mí no ganaron nada…. bueno, estoy seguro que no fui el único que vió con malos ojos a esa campaña de mal gusto organizada por gente desocupada e inmadura. Viéndolo bien creo que si ganaron algo: un poquito más de odio a su favor.

Esta fue la primera vez que se les ocurrió hacer algo así, parece que querían saborear esa “notoriedad” propia de nuestras típicas campañas electoreras. Afortunadamente toda esa payasería no se repetirá sino en cuatro años más cuando seguramente tenga que soportar de nuevo todo ese alboroto solo porque los del “sindicato” estarán de elecciones.

¡Fuck Sindicato de Choferes “Ecuador” del Carchi!

Soundtrack:
Cinnamon girl – Prince
Y es que en 04 ¿quién no tiene un pariente que no sea chofer?

¿He tocado un Picasso?


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El solo pensar que el dibujo sobre aquel pedazo de papel protegido por un vidrio y un viejo marco de madera era una obra del famoso pintor español Pablo Picasso hizo que mi corazón acelere su ritmo y empiece a llenarme de ansiedad, no podía esperar más para tocarlo y verlo más de cerca.

Ya más de cerca pude distinguir el título: “Rafael”, y en la parte inferior izquierda “Picasso”, las dos palabras escritas con lápiz. La emoción alcanzó su pico máximo cuando sacaron la hoja fuera de su marco, me la pasaron y pude observarla muy de cerca, detenidamente y por largo tiempo, solo mis lentes eran el único obstáculo entre mis ojos y el Picasso.

Y no es que sea un fanático del pintor español o que entienda de pintura, nada de eso, más bien soy un ignorante completo/casi burro en lo que se refiere a entender a la pintura como expresión artística, pero es que no podía permanecer inmutable frente a un pedazo de la historia.

Y aunque no hay la certeza de que se trate de un verdadero Picasso no pude evitar emocionarme, además las posibilidades de que sea realmente una obra del famoso pintor son buenas. Averigüé algo sobre este grabado en particular y al parecer el último dato que se tiene sobre el mismo es que en Abril 29 del 2004 fue vendido por la casa de subastas Christie’s en New York, también en la parte posterior hay el sello de una galería francesa con fecha del año 1969 que coincide con el año y nombre de la galería en la que por primera vez fue exhibido el grabado.

Aparentemente el anterior dueño pudo haber sido un narcotraficante colombiano. ¿Será posible que por cosas curiosas de la vida me haya venido a encontrar de frente con un Picasso justamente acá en 04?

Soundtrack:
Bitter sweet symphony – The Verve
¿Cuándo, en mi perra vida, me hubiera imaginado estar escaneando un grabado de Picasso?

Andinasucks ¿cuándo no?


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Andinatel, Andinanet y Andinadatos forman parte de esta gran corporación llamada Andinasucks. Su misión: causar stress, inicios de úlcera, dolores de cabeza y puteadas memorables, ¿cómo consigue esto? fácil; comportándose como una clásica entidad estatal.

¿Que si he tenido dolores de cabeza gracias a Andinasucks? pues si; algunas veces durante este último año. Y cuando parecía que el 2004 iba a terminar sin más viradas de hígado por cortesía de la estatal de telecomunicaciones; Andinasucks me sorprende y me regala una cabreadita más, total es navidad, época de regalar, y para qué se van a quedar ellos con el mal servicio al cliente si pueden regalarlo por montones.

– Phantom, averigüe cuánto nos costaría tener el enlace de datos que usted propone entre nuestras oficinas de 04 y Quevedo.

– Ok, ahora mismo.

Entro a la página web de Andinadatos y en la sección de “contacto” me encuentro con un formulario que debo llenar con mis datos y con los requerimientos y servicios que necesito. Muy bien -pienso- vamos mejorando, solo tengo que llenar esto y me evito la llamada telefónica. Lleno todos los datos pedidos, coloco detalladamente el tipo de servicio del que requiero una cotización y le doy click a “enviar”.

“Error chorrocientos no se cuanto, no se puede enviar la información del formulario” un mensaje parecido aparece en pantalla. Intento algunas veces pero el resultado siempre es el mismo: “Error chorrocientos no se cuanto……”

Ja, típico, colocan un formulario para facilitar la solicitud de información pero como son bien “vivos” nunca lo probaron para por lo menos saber si funciona bien o no (o creo que era de esos formularios cojudos que envían la información ingresada utilizando el Outlook).

Chequeando el código de la página que contenía al formulario encontré la dirección de correo electrónico a la que supuestamente la información debía ser enviada, entonces envié los datos hacia esa dirección, indicando además que los enviaba desde mi correo porque el formulario de contacto no estaba funcionando.

Al día siguiente (considerando la agilidad de Andinasucks eso fue respuesta inmediata) responden a mi correo:

“Estimado Sr. Delacroix, con gusto atenderemos su requerimiento. La Srta. M. le estará enviando la cotización solicitada. Sin embargo es importante que nos envíe los números de teléfono de las dos oficinas a enlazar, necesitamos esta información para determinar la disponibilidad de red en estos puntos”

Saludos

Sr. A.

Le envié la información solicitada por el Sr. A.

Pocos minutos después llega un email del Sr. A. con copia a la Srta. M.

Srta. M. por favor cotizar
Saludos

Eso fue el 27 de octubre. Exactamente un mes después, viendo que la Srta. M. no me hacía llegar ninguna cotización le escribí un email:

Srta. M.
Prefiero imaginar que el correo enviado hacia usted de parte del Sr. A. nunca le llegó y que por eso no ha respondido a nuestra petición, prefiero creer eso antes que pensar que Andinatel/Andinanet/Andinadatos siguen avanzando con paso de tortuga en lo que a servicio al cliente se refiere (de seguro algún protegido de nuestro “querido” presi ha metido mano por allí).

A continuación copiaré, nuevamente, el primer email que envié hace más de un mes……..

Con lo del protegido del presi me refería a que posiblemente el jefe de la Srta. M. esté ocupando ese puesto por “recomendación” directa de “arriba” y que ya había contagiado al resto con ese gran dinamismo y eficiencia que caracteriza al gobierno de don Lucio Incapaz Gutiérrez. Pero mi falta de precisión hizo que la Srta. M. entienda que yo insinuaba la existencia de alguna persona que, por razones políticas, estaba poniendo trabas a propósito para que no nos hagan llegar esa cotización.

La Srta. M. no me respondió inmediatamente porque yo envié el email el día sábado (¿qué empresa pública trabaja sábados?) pero el siguiente lunes a primera hora la Srta. M. prefiere no enviarme un email de respuesta sino llamarme telefónicamente.

Visiblemente contrariada por la “afirmación” por mí hecha procedió a reclamarme sin parar de recalcar que ellos están para servir al cliente y no para prestarse a ningún tipo de influencia política.

– “…. además no le he enviado la cotización porque estamos haciendo el estudio de factibilidad, no todas las líneas telefónicas tienen capacidad para ese tipo de enlace y eso toma tiempo…”

– “Ok, pero ¿por qué no me dijo eso hace un mes, cuando le envié el primer email? Si usted me decía que un mes estaba lista la cotización yo la esperaba.”

– cric, cric, cric…….. “pero el gerente tiene que saber sobre el email que usted ha enviado, ya se lo voy a hacer llegar”

– “Muy bien, ¿y mi cotización?”

– “No debe tardar, en esta semana se la tendré lista”

– “Gracias, hasta luego”

– “Hasta luego”

En menos de media hora me llegó la cotización. Analicé la proforma y realmente casi me caigo del asiento; el precio era demasiado alto para el uso que pretendíamos darle.

Al día siguiente le escribo a la Srta. M. comunicándole que esa cotización está fuera del alcance de nuestro presupuesto entonces le pedía que nos sugiera otras posibilidades (es más, yo le sugerí una opción y le pedía información sobre esa solución) para enlazarnos para lo cual le explique en detalle el uso que queríamos darle y nuestros requerimientos básicos.

Hasta hoy, casi 15 días después, no recibo ningún tipo de respuesta.

¡Viva Andinasucks, carajo!

Soundtrack: If you leave – Good Charlotte
El 2005 será el año del cuy y al parecer el 2004 fue el año de las úlceras cortesía de Andinasucks.

El año del cuy


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En el horóscopo chino hay el año del mono, de la rata, del caballo, del dragón y de un montón de criaturas más. Con esa idea como base pensé en designar, por mi cuenta, al 2005 como el año del cuy en homenaje a todos aquellos roedores que han sido sacrificados para satisfacer las costumbres gastronómicas de todos aquellos que habitamos, especialmente, en el norte ecuatoriano y sur colombiano. Claro que en otros lugares también el cuy es apetecido y bien visto, pero no hay cuy ¡en el mundo señoras y señores! como el que uno puede encontrar en “El Charco” en Ipiales-Colombia y ni que decir del hornado carchense; una delicia criolla sin rival ni oponente que se le mida, saladito y mojadito no como ese remedo de hornado dulce y seco que uno encuentra en otros lugares.

Bien, no nos apartemos del tema y volvamos a los cuyes.Y es que estos animalitos merecen tener su año. Aún muertos se ven sometidos a situaciones vergonzosas, ya quisiera ver a alguno de ustedes pasando por lo mismo que pasa un cuy: después de que le parten la cabeza (literalmente hablando) los desnudan, son despojados de sus pelajes y así, desnudos, son empalados brutalmente para posteriormente dar vueltas y vueltas a poca distancia de la brasa infernal que los dejará listos y crujientes para el banquete.

Por un momento pongámonos en el lugar de uno de estos animalejos y tratemos de imaginar lo que pasaría al ser uno de ellos.

Soy un cuy, ¿qué hago? ¿cuál es mi misión en la vida? sencillo: comer, dormir y reproducirme alegremente. Muy bien, entonces como, duermo y le hecho el ojo a una hermosa y rellenita cuycita de ojos claros…. “mmhhhh mamitashhh, véngase para la pieza” (se ha descubierto que eso es lo que dicen antes del apareamiento, después de estudiar y analizar sus agudos chillidos. Y si, los cuyes tienen un marcado acento costeño, sorprendentes misterios de la naturaleza). Obtengo una respuesta afirmativa de la hembra en cuestión y procedo a acercarme con el fin de saciar mi instinto y hacerle saber quien es el macho….. “arghhh!!! suéltame conchetumadre!!! arghhhh!! de uno en uno, de uno en uno!!!!!!”

Una mano humana me agarra por el cuello fuertemente, explora mis partes nobles, se percata que soy un macho y me lanza dentro de un sucio costal junto con otros machos. “Gordita, mamitashhh, ¡espérame, volvereeeeé!”

Estoy dentro de un costal, junto con otros cuyes machos muchos de los cuales fueron agarrados en la misma situación. Imagínense: un montón de machos con deseos de reproducirse encerrados en el mismo costal…. lo único que puedo hacer es evitar darles la espalda mientras trato de pescar a una espalda desprevenida.

El humano que lleva el costal deja de caminar y lo coloca sobre el suelo. Uno a uno los cuyes son sacados hasta que llega mi turno; nuevamente me cogen del cuello y colocan mi cabeza lateralmente sobre una superficie de cemento, después de un breve pero extremadamente fuerte dolor de cabeza reacciono y veo mi cuerpo inerte. Junto a mí un hamster alado trata de consolarme mientras me explica que tendré que esperar un rato, todavía no pueden procesar mis datos para ingresar al cielo porque “no hay sistema”.

Mala suerte para mí, tendré que ser testigo de como le quitan el pelaje a mi cuerpo y una vez desnudo y sin ningún órgano interno observaré impotente como una gruesa vara de madera me atraviesa desde el “sur” hasta salir por la boca…. yo que tanto había cuidado mi retaguardia hoy observo con lágrimas en los ojos como es vulnerada mi condición de macho.

Llegó el sistema, puedo pasar a hacer cola. No hay muchos de mi especie, estamos a diciembre así que la mayoría son pavos y marranos.

¿Si o no que los cuyes merecen tener su año? Es así que declaro oficialmente al 2005 como el año del cuy.

Soundtrack: Pequeños sueños – Árbol
Discovery Channel, hace algunos años: una gringa viene a Ecuador y se atrevió a comer pescado crudo en Galápagos pero se ahuevó cuando le pusieron un cuy asado al frente. Parecen pero no son ratas, ¡los cuyes no son ratas! (las ratas son más ricas).