Archivo de Diciembre, 2004

Dic
31
2004
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Además de ser el año del cuy, este 2005 será, para mí, un año de superficialidad y materialismo. Nunca he hecho propósitos en fin de año para cumplirlos el año siguiente, siempre ha sido una cuestión de “lo que venga, brother, lo que venga”.

No voy a proponerme cambiar al país, peor al mundo; no intentaré cambiar mi forma de ser ni mi actitud con los demás; mi objetivo no será convertirme en una mejor persona o alcanzar el nirvana o algún tipo de paz espiritual. Nada de eso, estos siguientes meses cobijados bajo el número 2005 los dedicaré a mí; a mi bienestar personal; a cumplir mis caprichos; a llenarme de cosas materiales que posiblemente sean innecesarias y de pronto a llevar a cabo uno que otro proyecto profesional que estoy seguro no tendrán más objetivo que acrecentar mi ego (y talvez el bolsillo para poder cumplir con mis otros propósitos).

Aquí van:

  • Ya me cansé de que me digan “gordo” (o gordito), extraño el “negro” (o negrito); entonces: volver a darle “manija” a la bicicleta madrugando todas los días hasta tener un estado físico aceptable encabeza esta lista de propósitos (resumiendo: mandar al carajo toda esta fucking grasa)
  • Una vez que haya dejado atrás este estado físico propio de un cincuentón entraré a algún gimnasio (veamos si rompo mi record aguantando más de un mes).
  • Aprender de una vez por todas a utilizar Flash (de Macromedia).
  • Hacer el diseño, lanzamiento y mantenimiento de las páginas web de Cine Cable Tv, La Net@ y del Diario La Nación.
  • Comprarme un DVD player.
  • Comprarme una pocket pc.
  • Comprarme un reproductor portátil de MP3, posiblemente del tipo flash memory (ya saben, para llevarlo cuando salga en la bicicleta).
  • Ir al cine cada vez que esté en Quito.
  • Comprar (y ver), por lo menos, 5 películas en DVD al mes.
  • Leer, como mínimo, un libro mensual (si el famoso curso de lectura dinámica funciona creo que debería alcanzar a leer unos 50 mensuales).
  • Viajar a San Andrés, Cartagena, Argentina y México (ja, ni que me pudriera en plata. Pero si logro ir solo a uno de esos lugares me sentiré satisfecho).
  • Meterme al postgrado ese de Periodismo Digital (después de acabar de pagar el maldito curso de lectura dinámica y la laptop -deudas conseguidas en el 2004-).
  • Ir a Ipiales (o Pasto) a tantear la vida nocturna por lo menos una vez al mes.
  • Conocer a Carolina.
  • Café negro con empanadas donde “El buen vecino” lo más seguido que se pueda o un tamal tolimense allá en Ipiales.
  • Iniciar mi colección de camisetas (T-shirts) y gorras con estampados de autoría propia.
  • Estar en Guayaquil la mayor cantidad posible de veces (allá está todo el movimiento bloguero -farrero y chupador- ecuatoriano).
  • Playa, playa maldita sea, por lo menos un par de veces.
  • Poner wi-fi en La Net@ y tener el primer hot spot de la provincia del Carchi.
  • Llevar banda ancha hasta mi casa.
  • Comprar un buen par de audífonos.
  • Comercializar al Simon II (el software de control que usamos en La Net@)
  • Si Octaedro organiza el festival “Premios del público”: participar en la categoría de 1 minuto o de animación (o en las dos).
  • Conseguir un plan de telefonía celular para mejorar mi modesto plan actual y darles teléfonos a todos los de la family.
  • Enseñarles a mis papás a manejar la (por fin) nueva computadora de la casa.
  • Mi papá es bien pilas y aprende rápido, entonces: abrirle al Lcdo. Delacroix su propio weblog.
  • Estrenar la primera temporada de SiEs¡Ay! (bueno, primero tendría que planearla y hacerla antes de estrenarla)
  • Levantarme un día con dos hermosas mujeres desnudas a mi lado (soñar no cuesta nada).
  • Get a tattoo.

Y eso nomás.

Soundtrack: I see you baby shakin’ that ass - Groove Armada
Ya no me atreví a poner como propósito reunir para la entrada del carro, otra vez será.

Dic
28
2004
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Esta Navidad tuvo un “plus”, algo adicional que le dio un toque más ¿navideño?. No fue la cantidad excesiva de comida que uno disfruta en estas fechas (es curioso pero las dos fechas más importantes para los católicos -Navidad y Semana Santa- son las dos fechas en el año en las que se peca de gula), no fue toda esa carne de pavo sobre la que el pobre hígado tiene que trabajar, no fueron los deliciosos buñuelos, tampoco los tamales o quimbolitos, no fue el fin de semana en Ambuquí jugando a “verdad o verdad” (la versión mono-opción de verdad o desafío), no fue el vino añejo o el whisky, no fueron esos malditos guaguas del demonio jugando con sus “cuetes” y todo tipo de “juguetes” de pólvora por toda la ciudad, no fue nada de eso lo que le dio ese sabor “papanoelesco” a estas fechas. Lo diferente que tuvo esta Navidad fue la granizada impresionante que cayó sobre un sector de 04 justamente en la tarde del 25 de diciembre. No recuerdo haber presenciado una granizada tan prolongada, con granizos de gran tamaño y en enormes cantidades. La cantidad de granizo fue tal que fácilmente permitió construir burdas imitaciones de los muñecos de nieve como los que se ven en las películas.

Celebramos con papás Noeles, regalos, pavos y nieve artificial siguiendo aquellas tradiciones ajenas a nosotros y que vienen desde el norte de América. Parece que hasta la naturaleza se ha dado cuenta de esto y dijo: “¿quieren festejar como los gringos? ahí está su nieve, carajo”.

Soundtrack: El burrito gogotero - Rocola Bacalao (por cortesía de aldodager.com)
¿Cuando mismo es Inocentes, 27 o 28 de diciembre? En Colombia hoy 28 es el “carnaval de agua” pero ya no lo juegan con agua desde hace algunos años, ¿se podrá conseguir alguna vez eso acá en Ecuador?

Dic
24
2004
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Llegó la Navidad, una fecha, para mí, mucho más soportable que la terrible soledad que me suelen traer los 31 de diciembre un poco antes del conteo preliminar a los abrazos y deseos de un feliz año nuevo.

Navidad es hoy sinónimo de regalos, es así que apegándome a este significado he decidido hacerme a mí mismo un regalo. No puedo creer que haya olvidado las palabras que mi padre dijo el día en que festejábamos mi graduación de bachiller y mi salida del nido familiar de Tulcán hacia la vida universitaria en la capital. Hoy, casi 10 años después, volviéndolas a escuchar en la voz de mi papá mi corazón se acelera en una mezcla de nostalgia, alegría y agradecimiento.

Para: Phantom
De: Phantom
Unas palabras del Lcdo. Delacroix:

Hijo mío:
cuando mi planta transitaba en el primer hemistiquio de mi vida
llegaste tú…
y llegaste en el momento preciso,
cuando mi orgull de joven padre deseaba sea varón,
y así te recibí, como al amigo, al compañero,
al pequeño travieso y ocurrido..
y eso fuiste, mi niño:
un hombrecito en potencia, vivaz y de carácter;
y así fuiste creciendo,
y he visto en cada ocaso de mis días
tu afán de cobijarte con la sombra, cariñosa y muy fresca de tus viejos,
a veces en el arte, también en el trabajo,
tu hablar con propiedad, con mente vertical y buen talento.
Cuantas veces, en franco soliloquio,
me he visto proyectado en tu silueta,
y con emoción he revivido mis años de estudiante,
y espero que Dios te dé la vida, para saber que seguiré viviendo,
aun cuando mis huesos sean calcio de este suelo.
Y esta noche, cuando el rocío de los años comienza ya a enredarse en mi cabello,
y cuando mi rostro empieza a mostrar huellas,
quizá ya del cansancio,
de tanto contemplar el sol agonizando…. te veo todo un hombre,
cargado tu mochila de ciencia y de virtudes,
esperando el tren de la constancia,
para embarcarte rumbo al norte de la suerte,
en busca del futuro, que a veces es esquivo.
Aquí estamos tus viejos, prestos a despedirte,
aquí están mis amigos, respaldando mi anhelo;
tus hermanos sollozan y disfrutan tu triunfo….
Comienza tu camino con tu báculo firme,
no desmayes, no sufras si se fatiga tu alma;
con coraje y bravura, vence cualquier abismo;
si la montaña es alta, no importa que en cien etapas
llegues a lo más alto, y si el mar se vuelve bravo,
mantén fija vista en esa orilla opuesta,
y con bracear seguro enfrenta la resaca….
Ve, hijo mío,
no importa que tus viejos se estén quedando solos,
tu futuro es el nuestro,
compartiremos juntos, no importa la distancia,
tus sueños, tus desvelos, tus cuitas y esperanzas;
piensa siempre en los tuyos,
el nido queda solo, pero estará abrigado,
guardando tu regreso…..
pero que sea altivo, con la respuesta firme,
y entonces la mirada de tu madre y la mía,
expresarán su gozo, y este pecho
que por tí se enternece,
palpitará con furia para aquietarse luego,
sabiendo que no erramos al darte la existencia.

Tulcán, 26 de julio de 1995

Soundtrack: Deuce - Versión de Lenny Kravitz de la original de KISS
Feliz Navidad, que cada cual la celebre a su manera y la interprete como mejor pueda pero que al final de cuentas la pasen felices (porque a la larga ¿no es felicidad lo que todos buscamos?).

Dic
23
2004
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La CampanaNo voy a referirme a la campana de la Merced de Quito, que es la más grande de la capital y que, siendo compañera del reloj más antiguo -por más señas, gemelo del reloj de San Pablo de Londrés, construido en 1817- hoy ya no puede ser golpeada con su gran badajo, debido a la enorme fisura que ha herido su broncíneo cuerpo; tampoco voy a referirme a las campanitas, símbolo acústico y dorado de la navidad, complemento de los renos, trineos y Noeles que jamás -en persona- los hemos visto, peor aún hemos tocado la nieve de los techos o las ramas de los abetos; pero, son los símbolos de la Navidad, deshumanizada, comercializada y propicia a desatar depresiones e infartos por la falta del dinero, y eso con aguinaldo y todo.

En realidad, voy a referirme a una campana que cuelga en un rincón de la parte de la parte alta del “Trilladero”. Es la campana que perteneció a mi escuelita, sonoramente llamada: “Instituto Hermano Miguel”.

La historia señala que el “Santo del Patíbulo”, Gabriel García Moreno, allá por la segunda mitad del siglo XIX, concretamente por el año de 1863 trajo al Ecuador, desde Francia, a los hermanos de las Escuelas Cristianas, émulos de San Juan Bautista de La Salle, el gran educador, hasta hoy admirado y estudiado.

Aquí en Tulcán, en una vieja construcción de tierra, adosada al convento de San Francisco de los padres capuchinos funcionaba la escuela católica “Ordóñez Crespo”, dirigida por un hermanito de sotana y capa negras, de cuello blanco y sombrero de ala ancha, al que había de saludarlo, diciéndole: “alabado sea Jesucristo, hermanito”.

Los tulcaneños, curuchupas por ancestro y mayoría, resolvieron, a base de mingas, construir el nuevo edificio para la escuela de los hermanos cristianos. Cada niño tenía que ir a las “tejerías” de la “Encillada” y “Chapuel” a cargar sobre sus espalditas dos o tres ladrillos; y, más tarde, cuatro o cinco tejas. Las familias “acomodadas” prestaban sus “toros cargueros” para arrastrar la madera desde las montañas de “Tetés”.

Así se levantó el imponente edificio de “cal y canto”, gracias al empuje del hermano Hilario y gracias al pueblo, cuyos apellidos hasta hoy están escritos en los tirantes de “La Salle”.

Una ceremonia especial, a parte de la sesión solemne de inauguración del “Instituto Hermano Miguel”, fue la entrega de la campana, fundida en 1948 y donada por una recordada y estimada familia de la ciudad, signada con las letras L.A sobre el bronce. La campana, de regio sonido, comenzó a llamar a formar a los niños: era su eco sinónimo de sustos cuando ya se atrasaban o “música gratísima” cuando tocaba para salir al patio de recreo. Miles de veces escuché su tañido. Hoy la tengo prisionera en el “Trilladero”: la tecnología la ha reemplazado por la sirena acoplada al programa de la computadora.

Alguna otra vez, vieja campana, ¿me llamarás a formar?

Licenciado DelacroixUn post del Licenciado Delacroix

Dic
21
2004
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El bus interurbano, como medio de transporte, no fue muy común para mí en mis años colegiales. 04 es muy pequeño, todo queda cerca, además para ir al colegio tenía que caminar menos de una cuadra. En quinto curso, cuando tenía que ir todos los sábados en la mañana al batallón de infantería (que queda en la entrada sur de 04, lejos de mi casa) para asistir a la “premilitar” tampoco usaba el bus para trasladarme hasta allá sino que prefería ir en bicicleta, junto con otros compañeros. En definitiva; hasta graduarme de bachiller no habré usado el bus más de 20 veces.

Ya en Quito, en mis años universitarios, esta situación cambio: bus para todo. Las concepciones de “lejos” y “cerca” en Quito eran totalmente diferentes a las que estaba acostumbrado en 04. Recién me percataba de que los buses no eran solamente una forma de obstaculizar el tránsito y objetos de cuidado, sobretodo para choferes camarones, sino que también eran un medio de transporte masivamente necesitado y utilizado.

Otro concepto que se entendía diferentemente en Quito y en 04 era el de la “parada de bus”. En 04 si uno quería usar un bus pues tenía que hacer lo obvio y racional: ir a esperarlo en los lugares señalados, justamente, como “parada”. En Quito, en cambio, los buses paraban en donde sea menos en aquellos lugares concebidos para ser “paradas de bus”. Es así que poniendo en práctica el “a donde fueres haz lo que vieres” me ubicaba en cualquier lugar para hacer parar un bus, menos en una “parada” sin importar que ésta estuviera a menos de 30 pasos de distancia.

Hasta hace poco la situación del transporte público en 04 era la misma de siempre: la gente usaba las paradas de buses para abordar uno, imposible era encontrarse con un bus que pare en un lugar diferente para descargar o hacer subir pasajeros. Sigo sin utilizar buses en 04, no los necesito, casi nada queda a más de 10 minutos a pie y si ya me da pereza o tengo que ir a algún lugar que considero “lejos” simplemente uso la “phantomioneta” (propiedad del Licenciado Delacroix) y listo.

Pero últimamente la buena costumbre de esperar a los buses en las paradas ha ido cambiando. A algunas personas ya les da pereza caminar hasta la parada más próxima y deciden hacer parar un bus en donde les da la gana. Las calles en 04 son estrechas, en los lugares designados como paraderos de buses la calle es más ancha para permitir que el bus se estacione a subir y bajar pasajeros sin entorpercer el tráfico normal de los vehículos que vienen tras de él, pero si se inicia la nueva costumbre de ya no utilizar las paradas y hacen de paradero a cualquier lugar, naturalmente el tráfico se verá afectado. No es lo mismo toparse con un bus recogiendo pasajeros en una parada y rebasarlo cuidadosamente a encontrárselo parado en el medio de la angosta calle no teniendo otra opción que detenerse completamente y esperar a que el bus arranque después de que el perezoso pasajero suba.

En 04 las paradas tienen 2 cuadras de separación, lo que significa que en el peor de los casos uno tendrá que caminar una cuadra para llegar el lugar señalado como “parada de bus”. ¡Una cuadra, maldita sea. No sean vagos, caminen! caso contrario así nomás empieza el despelote.

¡Disciplina señores, disciplina!

Soundtrack: Clean - Depeche Mode
Si algo no extraño de los tiempos de coger bus son los molestosos: “bueno pues bien, damitas y caballeros….” uno tras de otro, a veces a veces hasta tres o cuatro vendedores en un recorrido corto.