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Más que por convicción soy un católico por tradición, mis bisabuelos fueron católicos, mis abuelos fueron católicos, mis padres son católicos, me eduqué durante 13 años en una institución católica, el producto: un católico típico, estándar, que nunca va a misa a menos que se trate de una muerte o un matrimonio y lo poco que ha leído de la Biblia ha sido en clases de religión durante la primaria y secundaria, pero eso si siempre pide la bendición a sus padres y hace la señal de la cruz cuando sale de la casa o antes de dormirse.
Ya he dejado de preguntarme el por qué de ser católico y de tratar de averiguar qué religión o secta es dueña de la verdad. Si hubiera nacido en otras tierras me hubiera tocado ser budista, islámico, protestante o miembro de alguna secta dirigida por un fanático de Charles Manson. Pero nací en 04 en un entorno católico así que para evitarme problemas e inconvenientes, pero sobretodo por comodidad, creo que lo mejor es seguir con la tradición de la familia y del medio en el que me desenvuelvo.
Hace unos cuantos años, cuando todavía me interesaba saber quien tenía la verdad absoluta y la llave para entrar al cielo, me encontré en una fiesta de matrimonio en Quito con una chica de 04, una chica bonita, muy bonita, a la que conocía desde tiempos del colegio, bueno realmente no la conocía simplemente la saludaba y ella respondía a mi saludo si nos encontrábamos en la calle. Ella, y su hermana -también muy linda- era de aquellas chicas “populares”, de aquellas que en las fiestas solo los “galanes” y uno que otro arriesgado se atrevían a sacar a bailar, en definitiva las típicas chicas “out of my league” en tiempos de colegio.
En la mencionada fiesta compartimos la misma mesa y fue ella quien empezó a entablar la conversación, empezó con preguntas variadas pero luego se limitó a hacerme preguntas sobre mis estudios, qué carrera estaba siguiendo, cuánto me faltaba para terminar la U, si ya tenía trabajo, qué perspectivas había para mi profesión en el futuro, qué tan rentable podía resultar mi profesión, etc, etc. Yo dí respuestas bastante optimistas a todas sus preguntas, en ese entonces ya había egresado, me faltaba poco para terminar la tesis y estaba pronto a empezar a trabajar en Porta (no directamente, ya saben como es ahora; tercerizado), le pinté un panorama más que agradable sobre mi futuro profesional (ingenuo y ajeno a la realidad en aquella época). Mientras conversábamos noté que no tomaba ni una gota de licor, su copa de champaña estaba intacta, yo en cambio hace rato había terminado la mía y ya iba por el segundo vaso de whisky. No estuvo mucho tiempo en la fiesta, pero antes de irse me pidió mi número telefónico.
Una chica hermosa que fue del grupo de las populares en el colegio había entablado conversación conmigo, el nerd, y había pedido mi número teléfonico. Debí notar que algo no andaba bien, pero no; simplemente me dejé llevar por la emoción de la sorpresiva actitud de la chiquilla para conmigo.
Pocos días después recibí una llamada de ella en la que me invitaba a su casa para que participe en una reunión que iba a tener con un grupo de amigos. Aquí ya debí ponerme alerta, pero no señor, seguía emocionado y acepté la invitación pensando que se trataba justamente de una reunión de amigos en la que se charlaría un poco, tal vez habría algo de tomar, poca luz, etc.
Llegó el día de la invitación, siguiendo las instrucciones que ella supo darme llegué a su departamento, su hermana estaba ahí y algunas personas habían llegado también, alcancé a reconocer a un par de 04s en el grupo. Fueron llegando los demás invitados a la reunión, entre ellos otro 04 más que había sido mi compañero de colegio. Hasta ahí todo bien, yo seguía pensando que era una reunión “normal” hasta que empezaron con la charla y me presentaron al jefe (no me acuerdo el nombre que le daban) de, lo en ese momento me enteraba que llamaban, su célula universitaria. ¡Oh my dad! (así dice Jesús), apenas en ese momento me percaté que estaba en el medio de una reunión de universitarios de alguna secta cristiana.
El jefe de esta célula era algo menor a mí, con cara de buena gente, hablaba en voz baja y pausadamente, cuando me lo presentaron y lo tuve frente a mí sentí que un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y estoy seguro que fue miedo lo que sentí. No recuerdo muy bien de que se habló de ahí en adelante pero luego de un rato nos hicieron pasar al centro de la sala a los “nuevos”, que éramos tres, entre ellos mi compañero de colegio. Pidieron que cerráramos los ojos y nos preguntaron si estábamos dispuestos a aceptar a Cristo en nosotros, los otros dos dijeron si así que yo también respondí afirmativamente, el jefe de la célula empezó a caminar detrás de nosotros pasando su mano cerca de nuestras nucas (por lo menos eso es lo que me pareció que estaba haciendo) mientras los demás habían formado un círculo alrededor nuestro y repetían en coro una frase que tampoco puedo recordar. Yo seguía con miedo.
De repente empecé a tener una sensación de calor en mi cara, como si alguien estuviese parado frente a mí soplando aire caliente hacia mi cara, además percibí un aroma floral. Está sensación duró como unos 15 segundos, el jefe seguía detrás nuestro diciendo en voz alta algo así como una oración y el resto seguía repitiendo la frase. Luego pidieron que abramos los ojos y nos felicitaron por haber tenido la valentía de aceptar a Cristo en nosotros…. mi miedo se había transformado en confusión.
¿Qué fue lo que había sentido esa noche? ¿acaso fue realmente una experiencia sobrenatural, divina? o ¿simplemente fue una sensación meramente física que aparentaba ser real pero que solo era producto de una hábil inducción?
Asumí que no pudo haber sido algo divino porque no sentí algo dentro de mí, algo fuerte, interno o personal, simplemente fue una sensación física; sentí calor y percibí un aroma, nada más. Pero a pesar de eso acepté una segunda invitación (cojudo como siempre, no pude decir no a la invitación de las lindas hermanas), esta vez a su iglesia en donde estuve toda una tarde de sábado viendo como la gente alrededor mío cantaba, bailaba, lloraba y se desmayaba en nombre del Señor.
Se lo comenté a mi papá y en una corta charla me hizo ver las cosas en perspectiva, y me hizo entender que para qué iba a torcer más mi camino si ya con lo torcido del catolicismo me bastaba.
No cabe duda que los pastores que dirigen las reuniones que se hacen en los coliseos que tienen por iglesias son unos verdaderos maestros en el arte de controlar a las masas, pueden hacer creer lo que sea, hacen llorar a ríos a la gente, pueden desmayar a quien se les antoje y un montón más de ilusionismos.
También me di cuenta que escogen muy bien a sus miembros, en el grupo al que asistí casi todos eran “gente bien”, con buenos trabajos, en buenas universidades. Incluso en el coliseo/iglesia (que por cierto está equipo con equipos de amplificación que serían la envidia de cualquier organizador de conciertos en locales no tan grandes) había un mapa de Quito con los lugares en donde existían las células universitarias, todas ellas ubicadas solamente en el norte, la zona supuestamente más “aniñada” de la capital o por lo menos la menos “chola”, ninguna célula en el sur).
Desde ahí decidí que seguiría con mi cómodo estatus de católico promedio, y aunque no trato ser un buen católico o un buen cristiano siempre intento ser una buena persona que me parece es válido para entrar el cielo de cualquiera de las religiones.
Soundtrack: Dance, Trance… no sé, algo de eso.
Estoy seguro que muchas de las llamadas canciones cristianas tienen mensajes ocultos y son satánicas realmente, no como las pendejadas que les encamaban a canciones de Ozzy Osbourne o KISS.

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