Quiero ser millonario


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Definitivamente todo gira alrededor del dinero. No necesariamente dinero = felicidad pero si creo que dinero = comodidad + tranquilidad + seguridad, lo que indirectamente podría significar más felicidad.

Pero mi deseo de ser millonario no es alentado con el fin de encontrar la felicidad; quiero plata para chupármela, o sea para poder darme los gustos, placeres y diversiones que por falta de billete no puedo dármelos.

Tal vez no sea algo bueno pero cuando tengo plata en el bolsillo o se que si necesito dinero puedo ir al cajero y sacarlo sin problema me siento más sobrado, más confiado, más seguro de mí mismo. Me encanta entrar a un lugar (bar, almacén, restaurante, night club, etc) y pedir lo que sea sin siquiera preguntar por el precio. Obviamente esa situación se da muy esporádicamente y parece que mi afán es lograr que eso se presente de una forma más seguida y permanente.

El dios verde se quiere apoderar de mí y yo no pongo mucha resistencia.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Llenar mi piscina de champán rosa,
coleccionar chicas con cicatrices.
Bañarme desnudo en las fuentes públicas,
ir personalmente a pagar las multas.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Tocar tan mal como los Rolling Stones,
tocar tan mal y que todos me aplaudan.
Disparar a todos sin ser culpable.
Jugar al golf en el jardín mojado.
Iré tan deprisa que, se te cortará la digestión.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Quiero ser millonario,
para olvidarme de los amigos.

Llenar mi piscina de champán rosa,
coleccionar chicas con cicatrices.
Bañarme desnudo en las fuentes públicas,
ir personalmente a pagar las multas.

Iré tan deprisa que, se te cortará la digestión.

Soundtrack: Turn the bright lights – Interpol
La plata no lo es todo. Pero me hace una falta…

¡Muerte al spam!

Ya no aguanto. Hasta hace poco el spam en mis comentarios era un par de mensajes cada tres días pero hoy ya es el colmo: más de 150 mensajes de spam en un día.

No voy a pasarme 20 minutos diarios eliminando those fuckin’ spam comments.

Intenté instalar el MT-Blacklist pero no me funcionó (soy un lamer, no lo pude instalar). Si alguien sabe de una herramienta de fácil uso e instalación para controlar en algo el spam para un blog que utiliza Movable Type le agradecería mucho que me facilite esa información (ya sé que primero debería intentar buscar la solución por mí mismo, para eso está el internet, pero afrontémoslo: soy cómodo).

Soundtrack: creo que es una canción de Camilo Sesto (mi mamá sintonizó la radio)
Necesito días de 30 horas o aprender a dormir 4 horas diarias.

Back in town


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Desde hace un año este talvez ha sido el período más largo en el que me he alejado del blog y más que todo en el que estado totalmente offline, casi 20 días sin colocar nada en CeroCuatro y dos semanas enteras sin contacto alguno con internet.

Fueron dos semanas de trabajo continuo, sin acceso a internet ni en los sitios de trabajo ni en los sitios de estadía o descanso. Me involucré completamente con lo que tenía que hacer y toda la interacción con el mundo virtual a la que estoy acostumbrado a través del internet se vio desplazada por contacto real con personas de carne y hueso (y obviamente con Satine, mi laptop) sin tener por ningún instante acceso a la cyber realidad a la que tanto me he habituado.

Estuve nuevamente disfrutando del calor de la región costa volviendo otra vez a Quevedo y conociendo por primera vez Babahoyo y Milagro. Además de trabajo y más trabajo también hubo tiempo para otras cosas como: probar la Caña Manabita, un aguardiente fuerte, talvez comparable con el típico Norteño de acá de la zona norte; ser víctima de un asalto y escuchar nuevamente el clásico “cáete con todo lo que tengas” que a mí solo me dejó con 6 dólares menos pero que a los asaltantes les provocó un gran “encabronamiento” al ver que su botín era mucho menos de lo que se esperaban. También volví a sufrir la hinchazón de mis párpados (todavía no estoy seguro pero creo que era debido a dormir con el ventilador prendido) y los mosquitos se dieron un banquete con mis brazos (en cambio por dormir con el ventilador apagado).

Después de la pequeña gira por las tres ciudades costeñas puedo llegar a una conclusión: a pesar de ser fea Tulcán es una ciudad pequeña y ordenada, en cambio Quevedo, Babahoyo y Milagro son pueblos grandes y desordenados. Me tomaría muy poco tiempo acostumbrarme a vivir en una de esas ciudades pero si de escoger se trata me quedo con Tulcán (obviamente si solo debo escoger entre las cuatro opciones).

Se siente bien estar nuevamente en casa.

Soundtrack: Día a día en Teleamazonas y mi sobrino preguntándome sobre Babahoyo.
No hay lugar como el hogar.