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Mientras muchos salieron de Tulcán buscando un mejor clima para pasar el feriado de carnaval yo tuve que quedarme reinstalando La Net@ en su nuevo hogar y la pasé rodeado de taladros, pintura, martillos, destornilladores, cables, canaletas, etc.; es decir toda la parafernalia necesaria para adecuar el local y poner a punto la nueva red, no contratamos a nadie; entre mi socio y yo hicimos prácticamente todo el trabajo, desde la pintura de las paredes hasta el cableado para la LAN. Y no pagamos a alguien que haga ese trabajo solo para ahorrarnos un poco de billete sino porque en casos como este: “si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo”. Fue un trabajo largo y cansado, pero estimulante y al final muy gratificante.
Pensé que este iba a ser el primer carnaval en que pasaría sin mojarme, pero me equivoqué; caí ingenuamente en una treta sencilla, pero bien pensada y efectiva. Me dirigía, junto con mi socio (que desde ahora llamaré Apu) desde mi casa hasta La Net@, con la ventana de la camioneta abierta más o menos hasta la mitad (no me gusta manejar con las ventanas cerradas, ni siquiera en el frío de Tulcán) cuando en la acera derecha observamos a una chica, con jean y camiseta, completamente empapada; hicimos lo obvio: voltear sin disimulo y mirar el bello espectáculo de la camiseta mojada. Fue ahí que, aprovechando nuestra obvia reacción, la cómplice de esta chica se acerca por el lado izquierdo y arroja toda el agua de su balde hacia mí a través de la ventana semiabierta. Apu no paró de reirse de mí durante la siguiente media hora y a cada rato repetía: “bien hecho, por caliente”.
En la noche pasé por la tienda para equiparme con todo lo necesario para ver, en televisión, la entrevista que les hicieron a El Manaba y a Arcades Ambo: 20 chocolates, una Coca Cola 3 litros, un paquete de galletas Amor y una funda de Cheetos fueron mi única compañía esa noche.
Al día siguiente, después de una jornada igual de larga y extenuante que la del día anterior llegué a mi casa cerca de las 10 de la noche. No podía evitar tener algo de miedo, la casa estaba sola y con todas las luces apagadas pues toda mi familia pasó el feriado fuera de Tulcán, en estos casos siempre tengo la sensación de que alguien está adentro. Entré, aparentemente todo estaba bien, hasta que me di cuenta que habían tratado de forzar la entrada principal, la cerradura estaba dañada por los golpes y palancas que habían hecho para intentar abrirla…. ahora si tenía miedo.
Busqué inmediatamente la pistola de mi papá (un revolver hecho en Tulcán pero que tiene gravada la marca Smith & Wesson) y la cargué, la sensación de que alguien estaba adentro ahora era más fuerte. Revisé toda la casa con una mezcla de miedo y coraje, no quería encontrar a nadie pero a la vez tenía la esperanza de hallar a alguno de los ladrones para vaciarle las únicas 4 balas que encontré. Si encontraba a alguien le hubiera disparado, sin duda, y para alegar que fue en defensa propia ya tenía mi plan: después de matar al hijuemadre simplemente le colocaba en la mano otro de los revólveres que tiene mi papá (uno de los que no funcionan) y listo, tenía la evidencia para sostener que fue él quien apuntó primero. Pero no encontré a nadie y me quedé con las ganas de pegar un tiro, intenté disparar al aire pero no quise despertar a los vecinos.
Ahora el feriado terminó, mi familia regresó, La Net@ ya está en su nuevo local, los ladrones aprovecharon el feriado porque también intentaron entrar a la casa de mi tío, y yo me quedé con las ganas de gastar por lo menos una de las 4 balas de la “Smith & Wesson, made in USA, marca registrada”.


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