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Mens sana in corpore sano


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En un post anterior concluí que la única manera sana de mantener el cuerpo en forma es el ejercicio y una buena alimentación, pero recién hoy estoy poniendo en práctica aquello; talvez cansado de que mi aspecto cada vez se acerque más al de Homero Simpson, pero con cabello, muchísimo más cabello.

Pero empezar a ejercitar el cuerpo después de una gran temporada de vida sedentaria, muchas cervezas, y una gran cantidad de shawarmas, pan (el delicioso pan de Tulcán que aún estando en Quito lo comía), hamburguesas, papas fritas, pollo frito, fritada, hornado y toda diversidad de delicias cargadas de grasa puede resultar una tarea no tan fácil.

Después de la gran insistencia de mi mamá decidí empezar a salir a trotar con ella para, luego de un par de días, resolver que el atletismo no es lo mío (sentía que mis canillas quemaban -fea sensación-, siempre la he sentido cuando corro). Es así que desempolvé la bicicleta montañera de mi papá (mi bicicleta la vendimos hace unos 9 años después de un accidente que tuve) y empecé a darle uso, resultado: trasero adolorido por la falta de costumbre (años sin montar bicicleta), pero poco a poco me estoy re-habituando al caballito de acero, como buen carchense (las grandes glorias del ciclismo nacional de ruta de todos los tiempos han sido, generalmente, ciclistas del Carchi).

Tulcán debe ser la única ciudad del mundo en la que sus habitantes usan el aereopuerto para practicar atletismo y ciclismo, ¡me encanta!; una vuelta a la pista son 5 Km y para andar en bicicleta es un ambiente bastante seguro, no hay que preocuparse de que algún chofer «profesional» pase a pocos centímetros del ciclista o alguna vaca se atraviese de repente. Pero algo que si tiene en común con muchas otras ciudades es el poco respeto que ciclistas y peatones tienen por las leyes de tránsito; más de una vez me ha pasado que, después de cambiar el semáforo a verde, inicio a cruzar la calle en el carro y el ciclista que viene por la calle perpendicular a la que yo me encuentro no hace el mínimo intento por frenar, yo soy el que tiene que hacerlo -casi siempre bruscamente-, lo mismo pasa con jóvenes colegiales que se creen los dueños de la calle y creen que la acera es un mero elemento decorativo. Creo que tienen la idea de que los semáforos solo son para los carros.

Me encantaría aplicar a mi vida la filosofía de vida de los antiguos griegos, que (más o menos) dice así: «un hombre para ser completo debe practicar un arte, un deporte y una ciencia». Lo de la ciencia creo que si cumplo, lo del deporte estoy iniciando, pero lo del arte lo veo difícil; no soy un artista y a estas alturas nunca lo seré, no nací con ese don de locura sublime.

7 thoughts on “Mens sana in corpore sano”

  1. El arshte, haber si arreglamos unas clases con el pedante pedorreico malnacido malformado egocentrico patetico y recontraridiculo de «el lobito»

  2. Sí!, sí! 50 carros en escena al mismo tiempo, un avión y 5 tanques de los que se salvaron de la explosión en la brigada galapagos, el ganador tiene el derecho a manejar el avion para aplastar a los demás carros y aleatoriamente se eligirá un vehículo en el que secretamente se colocará una carga explosiva que detonará al primer contacto! BWAJAJAJAJAJA! ya pues me voy en «tulcán airlines o whatever» para ayudarte a sacar los permisos municipales! qué emoción!

  3. Odio trotar igual, la verdad q tambien necesito practicar algun deporte, creo q en enero me meto en una academia de baile, ahi aprendo algo, i hago ejercicio i luego de eso me meto al gym, un poco de pesas no estarian mal.

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