
Click en la imagen para verla en tamaño real
Si la única línea telefónica que tengo disponible, tanto para comunicarme con Quito buscando información para un proyecto de gran importancia como para acceder a internet, se muere; ¿qué es lo que debo hacer?: pues llamar a Andinatel para reportar el daño (aunque voy y lo hago personalmente), después de haber revisado la conexión interna y haber verificado que, en realidad, la línea telefónica ha muerto.
¿Qué es lo que tiene que hacer Andinatel después de recibir el reporte del daño?, lo lógico: enviar a un técnico para que revise y repare el daño de la línea telefónica que, al parecer, ha pasado a mejor vida, aunque según “mi tonto pensar” creo que sería mejor que primero revisen en la central para descartar la posibilidad de una simple falla que puede solucionarse por software y así no enviar a un técnico a hacer un trabajo en vano.
Andinatel opta por la solución lógica y quien recibió la queja genera una orden de reparación -ha cumplido con su trabajo-, quien distribuye las órdenes -cumpliendo con su trabajo- envía a un técnico. Para sorpresa mía el técnico llega a revisar el problema a primera hora del día siguiente (si enviaban a alguien el mismo día no lo hubiera creído y seguro me daba un paro cardiaco). Después de examinar al difunto el técnico emite su diagnóstico: “la falla no es de aquí, no llega señal desde la central, tengo que reportar el problema” -el trabajo del técnico ya está hecho-. El día transcurre y termina; la línea telefónica todavía no da señales de vida.
Muy temprano en la mañana, al día siguiente, me dirijo personalmente a la central de Andinatel para averiguar qué pasó con el daño que reporté y me doy cuenta que no soy el único que está allí buscando una solución a su problema; varias personas han acudido también para encontrar a los técnicos antes de que salgan a cumplir su trabajo para pedirles de favor y rogarles que no se olviden de ir a revisar sus líneas telefónicas porque las órdenes ya han salido algunos días atrás. Reconozco al técnico que estuvo el día anterior y le pregunto sobre el paciente de mi interés: “el daño es en central, vaya allá”, es la respuesta.
Alcanzo a reconocer al encargado de la central (lo había conocido poco antes haciendo otro “trámite”) y dirijo mi inquietud hacia él; “si el técnico ha detectado que el error es de aquí ya debo tener el reporte en mi oficina, estoy yendo para allá, váyase tranquilo nomás que en 10 minutos el problema estará arreglado” -en 10 minutos cumplirá con su trabajo-.
3 horas después la línea telefónica sigue muerta. Llamo al número que en la guía telefónica aparece como el departamento de reparaciones de Andinatel; ese número ya no es de reparaciones, me dan otro número, marco a este nuevo número; tampoco ahí es reparaciones, es la caseta del guardia, me dan otro nuevo número en el que reporto mi problema y todo lo que ya se ha hecho para traer a la vida al muertito, la persona que atiende la llamada pide mis datos y ofrece verificar el problema en la central inmediatamente -cumpliendo así con su trabajo-.
Al momento de escribir esto ya han pasado 5 horas desde el “inmediatamente” que me ofrecieron y el muerto sigue así: muerto. Pero ¿por qué sigue muerto, si todos han cumplido con su trabajo?, talvez porque “el jefe” de Andinatel 04 no tiene ni idea de donde está parado, en lo que a telefonía se refiere, y llegó a ese puesto porque apoyó a Lucio en campaña como militante “activo y luchador” del partido de gobierno…. entre otras posibles causas, aunque no importa que no tenga aptitudes para administrar una telefónica porque -según palabras de quien alguna vez me dio clases de tráfico telefónico- “las telecomunicaciones bien administradas son el mejor negocio del mundo y mal administradas son el segundo mejor negocio del mundo”.
No sé a qué hora o qué día la línea telefónica vuelva a la vida para poder publicar esta vaina en el weblog, pero yo ya la tengo escrita -he cumplido con mi trabajo-.




INICIO
Blogroll
